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Una mirada sobre la mujer en las letras -Fanny Roeschlin - Elida Farini
 

Excelentes escritoras preceden a las actuales, muchas de ellas han alcanzado importantes galardones por su calidad, por su capacidad, por su dedicación. Tal es el caso del Premio Nobel de Literatura que han merecido. Pero se debe destacar que hasta ahora ha sido concedido sólo a nueve mujeres en su larga historia...
(Córdoba) Fanny Roeschlin - Elida Farini

Una mirada sobre la mujer en las letras




Desde las sensuales palabras de Safo, la poetisa de la Grecia pre-clásica, a quien Platón denominó "la décima musa", hasta J.V. Rowling, la joven autora de la saga de Harry Potter, ha pasado mucho tiempo.

Demasiadas hojas cayeron de los calendarios desde entonces. Entre el paso de los tiempos y las aguas que se deslizaron bajo todos los puentes, se produjeron miles de hechos dolorosos, trágicos, miles de conflictos y guerras, matizados con alguna sucesión de períodos apacibles. En esos intermedios las letras en occidente, llegaron a manifestarse con fuerza arrolladora.

A propósito de Salo y para entrar en el tema, se acota algo sobre el mundo de su intimidad y de su sentimiento subjetivo. Safo añade el fervor y la grandeza del alma femenina. Por eso se rescata, por su importantísimo aporte. Se trata de una verdadera conquista. Jamás la poesía masculina en Grecia, alcanzó la profundidad espiritual de la linea de Safo. Juega ella con esa polaridad en lo espiritual y lo sensual, porque solamente la mujer era capaz de semejante entrega total de alma y sentidos, sentimiento al que se llama amor. En aquel tiempo era difícil que la mujer concibiera amor por el hombre. Ella descubre experiencias íntimas sin patetismo.

Dice Jaeger: ¿Dónde hallar algo comparable en el arte occidental hasta Goethe?

Y Safo expresa: " Con sólo verte ninguna palabra acude a mis labios, se quiebra mi lengua, un sutil fuego corre bajo mi piel"

" Algunos dicen que lo más bello en la tierra es un escuadrón de caballeros, otros una banda de guerreros a pie, otros una cuadra de navíos: lo más bello es el ser querido que el corazón anhela".

Es que el ser humano de todas las épocas tuvo la necesidad imperiosa de desnudar su espíritu, de expresar sus íntimos momentos, de exponer a la luz sus propias visiones interiores, a través de la palabra. Necesidad de la que no escapó Safo ni las escritoras que la sucedieron.

El hecho literario en la mujer fue mucho más arduo y difícil que aquel realizado por los hombres en similares condiciones. La actividad femenina, circunscripta desde siempre al ámbito hogareño, laboral y familiar, más las restricciones que la vida social imponía, no pudo realizarse como hubiera deseado.

Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta español de los años juveniles, injustamente olvidado, identifica a la mujer con la poesía, pero la mujer es mucho más que literatura.

Ella es expresión constante, fuerza creadora, artífice elemental de vida, energía y simiente y es además un ser espiritual, cultural y pensante, con sus virtudes y sus defectos, que merece mostrar su capacidad intelectual, su talento, su valioso universo interior. Una de las herramientas necesarias para expresarse fue y es la palabra.


Hablando de la palabra, lo que está más cerca de ella es la mujer silenciosa: silenciosa porque su acceso al habla nació en el cuchicheo y en el susurro, porque fue callado su discurso con respecto a lo establecido por los hombres, quienes, paradójicamente, calificaron a la mujer de platicadora. La susurrante plática de la mujer fue creando la sabiduría por transmisión oral. Así la oralidad es lo maternal por excelencia. Puede decirse que el elemento femenino de la escritura es la madre. De la madre se aprende a escribir. Maestra de escritores, es ella la que imprime al hogar el sin sentido placentero de la plática, de la charla.

