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Alfred Hitchcock vs. François Truffaut en el Malba -ciclo de cine en marzo
 

Proyectarán en el Malba 20 films durante el mes de marzo de los directores Alfred Hitchcock y Francois Truffaut

(Buenos Aires)

Se proyectarán los siguientes films:

Alfred Hitchcock

El inquilino (The Lodger, Gran Bretaña, 1926) de Alfred Hitchcock, c/Ivor Novello, Malcolm Keen, June, Marie Ault, Arthur Chesney. 80’ aprox.

Un asesino serial aterroriza Londres tras matar a varias mujeres rubias y todas las sospechas se dirigen hacia el misterioso inquilino de una casa de familia. Hitchcock había pasado varios meses como asistente en el cine alemán y regresó dispuesto a aplicar todo lo aprendido.

El inquilino fue la primera película en la que desplegó libremente su imaginación visual en función de temas que luego se volverían clásicos en su filmografía.

Se exhibirá con música en vivo, compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra, que coordina Fernando Kabusacki.

Murder! (Ídem., Gran Bretaña, 1930) de Alfred Hitchcock, c/Herbert Marshall, Norah Baring, Phyllis Konstam, Edward Chapman. 104’.

Como señala Truffaut en El cine según Hitchcock, Murder! es una rareza porque al director nunca le interesaron las historias policiales clásicas, en las que la identidad del asesino es un enigma y se descubre con un elemento de sorpresa luego de la investigación pertinente. En este caso, sin embargo, la obra teatral original le inspiró las suficientes ideas formales como para llevarla a cabo e incluso se pueden detectar elementos que anticipan algunos de sus más importantes clásicos posteriores. Aunque quedó opacada por el éxito de Los 39 escalones y La dama desaparece, Murder! -que nunca se estrenó comercialmente en Argentina- es una de las películas más logradas y menos vistas del período británico del realizador.

La dama desaparece (The Lady Vanishes, Gran Bretaña, 1938) de Alfred Hitchcock, c/Margaret Lockwood, Michael Redgrave, Paul Lukas, May Whitty. 97’.

La acción transcurre a bordo de un tren que atraviesa un país imaginario de Europa del Este. Las circunstancias de su intriga son bastante imprecisas, como corresponde a todo McGuffin hitchcockiano, y refieren a una compleja operación de espionaje desbaratada por casualidad. Importa mucho más el misterio central de la trama, la relación entre los protagonistas Lockwood y Redgrave y, sobre todo, el humor. Como dice el personaje de May Whitty, "No se puede juzgar a un país por su política exterior. Fíjese en los británicos, por ejemplo, que personalmente somos buena gente".

 

 

Sabotaje (Sabotage, Inglaterra, 1936) de Alfred Hitchcock, c/Sylvia Sidney, John Loder y Oskar Homolka. 76’.

El señor Verloc finge ser el honrado propietario de un cine de barrio, pero en realidad es agente de una espantosa red de terroristas extranjeros. Sabotaje se hizo célebre por el clímax final, rigurosamente visual, entre Sylvia Sydney y Oskar Homolka, y por una antológica escena de suspenso en la que un niño se pasea por la ciudad sin saber que es el portador de una bomba. Se basa muy libremente en la novela El agente secreto de Joseph Conrad.

Cuéntame tu vida (Spellbound, EUA, 1945) de Alfred Hitchcock, c/Gregory Peck, Ingrid Bergman, Leo G. Carroll. 111’.

Un hombre es perseguido por un crimen que no sabe si cometió, pues sufre de amnesia. El psicoanálisis resulta ser la única herramienta que permite descifrar las claves de esta atípica intriga policial, que cuenta con una escena onírica diseñada por Salvador Dalí y con una exquisita partitura compuesta por Miklos Rozsa.

La copia nueva que se exhibe contiene un breve toque de color final, al igual que las copias originales, y fue cuidadosamente restaurada por Octavio Fabiano.

Agonía de amor (The Paradine Case, EUA, 1947) de Alfred Hitchcock, c/Gregory Peck, Ann Todd, Charles Laughton, Charles Coburn, Ethel Barrymore, Louis Jourdan, Alida Valli. 111’.

