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Estás aquí:  Inicio >>  Cuentos, poemas, relatos >>  Poemas - María del Socorro Soto Alanís
 
Poemas - María del Socorro Soto Alanís
 

Desde Durango (México)


imagen: Kenneth Kemble, Paisaje suburbano (ver galería de imágenes- Antonio Berni y sus contemporáneos)

Amazona

Soy mujer,

porque así se acomodaron mis hormonas

Desde entonces,

una cicatriz traigo en el ombligo

y una herida se abre cada treinta días

Jugué a amamantar a mis muñecas

a volar como amazona

igual que la gaviota

levanto mi estructura curvilínea

Mis sueños de muchacha

chorrearon mes a mes

mientras crecía,

la luna se colgó de mis ventanas

y cuando desnuda salí del río

fluyó el deseo

la soledad

el miedo

Los libros son ahora mis amantes

y un beso enciende el pensamiento

Después de nueve meses

mis caderas se abrieron

Soldadera de la vida

De las montañas azules

salió una savia blanca

con la cual soñaba desde niña

Soy tierra

madre

raíz

mujer

luna nueva

pequeño instante del planeta

A veces juego

siempre sueño

soy transgresora de las reglas

Valentina con el rebozo de mi abuela

Al templo de mi madre cansada regreso

entro en su cama

para sentirme en su matriz

madona

Quiero la libertad como bandera

el amor por catecismo,

una estirpe de guerreras me protege

En el manto de la luna

acurruco los anhelos cada noche

vuelvo a esa posición fetal

mi favorita,

para soñar

creer

volar desnuda en el viento

Metamorfosis entra por mi entraña

¿Quién soy yo?

¿Soy yo?

¿Soy?




Pulsera

No puedo olvidar

la ternura

con que me quitaste

la pulsera,

y todo lo demás




Tasa de café, contigo

Hasta que conocí la estrechez de tu cintura

y tu lengua recorrió mis montañas azules,

hasta que ví tu espalda, sobretodo tu espalda

¡No existe más!

Nada mejor que tu ombligo como abismo

solo una taza de café, pero contigo

Una tarde soleada

en que los rayos me reflejen en tu vientre

Sábanas de sal

alcoba que nos guarda y protege

Tu voz que susurra mis planicies

tus deseos entre los míos sobre la almohada

tu ropa en una silla

¡No hay más!

Tengo esa certidumbre

Mientras llegas,

leo

y por si acaso, escucho un bolero

¿Y quién dijo que amar fuera la dicha?

Amar es llorar a mares sin que te vean

Es sufrir intensamente sin que lo sepan

Pensar en tí, creer en tí

Vivir por tí

Amar es querer estar contigo

veinticinco horas al día

Es tenerte junto a mí

los cuatrocientos días del año

Amarte es la dicha, el placer

la angustia, la osadía

Para amarte quiero amanecer contigo

para amarte quiero atardecer contigo

correr bajo la lluvia,

llevarte al verde de mis bosques

tomar contigo un café

y disfrutar la sobremesa

Desde que te amo

no sé si vivo en lunes o en abril

no duermo y en la plaza te sueño

Desde que te amo vivo una especie de locura

apenas si respiro

al hacerlo, es para que entres en mí

como pequeñas partículas de viento

Y deseo mi cuarto lleno de rosas guindas

y quiero mi estudio impregnado de claveles

bugambilia

y veo mi tiempo inundado de amapolas libres

Te amo hasta el fondo del océano

hasta el último planeta

te deseo con vehemencia, con locura

con impaciencia, hasta la risa

Te siento en el chorro de la regadera

te palpo en el agua tibia de mi alberca

te sufro en las olas de angustia

que arrastran mi cuerpo con su fuerza

Te quise en la rama del ayer

arco y flecha del ahora

amor, esto es hasta siempre

por siempre, amén.

Tercer milenio

Bóveda celeste:

¿tienes frío?