La madre imprime al hogar el espacio artesanal, obsesivo de sus tareas diarias. Coser, bordar, cocinar, limpiar. ¡Cuántas maneras metafóricas de decir: escribir!

Son ellas las que ven el polvo escondido en los rincones, detrás de los objetos y las que se detienen en él. Esa práctica de ir descubriendo lo que otros no ven, perfecciona su oficio.

En un mundo dirigido por hombres, donde las manifestaciones artísticas femeninas estaban relegadas, aquellas que se atrevieron a desafiar las contradicciones de su tiempo y que desearon incursionar en los arduos caminos del arte, debieron enfrentarse con un sinnúmero de inconvenientes.

¿Alguien recuerda alguna escultora que se haya destacado en la Grecia clásica? ¿Alguna pintora o artista plástica cuyo nombre surja en la época renacentista? La única que aparece con un gran genio pictórico es Artemisa Gentileschi, que, aún torturada por la Inquisición, continuó pintando.

¿Hay alguna mujer que particularmente se nombre entre los grandes músicos de todos los tiempos? ¿A qué se debe esta ausencia femenina en todos los campos del arte?

Es cierto que la mujer no ocupaba todavía el centro en el salón cortesano del Renacimiento, pero ya comienza a intervenir en la vida literaria del grupo. El Renacimiento es una época viril, pero Lucrecia Borgia, en Nepi e Isabella d'Este, en Ferrara y Mantua, influían, como excepciones, en los poetas de su ambiente y en las artes plásticas.

Fuera de ellas, que influían pero no se dedicaban al oficio, las mujeres ¿carecían de talento? ¿No tenían capacidades artísticas o intelectuales? ¿O la ausencia femenina en el campo del arte, se debió a que no se le otorgó, durante siglos, la posibilidad de su desarrollo en todos los órdenes?

Fue necesario romper trabas de toda índole para revertir esta injusta situación a la que fue sometida. La mujer debió luchar con todas sus armas para imponerse y decir: presente.

Uno de los grandes pasos que dio la humanidad fue destruir los prejuicios y los obstáculos que privaron a la mujer de sus derechos y comprender que se debía abandonar la exclusión, porque la educación es para todos, si se quiere arribar a un porvenir participativo, independiente y provechoso.

En la Edad Media la misoginia era muy fuerte. Las mujeres eran educadas en la pasividad femenina, en la sumisión a sus padres y a sus futuros maridos.

El Renacimiento otorgó importancia a lo terrenal y a la valorización de la persona humana. Afectó al modo en que se representaba a la mujer y ello significó la recuperación del cuerpo.

En el siglo XVI, se recuerda a Santa Teresa de Avila, (1512-1582) una de las tres doctoras de la Iglesia. Escritora española, oriunda de Avila, se destacó por sus visiones, su misticismo, su inteligencia. Fue autora de importantes obras como: "Las Moradas", "Caminos de perfección" y muchas otras. Fue reformadora de la orden de las Carmelitas. Aquella que dijo:

"Nada te turbe.

Nada te espante.

Todo se pasa.

La paciencia todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene nada le falta.

Sólo Dios basta."

La figura de Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) gran luchadora del siglo XVII, es como un símbolo de lo que luego sería la historia moderna de México. Para Octavio Paz su condición recuerda a los intelectuales libres de las sociedades dominadas por la ortodoxia y regidas por la burocracia.

En el prólogo de su libro: "Sor Juana Inés de la Cruz. Las trampas de la fe", Octavio Paz expresa: '" Cuando comencé a escribir hacia 1930, la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz había dejado de ser una reliquia para convertirse en un texto vivo.” . El que encendió la mecha de su reconocimiento, en México, fue un poeta: Amado Nervo. Su libro Juana de Asbaje, (1910) está dedicado a "las mujeres de mi país y de mi raza".

Ante los inconvenientes y las persecuciones que debió afrontar, dice Juana:

      ¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

      ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

      poner belleza en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

      Yo no estimo tesoros ni riquezas,

      y así, siempre me causa más contento

      poseer riquezas en mi entendimiento

      que no entendimiento en las riquezas.

