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Estás aquí:  Inicio >>  Noticias culturales- archivo >>  El XXV Premio Herralde de novela fue para Martín Kohan
 
El XXV Premio Herralde de novela fue para Martín Kohan
 

Por su novela "Ciencias morales" el argentino Martín Kohan ganó el Premio Herralde dotado con 18.000 euros
(Buenos Aires)

El argentino Martín Kohan ganó el XXV Premio Herralde de novela con "Ciencias morales", una novela ambientada en Buenos Aires, en 1982.
l jurado compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets, Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde seleccionó las siguientes 6 novelas de las 201 presentadas al Premio Herralde de Novela, convocado por Editorial Anagrama y dotado con 18.000 euros: 

Volveré y conmigo el fuego, de Francisco Calderón (pseudónimo), México

Ciencias morales, de Miguel Cané (pseudónimo), Argentina

En qué piensas cuando no piensas en nada, de Rictus Ceballos (pseudónimo), España

La profecía, de Roberto Echavarren, Uruguay

Novela total, de Pablo Tenembaum (pseudónimo), Argentina

La velocidad, de Alfonso Yáñez (pseudónimo), España

Pasaron a la deliberación final las dos siguientes: 

Volveré y conmigo el fuego, de Francisco Calderón (pseudónimo), México

Ciencias morales, de Miguel Cané (pseudónimo), Argentina 
 

Resultó ganadora, por mayoría, Ciencias morales de Martín Kohan (presentado bajo el pseudónimo de Miguel Cané), Argentina, y finalista Recursos humanos de Antonio Ortuño (presentado bajo el pseudónimo de Francisco Calderón y el título Volveré y conmigo el fuego), México. 

Aparte de la calidad de todas las obras finalistas, cabe destacar la amplia presencia de escritores latinoamericanos, un reflejo de los numerosos manuscritos de dichos países que se han presentado al Premio. El resultado final confirma los pronósticos, dice el comunicado de la agencia Riverside, representante de la editorial Anagrama.

Un anticipo de la novela:

Ciencias morales

Martín Kohan

Los muros del colegio son gruesos y consistentes. Prometen preservar la rutina de los días de estudio de todo lo que pueda estar pasando fuera, de todo lo que –de hecho– está efectivamente pasando fuera, en las calles vecinas, en Buenos Aires, en esa Argentina de 1982. ¿Pero qué espacio limitan esos muros, un lugar de adquisición del saber o un recinto sadiano? Porque el colegio extiende su jurisdicción más allá de la enseñanza, imparte a sus alumnos una rigurosidad que no deben descuidar en ninguna circunstancia de sus vidas, una implacable moral que debe constituirse en el inflexible esqueleto de todos sus actos.

María Teresa es preceptora en este colegio, o sea, una inocente –o quizá sólo ignorante– maestra de ceremonias. Tiene veinte años, empezó a trabajar cuando todavía era verano, y el señor Biasutto, el jefe de preceptores, le reveló en su primera entrevista la actitud que convenía adoptar con los alumnos. Porque no era fácil obtener lo que él llamaba «el punto justo» para la mejor vigilancia. Una mirada alerta a la que no se le escapara nada pero que no fuera evidente, para no poner sobre aviso a los estudiantes. Una mirada a la que nada le pasara inadvertido, pero que pudiese pasar inadvertida ella misma. Quizá la mirada del perverso, o del carcelero, o del amo. Y María Teresa, que admira al señor Biasutto, se perfecciona como preceptora, se esmera en la aplicación de las normas y la corrección de las conductas.

Pero si todo está prohibido –hasta para ella misma–, todo es transgresión.  Y cuando María Teresa, persiguiendo un vago, quizá inexistente olor a tabaco, comienza a esconderse en los lavabos de los chicos para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad, y poco a poco hace de ello un hábito oscuramente excitante, no es de la violación de las reglas sino de su aplicación a ultranza de donde surgirán la torsión y el desvío, de la rigurosa vigilancia de una completa rectitud, de la custodia inflexible de una normalidad total y atroz. Una vigilancia, una custodia que tal vez estén siendo aplicadas más allá del recinto de este pequeño mundo cerrado que nos descubre Martín Kohan. Porque extramuros de ese colegio donde estudian y han estudiado las futuras clases dirigentes, hay otro mundo, hay un país que acaso se le asemeja.

Ciencias morales confirma indiscutiblemente la extraordinaria madurez narrativa de uno de los autores más inteligentes, más estimulantes, de la reciente literatura argentina.

