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El 13 de Junio es celebrado el Día del Escritor en la Argentina
 

El 13 de junio es celebrado el Día del Escritor en la Argentina.

“TRABAJO DE ESCRITOR...” por Antonio Las Heras

"Trabajo de escritor ..."

(Buenos Aires) Antonio Las Heras

La actividad literaria suele interpretarse como un pasatiempo, hobby o liberalidad en las ocupaciones de una persona. No estamos para nada de acuerdo con esto. Es momento de dejar en claro este asunto y trabajar para generar una sólida conciencia en la comunidad de la naturaleza profesional del oficio de escritor.

Dedicar tiempo al estudio y el pensamiento, la investigación y la reflexión; sentir, crear y publicar, buscar la mayor perfección posible de las formas literarias; en suma ser escritores requiere asumir responsablemente y de manera comprometida tal condición como un papel social concreto y aceptar que constituye un modo de trabajo.

Hay diversidad en los móviles que llevan a escribir; pero la finalidad más usual es la publicación tendiendo a la participación del lector como sujeto activo del resultado. Este lector usualmente está dispuesto a desembolsar una suma de dinero, a realizar una transacción para acceder al medio que lo aproxima al autor a través del encuentro con su obra. El otro término de esta relación - que es el escritor - también debe tener como uno de sus objetivos una justa retribución por la tarea concretada, por los materiales de insumo y, en esencia, por ser causa eficiente de la obra. Esto último, característico de la actividad creadora artística, es incuantificable como no pueden serlo los otros elementos en juego; pero es justo título de crédito.

Ser escritor es, sí, una profesión. Claro está que no hay títulos habilitantes, ni colegios profesionales, ni debe haberlos; pero sí requiere una conciencia profesional capaz de agrupar a los miembros que integran la comunidad de escritores.

Si bien no posee una jerarquía sindical formal como los gremios de las diversas ocupaciones existentes en nuestro país, la Sociedad Argentina de escritores (SADE) - respetando y atendiendo al mandato de sus fundadores, entre quienes figuran Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga y Alfonsina Storni - busca actuar como un verdadero sindicato de hecho representando y defendiendo los intereses de los escritores, constituyéndose en un foro de participación y pertenencia, que hace fuerte la defensa de nuestros derechos, legítimos por naturaleza, aún en este momento que se encuentran sin encuadre legal para darle vigencia, porque tienen vigor social.

De allí que cuando alguien al ser consultado sobre su ocupación responde, declarando la más pura verdad, que es escritor, obtenga a cambio de su actividad una adecuada retribución económica. Escribir un prólogo, artículo, reseña, dictar una conferencia, realizar una crítica, asistir a una entrevista radial o televisiva, participar en un debate, constituye desde ya "trabajo de escritor". Por resultar obvio no es necesario referirse a la retribución por la venta de las obras. Tres décadas atrás, las autoridades de la SADE solían emitir un comunicado - que era reproducido por los diarios más importantes de la Argentina - indicando cuales debían ser los honorarios mínimos por escribir un artículo, una crítica literaria, presentarse en radio, dictar una conferencia o participara en una mesa redonda. Hoy, aunque la SADE así lo hiciera, difícilmente se cumpliría a raíz de la creencia generalizada de que lo cultural debe hacerse "sin cargo". Dicho de otro modo, que el escritor no tiene por qué cobrar por su labor. Semejante prejuicio tiene que ser disuelto definitivamente, ya que es innecesario referirse a qué puede suceder a una nación cuando sus intelectuales y creadores no son adecuadamente recompensados.

Otras actividades artísticas (y no digo ramas del arte porque no creo que el arte sea un árbol) a través de sus practicantes, como los músicos, actores y autores teatrales, tienen una posición claramente asumida sobre su condición profesional, rentada, a la que los escritores debemos atender.

Entrados en el Tercer Milenio, ignorar la organización de la que gozan sus entidades representativas y la forma en que defienden lo que les es propio, representaría una conducta altamente autodestructiva, tanto por parte de los escritores como de la comunidad toda. Entendemos que - coherentes con el especial momento por el que atraviesa la Argentina - es este el momento de realizar las modificaciones necesarias en este asunto y asumir la actitud saludable de darle acabado sentido a la frase: "Trabajo de escritor".

NOTA: Este artículo fue publicado en la Revista de SADE Central (año 2000) y en el diario Pregón (San Salvador de Jujuy, 29 de junio de 2002)

(c) Antonio Las Heras

www.antoniolasheras.com.ar

www.escritoresarg.com.ar

 

 
 
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