      Que no estimo hermosura que vencida

      es despojo civil de las edades

      ni riqueza me agrada fementida,

      teniendo por mejor en mis verdades

      consumir vanidades de la vida

      que consumir la vida en vanidades.

Hay una poetisa peruana, Amarilis, que sigue siendo un enigma en la literatura, acerca de su identidad. ¿Amarilis de quien, de dónde? De su vida no se sabe más que lo que surge de sus versos. De ella se dice que vivía recluida en un convento de Lima (en 1621) En la obra "Filomena" de esta autora, Lope de Vega añadió una epístola en verso. Por eso se conoce su existencia.

Se hace hincapié en el siglo XVIII, porque comienza una feminización del gótico. En los relatos aparecerá la visión de un hombre nuevo, capaz de verter lágrimas y efusiones. Hay un culto a la sensibilidad. No olvidar que el siglo XVIII, fue fuente de transformaciones en Europa. Se da la revolución industrial y la revolución francesa. El trabajo de la mujer cambia, va las fábricas y hasta las minas y el campesinado, expulsado, llega a las ciudades, donde vende sus trabajos al mejor postor.

Surge allí la figura de Mary Wollstonecraft, inglesa de clase media, que sufrió la explotación. Cuidó niños, dio clases, hasta que fue escritora. Fue la madre de Mary Shelley, autora de Frankestein. Los fibros de Mary Wollstonecraft fueron instrumentos de liberación para la mujer. Ella es la pionera del movimiento feminista.


Hablando de este tema, uno de los ejemplos de la lucha femenina fue protagonizado por Amandina Aurora Dupin. (1804-1876) Baronesa de Dudevant. Fue una novelista francesa del movimiento romántico, famosa por sus obras y por sus romances con grandes literatos y artistas de la época (amante de Franz Lizt y de Federico Chopin, entre otros) Una de las escritoras más fecundas de su país, considerada la creadora de la novela rural y la novela idealista. Fue defensora de las ideas del socialismo, expuso su visión en la Francia del siglo XIX, pero para ello debió usar no sólo ropas masculinas, sino también un nombre masculino. El de George Sand. Así logró introducirse en los círculos literarios y culturales europeos. Y así triunfó, vestida de hombre. Recordamos sus obras "Indiana" y "Valentina."


Referirse a Jane Austen, (1775-1817) es recordar las novelas domésticas, que fueron escritas alrededor de 1800. ¿Qué se rescata de su labor? Haber acentuado en sus obras el estado de indefensión en que se encontraba la mujer, sobre todo en los derechos de herencia, que corrían por la línea masculina.

Sus personajes femeninos son obligados a buscar refugio en matrimonios que las salvarán de la pobreza o de la tarea de institutriz. A esta autora se la consideraba ignorante e iletrada, ingenua y en muchos aspectos obtusa. La realidad social es el elemento vital que mueve sus figuras.

Ella escribe en uno de sus poemas:

"Nuestros padres supieron del valor de una sombra bajo el sol riguroso; y en paseos sombríos gozaron a mediodía del frescor y la oscuridad del día declinante.

Llevamos nuestra sombra con nosotros".


Las hermanas Bronte, Charlotte, autora de "'Jane Eyre", Emily, autora de "Cumbres Borrascosas" y Anne, autora de "Agnes Grey, novelistas inglesas que trascendieron, con todos sus sinsabores la época que les tocó vivir, en el siglo XIX. Lo suyo fue un verdadero suceso literario que no se registra en otro lugar, ya que entre 1847 y 1848, las tres publicaron sus libros, que llegaron a ser los más influyentes en la historia de la literatura inglesa de su tiempo.


Surge también la novela gótica inglesa con la unión de novela y antiguos relatos medievales, de aventuras o romances. La imaginación o invención toma carta de ciudadanía. Mary Shelley, con su Frankestein, el Prometeo moderno, produce un nuevo peldaño para la novela.

