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Don Juan entre nosotros - Guillermo Bravo
 

...Pero Don Juan es sobre todo el representante de la contra cultura, una especie de válvula de escape que podría estar representada hoy por las estrellas de rock, que tienen mucho de Don Juan: Viven contra las normas preestablecidas, son irresponsables, sólo les interesan sus deseos inmediatos. En otros tiempos el mismo afecto hacia lo rebelde se tenía por algunos famosos bandidos...

Don Juan entre nosotros

 

(París) Guillermo Bravo* 

Un hombre se va desarmando de a poco: Primero es un joven de sonrisa radiante bajo un antifaz, una hora después pierde el antifaz y la sonrisa se desdibuja y envejece y termina tirado, oscuro, reseco, en un rincón del escenario. Es una de las últimas interpretaciones de Don Juan en un teatro neoyorquino, la sala está llena. Casi cuatrocientos años después de su aparición, el personaje sigue atrayendo hoy al público más diverso y generando nuevas reinterpretaciones.

Entre el 3 de abril y  el 4 de octubre de 2009, el Theatre du Nord-Ouest Parisien ofreció 38 versiones de Don Juan, bajo el sugerente titulo de Dom Juan Parmi Nous, presentando al ciclo como una ocasión para reflexionar sobre el libertinaje, para lo cual se apoya además en algunas interpretaciones de Casanova y el Marqués de Sade. Ocasión, sobre todo,  para reflexionar sobre el personaje de Don Juan.

Desde la primera versión  (y nótese que la continua reescritura ha convertido a este libro en otra versión. No se habla, por ejemplo, de la versión del Quijote escrita por Cervantes) de Tirso de Molina en 1630 con El burlador de Sevilla y convidado de piedra el personaje ha sido continuamente reinterpretado y ha viajado por toda Europa hasta convertirse en el mito que es hoy y Desde la primera versión  (y nótese que la continua reescritura ha convertido a este libro en otra versión. No se habla, por ejemplo, de la versión del Quijote escrita por Cervantes) de Tirso de Molina en 1630 con El burlador de Sevilla y convidado de piedra el personaje ha sido continuamente reinterpretado y ha viajado por toda Europa hasta convertirse en el mito que es hoy.

En una de las figuras más reinterpretadas de la literatura. Quizás lo que hace su figura tan plástica, tan reescribible es el hecho de que está dibujada con pocos trazos, que sin embargo, lo definen bien: su pasión por las mujeres, es mentiroso, egoísta, sólo le interesan sus deseos más inmediatos. De todos,  el principal es el primero. Para que un personaje sea Don Juan, debe antes que nada tener muchas mujeres. Puede ser español o italiano, morir en el infierno (como en las primeras versiones) o morir de viejo, mirando tristemente hacia atrás (como en la versión actual de Emmanuel Schmitt) pero es su pasión hacia el sexo opuesto lo define.

Si bien Tirso de Molina pudo haber tomado algunos elementos de un caso verídico, hay que entender a Don Juan como un personaje de la literatura fantástica, como lo indica el hecho de que su enemigo sea un fantasma, el fantasma de piedra que termina invitando a cenar. También debe tomarse como un elemento fantástico que logre seducir a todas las mujeres, como si tuviera un poder sobrenatural. El convidado de piedra es quien se encarga de llevar a Don Juan al infierno y también nos revela datos esenciales sobre el personaje: Don juan, que rompe todas sus promesas, cumple con él y lo espera en su casa a cenar. Cuando finalmente le da la mano, cae al infierno. Que Don Juan se entregue a su enemigo puede ser interpretado como un aceptación de su destino o como un suicidio, quizás sabía que esa clase de vida no podía durar, quizás comulgaba ya con el inciso del rock “vive rápido y muere joven (y tendrás un cadáver buen mozo)”. Pero además el convidado de piedra hace de contrabalanza del personaje, lo realza por contraste. Don Juan es la vida, lo etéreo lo dinámico; la piedra es la muerte, lo estable, lo definitivo.

Luego de El burlador el personaje pasó a Italia donde fue adoptado por la Commedia dell’arte, un tipo de teatro improvisado en las calles de estilo festivo y burlón. Cuando Molière volvió  definitivamente a París, a mediados de 1658, una compañía italiana lo estaba representando en el teatro du Petit-Bourbon. Todo indica que fue allí donde el dramaturgo francés entró en contacto con el personaje y después de la prohibición de su Tartuffe, para compensar de alguna manera esta ausencia en el programa de su theatre du Palais-Royal, improvisó rápidamente el texto sobre ese tema que estaba de moda.

El Dom Juan de Molière fue representado por primera vez el 15 de febrero de 1665 con el autor en el rol de Scangarello, personaje no tan secundario como se cree, pues Don Juan conforma con Scangarello uno de esos personajes bicéfalos donde una parte lleva la acción (Don Juan, Quijote, Holmes) y la otra (Scangarello, Sancho, Watson) la mira sorprendido.