Un respetable abogado se arriesga a dejar de serlo por amor a una mujer acusada de asesinato, a la que debe defender. En su momento fue uno de los pocos fracasos comerciales del director, pero en perspectiva resulta fascinante por la caracterización del personaje de Gregory Peck, que se debate entre su posición social y el amour fou. Es también, una historia trágica de pasión irrealizable, que tendría ecos en personajes hitchcockianos posteriores como el de Vértigo. La extensa escena del juicio, rodada con varias cámaras, es justamente célebre por su virtuosismo formal.

La soga (Rope, EUA, 1948) de Alfred Hitchcock, c/James Stewart, John Dall, Farley Granger, Cedric Hardwicke, Constance Collier. 80’.

Dos jóvenes estudiantes asesinan a un tercero por placer y luego reúnen a sus amigos más íntimos a una cena, que tiene lugar literalmente sobre el cadáver. El caso fue real e inspiró otros films, bastante diferentes, como Compulsión (Richard Fleischer, 1959) y Swoon (Tom Kalin, 1992). Fue la primera película en colores de la filmografía del director y también su mayor experimento formal: nueve planos-secuencia enlazados con fluidez entre sí para respetar la unidad dramática y espacial de la obra. En Argentina se estrenó con el título Festín diabólico.

La ventana indiscreta (Rear Window, EUA, 1954) de Alfred Hitchcock, c/James Stewart, Grace Kelly, Wendell Corey, Thelma Ritter, Raymond Burr. 112’.

Un hombre inmovilizado, una mujer hermosa, una ventana y un largavistas. La combinación de estos elementos produjo un film ya legendario, que probablemente sea el más representativo del cine de Hitchcock. Analizada hasta el hartazgo, su puesta en escena es tan asombrosamente perfecta que casi nadie recuerda el cuento original de Cornell Wollrich (es decir William Irish, que Truffaut también adaptó) ni al pobre guionista John Michael Hayes. Sin importar todo lo que se ha escrito sobre el film, el hecho de que se la puede volver a ver infinitas veces es la mejor prueba de su vigencia.

Psicosis (Psycho, EUA, 1960) de Alfred Hitchcock, c/Anthony Perkins, Janet Leigh, Vera Miles, John Gavin, Martín Balsam. 109’.

Una muchacha comete un robo y luego se arrepiente pero ya es demasiado tarde, porque para entonces el destino la ha llevado a pasar la noche en el Motel Bates, donde es fatalmente espiada por Norman Bates. Aunque a esta altura su trama ya no sea una sorpresa para nadie, en términos formales este film se mantiene tan impactante como en el momento de su estreno. Su éxito no sólo fue la base del cine de terror moderno, sino que además inspiró toda clase de imitaciones, varias secuelas y hasta una remake (dirigida por Gus Van Zandt en 1998) que, lejos de opacarla, la revalorizó.

Marnie, la ladrona (Marnie, EUA, 1964) de Alfred Hitchcock, c/Sean Connery, Tippi Hedren, Diane Baker, Martin Gabel, Louise Latham, Alan Napier. 129’.

 

 

Según Hitchcock, Marie es una historia de amor fetichista: un hombre desea acostarse con una mujer que roba, "así como otros desean hacerlo con una mujer negra o china". Hay ecos de Cuéntame tu vida y de Vértigo en este film extraño, que a veces sorprende por sus imperfecciones y otras por su genialidad. La escena de la tormenta en la oficina es antológica, pero también lo son varias otras, como la del robo en curso que puede ser descubierto por una mujer que hace la limpieza. Truffaut observó con precisión que se trata de un film "de atmósfera más bien triste, un poco como la de una pesadilla".

Destacados

Amor que mata (The Strange Affair of Uncle Harry, EUA, 1945) de Robert Siodmak, c/George Sanders, Geraldine Fitzgerald, Ella Raines, Sara Allgood. 80’.