El mundo está desencantado (desde Galileo a Newton) Entonces vuelven los castillos góticos, las supersticiones populares, la fantasía como extrañamiento de la realidad. Hay un repentino gusto por el terror. Las cualidades de la mujer son depreciadas. Se delata la incapacidad femenina por la independencia de juicio. Se les niega a las mujeres la autonomía como sujeto.

La novela gótica escrita por mujeres, en la segunda mitad del siglo XIX, expresa esta situación, desde Ann Radcliffe hasta George Elliot (llamada en realidad Myriam Evans)

Ante las limitaciones de la educación intelectual impuesta, que constituyó uno de los graves errores de las pasadas generaciones, las mujeres avanzaron lentamente. La necesidad de participación se fortaleció y fueron creciendo en forma paulatina, sin esconder su genio, imponiéndose como pioneras y precursoras de las letras en los rincones donde le tocó actuar.

Volviendo a las fuentes, después de hablar de la novela gótica, con su impronta de terror, de fantasmas, lindante con lo irracional se cita a Manuela Gorriti a quien Cortazar incluye dentro del modo gótico de escribir (fluctuación entre el bien y el mal) Ella amaba la fantasía, por eso resultaba extraña para la época (siglo XIX)

Sus temas fueron: las mujeres de su tiempo, los indios, las guerras, los marginados, los oprimidos. En Lima, donde vivió treinta años, inauguró una escuela, un salón literario. Fue una luchadora, una mujer de acción, que quiso ser libre.

De ella se transcribe

"En cuanto a la gente de aquí sólo piensa en ganar dinero. El abogado cierra su estudio, el periodista deja la mesa de redacción, el escritor tira la pluma, todo se abandona, llegada la hora de la bolsa, y todos corren allí, a comprar oro, a vender oro, a comprar y vender tierras.”

“Es una fiebre de especulación que cada día improvisa fortunas enormes."


A pesar de todas las limitaciones las mujeres continuaron creciendo con el correr de los tiempos. Esto sucedió en diferentes latitudes y regiones. Ejemplos claros se muestran en América latina, con docentes sufridas y sacrificadas. Tales los casos de las tres grandes del sur: Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou. La primera de ellas, fue la destacada escritora chilena, Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy (1889-1957) quien llegó a obtener el Premio Nobel de Literatura en l945.Ella desempeñó cargos diplomáticos en representación de su país. Su obra poética la ubica entre las figuras importantes del habla castellana contemporánea.

¡Cuánto hay también para decir de Alfonsina Storni! Poetisa argentina, lírica del amor, autora de versos profundos, llenos de ternura y de insatisfacción, que terminó quitándose la vida en l938.

¿Quién no recuerda aquellos hermosos versos de Alfonsina que dicen:

"Quisiera esta tarde divina de octubre/ Pasear por la orilla lejana del mar;

Que la arena de oro, y las aguas verdes, / Y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, / Como una romana, para concordar

Con las grandes olas, y las rocas muertas/ Y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos, / Y la boca muda, dejarme llevar;

Ver como se rompen las olas azules / Contra los granitos y no parpadear

Ver como las aves rapaces se comen /l Los peces pequeños y no despertar;

Pensar que pudieran las frágiles barcas / Hundirse en las aguas y no suspirar;

Ver que se adelanta, la garganta al aire, El hombre más bello; no desear amar…

Perder la mirada, distraídamente, / Perderla y que nunca la vuelva a encontrar;

Y, figura erguida, entre cielo y playa, /Sentirme el olvido perenne del mar.




Interesa también hablar de Delmira Agustini, porque se hace cargo del dualismo (forma-contenido en su escritura) ya que con el modernismo había primado la forma~sobre el contenido.

Partida en dos, ella así, escribió literatura. El mundo de principios del siglo XX traza esa realidad, que ataba cuerpo y alma, Delmira intentó atar cabos, a su manera.

