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Estás aquí:  Inicio >>  Ensayos - Crónicas >>  El lenguaje de la crítica de arte - Claudia Susana Díaz
 
El lenguaje de la crítica de arte - Claudia Susana Díaz
 

Según el semiólogo italiano Omar Calabrese (Florencia, 2 de junio de 1949), la crítica nace en la Modernidad para acercar el arte a un público poco experimentado, inexperto, pero muy importante. También la crítica abarca a toda la literatura que sobre el arte se produjo desde la antigüedad clásica...

 

(Buenos Aires) Claudia Susana Díaz

El lenguaje de la crítica de arte

 

 

“Todo niño es un artista. El problema es cómo mantenerse siéndolo una vez que se ha crecido”

                                                                                                                 Pablo Picasso 

El lenguaje de la crítica de arte 

 

Dos posiciones con respecto a la crítica de arte que delimita Calabrese. 

Según el semiólogo italiano Omar Calabrese (Florencia, 2 de junio de 1949), la crítica nace en la Modernidad para acercar el arte a un público poco experimentado, inexperto, pero muy importante. También la crítica abarca a toda la literatura que sobre el arte se produjo desde la antigüedad clásica.

Estas dos posturas se refuerzan por lo ambiguo:

              1. práctica contemporánea del hecho artístico que se revaloriza por su relación con el mercado;
              2. literatura artística o crítica artística de la antigüedad, rozando la estética como sistema de valores.

Ya desde 1719, John Richardson (El arte de criticar en materia de pintura) percibe la doble naturaleza del término crítica. Richardson nos muestra la ambigüedad cuando plantea que una buena crítica debe fundarse, por un lado, en la ciencia del conocedor (datos, documentos, análisis, criterios de valoración, descripción del sujeto, etc.) y, por el otro, en la experiencia individual o experiencia del degustador. Lo paradójico se da en el aspecto objetivo del primer planteo y en lo subjetivo del segundo.

 

Desde sus orígenes se plantean conflictos con respecto al término “crítica de arte”:

  • la crítica como discurso descriptivo o como discurso evaluativo o valorativo de la obra
  • la crítica como discurso objetivo o discurso  subjetivo
  • conflictos en cuanto a métodos
  • conflicto entre crítica e historia del arte (la crítica como discurso de valoración o interpretación de la obra contemporánea y la crítica como discurso histórico de diferentes movimientos y su interpretación).

La cuestión de la subjetividad se remonta al siglo XIX, cuando Charles Baudelaire, poeta, crítico y traductor francés (1821-1867) afirmaba que la crítica tiene que ser parcial-subjetiva-apasionada-política.El crítico elevado al rango de creador, como un demiurgo, a la par del artista.

Por el contrario, el escritor, filósofo, historiador  y político italiano Benedetto Croce (1886-1952) en su texto de 1910, Problemas de estética, consideraba la inefabilidad del arte, por lo tanto, la crítica era algo limitado al querer traducir en palabras algo que es pura intuición.

Así  surge la contraposición de la visión Baudelariana de la exaltación de la lectura del texto y la Crociana, en la que la obra y el artista valen por sí mismos.

En lo que respecta al análisis del discurso de la crítica, Calabrese refiere que el lenguaje utilizado es conscientemente incomprensible para prestigiar contenidos vacíos, creando un aura, tanto para el crítico como para el artista, y así poder manipular al público y al mercado.

De todas maneras sale a la defensa del lenguaje crítico, pero para advertir los graves errores que la crítica comete:a) el no asumir la tradición cultural y las referencias estético filosóficas en que inconscientemente se apoyan; b) subjetividad a tal punto de elevarse a la situación del creador en lugar de ser mediador entre la obra y el disfrute del receptor; c) rechazo al método, considerándolo destructor del sentido estético. El crítico rechaza el marco teórico, pero utiliza a la vez términos técnicos de otras disciplinas, en función de mantener un discurso metafórico cuasi poético, vocablos que producen múltiples y eclécticas interpretaciones, paradójicamente, legitimando cualquier interpretación. 
 

Según Omar Calabrese, hay quienes ubican el nacimiento de la crítica en la Modernidad, junto al escritor, filósofo y  editor de la primera enciclopedia francés, Denis Diderot (1713-1784). Diderot  es considerado el primer crítico por sus descripciones de los cuadros de los salones de 1700. Progresivamente, nace un circuito específico, movimientos artísticos concretos, y con él un mercado burgués del arte (relación mercado-arte). Esto conlleva a la divulgación del producto estético, surge un público, y desde fines del Siglo XVIII, hay una relación directa con la sociedad de masas (relación masa- crítica).

El crítico comienza a ejercer un poder sobre el público inexperto, para acercar “lo debido” a su poca experiencia.

Por el contrario están aquellos que ubican la crítica desde todos los tiempos y desde la antigüedad clásica. Dicho de otro modo, la academia italiana y su tradición entienden la crítica de arte como una disciplina afín y cercana a la historia del arte.

El historiador de arte y de la arquitectura Udo Kultermann (1927-Alemania) considera a la crítica como literatura artística que aparece en la antigüedad, pero con respecto a la historia del arte, surge con el cambio de un determinado contexto social que se produce en el Renacimiento. Historia del Arte y Renacimiento van de la mano, luego de la era oscura que fue la Edad Media.