La reacción del público ante esta pieza que resultaba aún más controvertida que el Tartuffe fue inmediata. Y aunque Moliere la retocó prudentemente después de la segunda representación, no pudo impedir que poco tiempo después fuera sacada del programa.

La obra nunca fue publicada en vida del autor y reapareció en 1847 en la Comedie Française al mismo tiempo que una versión recortada, en alejandrinos, recreada por Thomas Corneille , por iniciativa de la viuda de Moliere, era representada con el mismo titulo.

En lengua española, quien se encargaría de consagrar el personaje sería José Zorrilla, quien publicó en 1844 su drama religioso-fantástico en dos partes  Don Juan Tenorio.

La obra de Zorrilla comienza el día en que Don Juan y Don Luis Mejía se encuentran en la Hostería Buttarelli para comparar las hazañas perpetradas en el año precedente. Habían apostado quién podía obrar peor con mejor suerte. Don Juan, por supuesto gana , pero Don Luis lo reta a conquistar una novicia, y las aventuras siguen y se entremezclan, Don Juan tiene que huir a Italia después de matar a Don Luis y al comendador Don Gonzalo, que vuelve como el convidado de piedra. La diferencia fundamental con la obra de Tirso de Molina es que al final, cuando el comendador está por llevarse al pecador al infierno, éste se arrepiente y es llevado al paraíso.

Las motivaciones de Tirso de Molina y de Zorrilla eran bien diferentes: Tirso era un religioso que sintió que debía advertir sobre los riesgos del ateísmo mientras que Zorrilla quería demostrar que arrepentirse a tiempo podía salvar al hombre.

Otro aventurero español ya se había afianzado por esa época en la imaginación europea. Comparar a Don Juan con Don Quijote  puede echar luces interesantes.  Surgidos casi en el mismo momento histórico en el que España había salido al mundo a conquistar otras tierras, los dos son conquistadores que salen con inspiraciones y características opuestas: Quijote  es pobre y viejo,  Don Juan, joven y rico. Quijote es un hombre del pueblo, el “Don” que utiliza es prestado, Don Juan es un miembro de la aristocracia. Quijote sale a hacer el bien, a sufrir, a sacrificarlo todo en nombre del honor y su fé. Don Juan, a divertirse, a saciar sus deseos inmediatos, a mentir. Uno parece la contracara, casi el antídoto moral de la conquista que estaba llevando España en América; el otro, su símbolo.

Pero Don Juan es sobre todo el representante de la contra cultura, una especie de válvula de escape que podría estar representada hoy por las estrellas de rock, que tienen mucho de Don Juan: Viven contra las normas preestablecidas, son irresponsables, sólo les interesan sus deseos inmediatos. En otros tiempos el mismo afecto hacia lo rebelde se tenía por algunos famosos bandidos.

El mito se afianza definitivamente en Europa con el drama giocoso de Mozart. Don Giovanni, ossia il dissoluto punito es la obra musical más reconocida sobre Don Juan. Fue estrenada en el Teatro Estatal de Praga el 29 de octubre de 1787. El músico y Lorenzo Da Ponte, su libretista, ya habían situado en Sevilla su anterior obra: Las Bodas de Figaro, que obtuvo tanto éxito que generó el encargo de Don Giovanni. Lorenzo da Ponte se basó en El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina para escribir el libreto. Se dice que el mismísimo Casanova estuvo presente en el estreno de la ópera en Praga, e incluso que pudo haber ayudado en su redacción, ya que era amigo personal de Da Ponte. Don Giovanni inspiró a Hoffmann un cuento-ensayo, o como lo ha llamado él mismo un “conte musical” que generó nuevas reinterpretaciones y finalmente fue llevado al cine por Ricard Carbonell en su cortometraje Don Giovanni. Ya en el siglo veinte, Bernard Shaw utilizó a Don Juan para exponer su propia filosofía en el tercer acto de Hombre y Superhombre, una obra dentro de otra, titulada Don Juan en el Infierno. Una de las La última adaptaciones del mito, recreando el entorno de Mozart, ha sido la película Io Don Giovanni de Carlos Saura de 2008.

Desde Tirso de Molina hasta hoy Don Juan se ha multiplicado tanto que ya se puede hablar de un personaje con múltiples caras, que incluso van cambiando. El carácter mitológico que ha tomado nos demuestra hasta que punto sus características son en alguna medida las nuestras.

(c) Guillermo Bravo*

*Guillermo Bravo es un escritor argentino. Vive desde hace años en París, Francia. Dirige la revista literaria Alba Magazine

 

www.albamagazine.com

 

 

publicado el 1°-12-2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
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