Su originalidad está en su temperamento porque creó su propia mitología poética. Era espontánea, más que disciplinada, de lenguaje descuidado. Su poesía era fogosa, impetuosa, de inspiración erótica, pero de un erotismo realista y profundo que escapa a las apetencias de los sentidos. El mundo de su deseo tomaba una forma ideal

Todo su erotismo, su sueño, su poesía es vida auténtica, vida interior. Es una inspirada, un caso de intuición intelectual. De una honda feminidad, por eso se rescata.

Ella escribe:

Amor

"Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente, hablaba el impreciso lenguaje del torrente,

era un mar desbordado de locura y de fuego, rodando por la vida como un eterno ruego.

Luego lo soñé triste, como un gran sol poniente

que dobla ante la noche la cabeza de fuego;

después rió, y en su boca tan tierna como un ruego

sonaba sus cristales el alma de la fuente.

Y hoy sueño que es vibrante, y suave, y riente, y triste,

que todas las tinieblas y todo el iris viste;

que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

Sobre la vida toda su majestad levanta;
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta:
en una flor de fuego deshojada por dos”



Se recuerda también a la uruguaya Juana de Ybarbourou, llamada “Juana de América”, por la enorme popularidad que alcanzó en el mundo de habla hispana. Sus publicaciones primeras gozaron de gran éxito, con sus ritmos simples y contagiosos, donde canta al amor y a la naturaleza.

Ella dice:

“Si yo fuera hombre, que hartazgo de luna

de sombra y silencio me haría de dar!

Como noche a noche, solo ambularía

por los campos quietos y por frente al mar

------ 0 ------ 0 ------

Si yo fuera hombre, que extraño, que loco, tenaz, vagabundo que habría de ser!

Amigo de todos los largos camino

que invitan a ir lejos para no volver

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Cuándo así me acosan ansias andariegas

que pena tan honda me da ser mujer!.


Gobernantes y legisladores fueron comprendiendo que el desarrollo de la inteligencia en todos los niveles, debe ser un objetivo primordial de la educación en un mundo civilizado, sin exclusiones, para el progreso de la humanidad.

Una muestra de ello es la generosa participación femenina en el siglo XX, con su capacidad, su frescura, su sensibilidad, que comenzó a aportar todo su esplendor en una literatura que no se detiene. Con constancia, estudio y dedicación, la mujer va imponiéndose a la vergüenza de una exclusión que la relegó por centurias.

En medio de un mar de inconvenientes, representado muchas veces por las distancias, la falta de medios de comunicación e información, la escasez de medios económicos, hace que quienes se destacaron sean merecedoras de todo el reconocimiento.

Decía Stendhal que admitir a la mujer en perfecta igualdad con el hombre, sería la señal más segura de civilización y duplicaría las fuerzas intelectuales del ser humano. Afortunadamente los tiempos han cambiado y la mujer ocupa un lugar importantísimo en la dinámica de la literatura occidental. No olvidemos a Simone de Bouvier, a Margatite Duras, a Virginia Wollf, a la famosa Ágatha Christy, con sus inolvidables novelas policiales, a Margarite Youcenar, historiadora, poeta y novelista, primera mujer en ingresar a la Academia Francesa de Letras, que obtuvo un éxito mundial con sus "Memorias de Adriano".

Ya que se ha nombrado a Virglnia Wolf, se puede decir que nadie supo mejor que ella que la frase o construcción ideada por el hombre, demasiado pesada, demasiado pomposa, demasiado amplia, no le sirve a la mujer para escribir.

“Si somos mujeres, agrega Virginia, el contacto con el pasado se hace a través de nuestras madres, es inútil que acudamos a los grandes escritores varones, en busca de ayuda. Y en el contacto con la madre, es donde se desarma la frase.”

Su pomposidad muere con la plática, su pesadez, con el cuchicheo, su amplitud con el silencio. Allí sedimenta y crece, como una telaraña, el inmenso texto escrito por mujeres.