Martín Kohan nació en Buenos Aires en enero de 1967. Enseña Teoría Literaria en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de la Patagonia. Ha publicado tres libros de ensayos, Imágenes de vida, relatos de muerte. Eva Perón, cuerpo y política (1998; en colaboración con Paola Cortés Rocca), Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin (2004) y Narrar a San Martín (2005); dos libros de cuentos, Muero contento (1994) y Una pena extraordinaria (1998); y seis novelas, La pérdida de Laura (1993), El informe (1997), Los cautivos (2000), Dos veces junio (2002), Segundos afuera (2005) y Museo de la Revolución (2006). Zona urbana fue editado en España por Trotta, y las novelas Segundos afuera y Museo de la Revolución por Mondadori. Sus obras se están publicando en editoriales tan prestigiosas como Einaudi (Italia), Serpent’s Tail (Reino Unido), Seuil (Francia) y Suhrkamp (Alemania).

En cuanto a la obra finalista:

Recursos humanos

Antonio Ortuño

Enfrentado a una vida miserable como empleado de una empresa, Gabriel Lynch decide rebelarse. Sus odios no tendrán otro objetivo que Constantino, su jefe, el perfecto caballerete empresarial que le ganó el puesto y la mujer. Sin embargo, para que su alzamiento resulte efectivo, el apocalíptico y lenguaraz Lynch tendrá que enfrentarse a su carencia casi total de recursos, pasados y presentes, y a su proverbial mala fortuna, reverso exacto de la suerte que parece acompañar cada movimiento de su enemigo.

Esta es la historia de una guerrilla de un solo hombre, de un gerente que seduce mujeres con chistes sobre su digestión y de dos chicas, una de Recursos Humanos y otra de Finanzas, entendidas como objetivos políticos.

A través de estas páginas, el lector se topará, a grandes golpes de estilo, con una ácida exploración del mundo pesadillesco de la oficina y una mirada irónica y feroz sobre las relaciones entre jefes, empleados y desempleados, de la mano de un narrador mayor en la nueva literatura iberoamericana.

En esta novela, Antonio Ortuño confirma sobradamente los elogios recibidos por sus libros anteriores: «Un escritor que sorprende por la eficacia de la prosa, que consigue convulsionar al lector ante las contradicciones y las debilidades del género humano» (Guadalupe Nettel, Hoja por Hoja); «Es el autor más vital –y, de paso, vitalista– de su generación. Su noción de la novela es básica y casi física: el género –piensa– debe comunicar el vacío y la plenitud que es la experiencia. ¿Cómo hacerlo? Con una franca poética: ironía y contundencia» (Rafael Lemus, Quimera).

Antonio Ortuño, hijo de inmigrantes españoles, nació en Guadalajara, México, en 1976. Fue, en ese orden, alumno destacado, desertor escolar, obrero en una empresa de efectos especiales y profesor particular. Trabaja desde 1999 en el grupo de periódicos Milenio, donde ha sido reportero, editor y, actualmente, Jefe de Redacción del diario Público-Milenio. Su primera novela, El buscador de cabezas (2006), recibió el elogio unánime de la crítica de su país y fue seleccionada por el diario Reforma como mejor primer libro del año. En 2006 apareció en España su libro de relatos El jardín japonés. Es colaborador habitual de publicaciones como Letras Libres, La Tempestad y Cuaderno Salmón. 
 
 
 

Las obras galardonadas en las anteriores convocatorias han sido:

El héroe de las mansardas de Mansard, Álvaro Pombo (1983); El desfile del amor, Sergio Pitol (1984); El silencio de las sirenas, Adelaida García Morales (1985); El hombre sentimental, Javier Marías (1986); Diario de un hombre humillado, Félix de Azúa (1987); La Quincena Soviética, Vicente Molina Foix (1988); La gran ilusión, Miguel Sánchez-Ostiz (1989); Accidentes íntimos, Justo Navarro (1990); La historia más triste, Javier García Sánchez (1991); El sueño de Venecia, Paloma Díaz-Mas (1992); Aves de paso, J.M. Riera de Leyva (1993); La historia del silencio, Pedro Zarraluki y La ciudad doble, Carlos Perellón, ex-aequo (1994); Un mundo exasperado, J.A. González Sainz (1995); Las bailarinas muertas, Antonio Soler (1996); La noche es virgen, Jaime Bayly (1997); Los detectives salvajes, Roberto Bolaño (1998); París, Marcos Giralt Torrente (1999); Los dos Luises, Luis Magrinyà (2000); Últimas noticias de nuestro mundo, Alejandro Gándara (2001); El mal de Montano, Enrique Vila-Matas (2002); El pasado, Alan Pauls (2003); El testigo, Juan Villoro (2004); La hora azul, Alonso Cueto (2005); La enfermedad, Alberto Barrera Tyszka (2006).



 
 
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