Podemos hacer un parangón entre el origen del crítico en cuanto a su poder y su influencia en el público, en el mercado, en la sociedad de masas según criterios de Calabrese y el origen de la historia del arte según Kultermann, la cual supo responder a la época o articular distintos valores culturales en el Renacimiento.

En comparación con los cambios políticos y sociales del Siglo XIX y principios del XX que directa o indirectamente habían sido iniciados por historiadores del arte, la influencia o repercusión del historiador del arte actual en la sociedad es insignificante debido a que no da respuestas a la rápida transformación de la misma. Su falta es no integrar diversos campos, haciéndose cuestionamientos que permitan unir Arte, Historia del Arte y sentimientos sociales.

La historia del arte si bien es una disciplina que presenta diversas visiones historiográficas que predominan según las épocas, no puede producir frutos equiparables a otras disciplinas. Así se produce la exclusión del historiador del plano político cultural, no sólo por ser un grupo débil de presión, sino por la incapacidad de definir su propia función. El poco prestigio del historiador de arte actual contrasta con el de épocas pasadas que incluso influía en las políticas artísticas de su propio país. Uno de los problemas que se presentan es la incapacidad del historiador de arte para comprender la importancia del arte contemporáneo e integrarlo, uniendo pasado y presente. El arte del pasado se debe constituir desde una perspectiva nueva, como una energía motorizadora para hacer frente a las nuevas manifestaciones que hacen tambalear conocimientos que antes se consideraban seguros. Una visión renovada respecto del arte debe consistir en destruir esa seguridad y colocar al individuo frente a la obra en una relación productiva de articulación de épocas presentes con el pasado. 

Se sabe que el artista como sujeto creador autónomo surge a finales del siglo XV. A partir de entonces hay un mayor reconocimiento social elevándose de la condición de artesano que mantuvo durante la Edad Media. Este pasaje es un proceso histórico que tiene que ver con la liberación progresiva del artista de la tutela religiosa, monárquica, aristocrática, del mecenazgo, de la voluntad del príncipe, de los contratos. Desaparecen gremios, cambian las condiciones de trabajo y por fin firman sus obras: se transforman en asalariados. Plus intelectual que lleva al artesano a la calidad de artista. Como consecuencia de esta nueva perspectiva el artista se sujeta a un nuevo agente: el mercado de arte. Este necesita expandirse, negociarse, promocionarse frente a un nuevo actor que es el público, el cual se desarrolla con fuerza en los siglos XVII y XVIII, provocando cambios en las cuestiones propias del arte. Surgen así, según Marc Jiménez, los jueces, árbitros de artes y posteriormente, críticos para formar, educar el gusto, legitimar.

Según Omar Calabrese, el oficio de crítico o guía nace para la interpretación y evaluación de las obras de arte, por ende, vinculada a la extensión de un mercado burgués del ate, al surgimiento de movimientos artísticos con política específica y de militancia cultural y a la divulgación del producto artístico en lo que desde fines del Siglo XVIII se llama “sociedad de masas”.

Como ya dijimos el proceso histórico del pasaje artesano-artista conlleva la liberación de las ligaduras de la Edad Media. En la Modernidad el artista se libera de un modo producción (mecenas) pero se somete a otro (mercado). De este modo la vida intelectual se organizó progresivamente en un campo intelectual y las instancias de legitimidad exterior desaparecen, surgiendo específicas de selección, de consagraciones propiamente intelectuales, instituciones de legitimación, museos, críticos, marchands, formando un campo de relaciones dominadas por una lógica específica: la competencia por la legitimidad.

En este proceso el artista suplanta el círculo del cual recibía consejos o críticas por una masa indiferenciada (mercado de compradores virtuales), con posibilidad de sanción económica. Siempre hay negociación entre el artista y su contexto, el artesano con la Iglesia, Estado o Mecenas. En el Siglo XX junto a las vanguardias y a la construcción de un campo artístico autónomo, aparecen nuevos elementos para negociar: críticos, museos, galerías, que cumplen el rol de instituciones reguladoras. 
 

(c) Claudia Susana Díaz* - Archivos del Sur

 

*Licenciada en Artes Visuales  

Bibliografía:

  • Jiménez, Marc. ¿Qué es la estética? Barcelona. Editorial Paidós, Idea

    Universitaria. 1999.

  • Calabrese, Omar. ¿ Cómo se lee una obra de arte? Madrid. Ediciones Cátedra, S. A.1994.
  • Kultermann, Udo. Historia de la historia del arte. El camino de una ciencia. Madrid. Ediciones Akal.1996.
  • Bourdieu, Pierre. “Campo intelectual y proyecto creador”, en Poullon, j. y otros. Problemas del estructuralismo. México, Siglo XXL. 1976.

publicado el 5-10-2009

 

imagen:

PACTO DE MADRID.(Treaty of Madrid) 2003, PS.1, MOMA. New York.

Bronze.

(Archivo: Archivos del Sur, Bienal de San Pablo 2005- nota publicada en la revista) 

 

 
 
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