También se puede expresar que las autoras abarcan todos los géneros literarios y también todos los temas. Hay una gran pluralidad discursiva, a partir de la idiosincrasia y de las características de cada una.

¿Qué sentido tendría la palabra escrita, sino el hecho fundamental de llegar al lector, de acercarse a su entendimiento, a su interioridad, a sus sentimientos?

Es posible establecer un ir y volver entre el escritor y el receptor, un intercambio de ideas, de sensaciones, de emoción.

Dice una escritora de nuestro tiempo, Rosa Montero, acerca de los autores y sus producciones y de las mujeres escritoras. La función primordial de la narrativa, su sentido esencial es la búsqueda de sentido. Si bien en el mundo occidental la situación ha cambiado mucho, la cultura oficial sigue siendo de los varones. En los simposios suele seguir citándose a las escritoras como un capítulo aparte. Apenas si aparecen en las antologías, o en los resúmenes de fin de año.

A las mujeres no se les dejó estudiar en la Universidad hasta bien entrado el siglo XX. No votaron hasta hace unos sesenta años. En las dos terceras partes del planeta la mujer sigue siendo un ser carente de derechos.

Es importante recordar la actuación de la escritora y ensayista Victoria Ocampo (1891-1979) destacada pionera que se desempeñó a favor de la cultura argentina. Desde la fundación de la revista "Sur", se vincularon con su país grandes personalidades internacionales, que luego Victoria invitó personalmente, siendo una gran anfitriona de escritores y artistas. Esta revista, que ella misma financió, la ubicó en un lugar privilegiado al diseñar una síntesis cultural del siglo XX.

En 1967 fue nombrada Doctora Honoris Causa de la Universidad de Harvard y en 1976, miembro de la Academia Argentina de Letras, siendo la primera mujer del país en ocupar ese lugar.

Fue una verdadera pionera de la cultura argentina.


La escritura de Silvina Ocampo, hermana de Victoria, es una búsqueda de cómo debía escribir una mujer, a la que se la ha educado para sentir como mujer. Ella quiere escapar de la escritura varonil, como de las imposiciones de expresiones que le corresponden a una mujer.

Ella hace una subversión de los estatutos de la diferenciación sexual y aparece una descripción al modo gótico de escritura, por eso se la coloca entre Mary Shelley y Virginia Wolf, que le sirve de trampolín para insertar en sus relatos lo cruel, como marca contra la supuesta bondad o ternura maternal de la mujer.

Así ella encuentra una voz propia en las letras, con sus adivinas y modistas. Sin embargo no figura en la historia de la literatura argentina, pese a que empezó a publicar en 1937.

Entra por el camino sesgado de un género entre la recuperación de la infancia y las fórmulas cuentísticas infantiles, que atesoran lo maravilloso, pero pone en entredicho las fórmulas perfectas, que aquejan a los varones y que eran el canon de Borges y Bioy, su esposo. Su obra llevó el estigma de la imperfección.

Como un símbolo de la juventud y de su época, entre los años 60 y 70, se encuentra Alejandra Pizarnik. Para ella la poesía "fue un destino, no una carrera". Esta es la misma idea que brinda Octavio Paz, cuando dice: "' El arte no es un espejo donde nos contemplamos, es un destino en el que nos realizamos".

Dice Alejandra:

Señor/ la jaula se ha vuelto pájaro/ y ha devorado mis esperanzas/

Señor/ la jaula se ha vuelto pájaro./¿Qué haré con el miedo?

Olga Orozco, una grande de la poesía argentina, expresa: "Escribir es una búsqueda que tiende a desenmascarar. Es apenas un vistazo. Pero consuela".

Excelentes escritoras preceden a las actuales, muchas de ellas han alcanzado importantes galardones por su calidad, por su capacidad, por su dedicación. Tal es el caso del Premio Nobel de Literatura que han merecido. Pero se debe destacar que hasta ahora ha sido concedido sólo a nueve mujeres en su larga historia.