Te presto mi rebozo

tejido con poesía

No, no me digas que te acabas

los milenios son eternos

apenas dos mil auroras

yo con cuarenta ya no puedo

el Medievo nos dejó un arco sin flechas

los contemporáneos su poesía

otros construyeron misiles

y navegan perdidos en la pista

Las ninfas abrazaron a Mozart

y el Réquiem brotó en sinfonía

Un estrafalario manchego luchó por Dulcinea

desnudo entre los molinos

colgó su locura

Van Gogh bordó los girasoles

ahogando sus delirios en una vela

Ahora tu me anuncias que te vas

caballero que abraza a su doncella

Helio ¿brotarás aún en el tercer milenio?




¿Cuál fue la primera ciudad?

¿Cuál fue la primera ciudad?

¿Cuál será la última?

Ojalá que el aire corra por tus calles

que las mariposas despierten los relojes

y el mar ría toda la noche

Para que los rosales exterminen los misiles

y los manchegos

lancen al viento los molinos,

levantaremos la muralla del amor

¿existe?

Por Julieta trepará Romeo

de nuevo las murallas

y una guitarra jugará con el medievo

Para que las banquetas rían

¡Mercaderes! Vayan . . . a su Wall Street

y quédense en ella

Los girasoles correrán sobre el asfalto

Y el sol llorará enloquecido tras la luna

Las calles hacen valla a las ciudades

desde Mesopotamia y Babilonia

la humanidad habita y sueña en las ciudades,

duerme y ama entre sábanas

sobre la hierba

y abre el tunel del amor,

lo inventa

Así fue con Adán y Eva

benditos sean

dejaron la ciudad eterna,

el paraíso

y cayeron en la tierra

Para olvidar su soledad

juntaron brazos y piernas

eran su otra mitad

valió la pena la mordida

Una música les cimbró los oídos

y cubrieron su cuerpo de placer

no de vergüenza

La mancha original

sostiene al mundo desde entonces

El siglo XX se va

carga sus dos cruces por el monte

Perdida,

la humanidad sucumbe

ante los bombardeos malditos

una risa grotesca estalla

con una pantalla el hombre asustado juega

La mujer nota que su vientre crece

pero no quiere parir robots

menos soldados.




Tejedora de sueños

Verbo:

Tu palabra me hace libre

terca

valiente con la ele y la te como escuderos,

sensible

racional

amante

tejedora de sueños

hacedora de interrogantes

con tus signos juego

junto sílabas

conjugo todos los verbos

he cantado desde niña:

“a la víbora víbora de la mar

de la mar

mar mar mar . . . ”

para después con frenesí

buscar lo profundo en tus océanos

descifrar tus designios quiero

y cada madrugada sucumbo ante el intento

El día que se acaben las palabras

Ahí me quedo.



 


(c) María del Socorro Soto Alanís

Sobre la autora:

María del Socorro Soto Alanís es ingeniera y poeta. Durangueña. Acuariana. Publicaciones: En estos días, ensayo 1995. Desnuda en el Viento, poesía 1998. Fin de Milenio, poesía 2000. En el día tercero se hizo el agua, poesía 2005. Editorialista del periódico El Sol de Durango, con su columna Palabra de Mujer. Fundadora de las revistas culturales Cordillera y Revuelta.

Mención honorífica en el concurso nacional de ensayo “La participación de la mujer en México” 1995 y en el concurso estatal de poesía Olga Arias, Durango, México.

Diplomados en filosofía, literatura y política. Presidenta de la Sociedad de Escritores de Durango. Presentaciones en Roma, París, Bruselas, Montreal, Puerto Montt y México. Antologías internacionales: “Mujeres poetas en el país de las nubes”, presentada en Oaxaca y en Bellas Artes de la Ciudad de México y “Anaconda”, Antología de Poetas Antiimperialistas de América, publicada en italiano y presentada en Roma.

imagen: Kenneth Kemble, Paisaje suburbano (ver galería de imágenes: Antonio Berni y sus contemporáneos)


 
 
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