Este es un número pequeño, si se considera que existen muchísimas escritoras, dedicadas con real entusiasmo a las letras, que trabajan con enorme talento, vocación y creatividad.

Dentro de tantas escritoras de esta época, se destaca Julia Kristeva, (búlgara, filósofa, lingüista, semiótica, docente y sicoanalista) autora de dos novelas, porque es una de las figuras más representativas de la actualidad. Ella dice:

" El amor es algo de lo que se habla y no es más que eso. Los poetas siempre lo han sabido". Y agrega: "El lenguaje poético es la capacidad para escuchar los límites del psiquismo humano. La escritura poética tiene la posibilidad de quebrar la barra significado-significante, para establecer una red de sentidos sin tener en cuenta el orden lineal del enunciado, ni las leyes de la gramática"

El otro significado actúa como el sueño, de lógica propia. El lenguaje poético es un tipo de discurso distinto de la comunicación cotidiana. Mientras que en el lenguaje cotidiano A no es B, en el lenguaje poético A puede englobar a B.

Dice Baudelaire:

"Ramos agonizantes en ataúd de cristal". Ramos y ataúdes son existentes en la realidad, pero en la lengua cotidiana no agonizan los ramos ni los ataúdes son de cristal, no son significados lógicos. La poesía afirma esa no-existencia.

La trascendencia de las escritoras ha permitido que su literatura llegue a miles de lectores y muchos de sus libros llevados a la pantalla cinematográfica. Tal el caso más famoso: el de Margarett Mitchell, autora de la novela "Winds", de 1037 páginas, publicada en 1936 y filmada como " Lo que el viento se llevó". Por esta película, de proporciones épicas su director Víctor Fleming, ganó el Oscar en 1940. Fue un éxito nunca imaginado, que narra una de las mejores historias llevadas al cine, donde muestra la grandeza y esplendor de las plantaciones del Sur norteamericano. Esta obra está llamada a ser la primera pieza clásica del cine, la más popular y recordada.

Entre las latinas se recuerda a la argentina Beatriz Guido, con" La casa del Ángel", a la chilena Isabel Allende, con "La casa de los espíritus ", y a Laura Esquivel con su libro:"Como agua para chocolate”.Todas estas obras fueron llevadas al cine. Se citan a otras eseritoras que han acaparado la atención del gran público como: Ángeles Mastreta, Rosa Montero, Sara Gallardo, y tantas relacionadas con el teatro y el cine, como Maria Helena Walsh, María Luisa Bemberg, Aída Bomik, Griselda Gambaro y numerosas poetas, intelectuales y novelistas que engalanan la literatura americana y del mundo. Sería largo enumerarlas.

Se transcribe un pensamiento de Rosa Montero, de su libro: "La loca de la casa":

"Hoy se sabe que los libros forman parte del mercado y son vendidos con técnicas comerciales muy agresivas, como las que emplean vendedores de refrescos o de autos. Así llegan a más gente, al estar en el mercado, están en la vida, porque hoy todo es mercado.

Pero lo malo es que los libros de tirada corta apenas pueden subsistir. Esta es la consecuencia del éxito comercial que se diría es la única medida del valor de un libro, porque hay obras horrendas que venden a mansalva y libros estupendos que apenas circulan. Hoy todo empuja, te tienta para que vendas y vendas, porque si no, no existes”.

En la República Argentina han surgido excelentes personalidades dedicadas a las letras. Todas estas escritoras, por su tarea creativa y por su lucha, merecen el reconocimiento del público.

Destacar la actividad de las mujeres consagradas a las letras es justo y necesario. Ellas continúan con fuerza y dedicación, con sus talentos y sus valores creativos, trabajando con ahínco, para insertarse en esa aventura fantástica, ese mundo maravilloso que es la literatura.

(c) Fannsy Roeschlin - Elida Farini


publicado el 5-1-2009

 
 
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