Un hombre tímido se enamora pero no consigue librarse de su hermana, que es posesiva hasta la patología. Este film excelente y poco conocido tiene un pequeño misterio: fue la primera producción de Joan Harrison, que se desempeñó como secretaria y productora asociada de Hitchcock durante varios años. Por razones de censura, Harrison debió recompaginar el film, cambiar el final y agregar un narrador en off. Aunque no figura en los créditos, ese narrador fue... Alfred Hitchcock. En perspectiva, el film fue también una especie de prueba piloto para la exitosa serie de TV Alfred Hitchcock presenta, que fue una idea de Harrison y se extendió durante una década (1955-65) con enorme éxito para todos los involucrados.

Alfred Hitchcock presenta: El apostador (The Horse Player, EUA, 1961) de Alfred Hitchcock, c/Claude Rains, Ed Gardner, Percy Helton, Kenneth McKenna. 25’.

Un sarcerdote tiene problemas para reparar su iglesia, hasta que conoce a un extraño personaje que le ofrece una solución poco ortodoxa. Hitchcock escribió a Truffaut que se sentía preso de los thrillers de suspenso –decía que el público nunca le permitiría hacer otra cosa- y que envidiaba la libertad de Truffaut para elegir sus temas. Esta divertida parábola mística le permitió apartarse brevemente del género y desplegar su gusto por el humor excéntrico. Fue uno de los pocos episodios de su exitosa serie de TV que fueron dirigidos por él mismo.

 

François Truffaut

Los 400 golpes (Les quatre cents coups, Francia, 1959), c/Jean-Pierre Léaud, Claire Maurier, Albert Rémy, Guy Decomble. 94’.

El primer largometraje de Truffaut sigue las andanzas del joven Antoine Doinel, personaje de rasgos fuertemente autobiográficos. "Trabajando sobre mis recuerdos", le escribió el director a su coguionista Marcel Moussy "me siento rebelde e inseguro otra vez, demasiado vulnerable y completamente aislado de la sociedad. Hablando con usted me siento al mismo tiempo culpable y rehabilitado. Va usted ayudarme a hacer un film que será más que una confesión complaciente: un verdadero film". Y eso fue, en efecto. Aunque en ese momento Truffaut no lo sabía, Los 400 golpes fue la primera de varias películas con Antoine Doinel, una de las sagas más queridas de la historia del cine.

Disparen sobre el pianista (Tirez sur le pianiste, Francia, 1960) de François Truffaut, c/Charles Aznavour, Marie Dubois, Nicole Berger, Albert Remy. 80’.

Deseando ampliar su universo expresivo tras el éxito de Los 400 golpes, Truffaut eligió Down There, una de las mejores novelas de David Goodis, para realizar su segundo film. Resulta evidente que a través de esa obra Truffaut buscaba realizar una personal declaración de amor al cine norteamericano en general y al film noir en particular. Lo curioso es que al mismo tiempo logró una adaptación que respeta el clásico tono fatalista del autor, un film que tiene momentos de humor autoconsciente pero no cae en la parodia y está impregnado de esa resignada melancolía ante lo inevitable que caracteriza lo mejor del género negro.

Jules et Jim (Ídem., Francia, 1962) de Jeanne Moreau, Oskar Werner, Henri Serre, Vanna Urbino, Boris Bassiak, Anny Nelsen. 105’.

Truffaut tomó la novela autobiográfica de Roche e hizo con ella un modelo del tipo de adaptación que había reclamado desde su posición de crítico: la fidelidad es cuestión de esencia y no de forma. Por detrás de los numerosos cambios argumentales y de las numerosas

 

invenciones formales que estructuran el film, el espíritu del libro ("la imposibilidad de que tres personas compartan un amor físico", según el director) permanece intacto.

Su trayectoria narrativa, que progresa desde la incontenible vitalidad juvenil hacia un final trágico y que posiblemente se inspirase en Soberbia (Orson Welles, 1942), sigue siendo una fuerte influencia sobre el cine contemporáneo. En opinión de muchos, fue el mejor film de la nouvelle vague. Un efecto secundario no menos significativo es que en su momento el film logró que todas las mujeres quisieran ser como Jeanne Moreau.

El amor a los veinte años (L’amour à vingt anes / L’amore a vent’anni / Liebe mit zwanzig / Milosc dwudziestolatkow / Hatachi no koi , Francia / Italia / Alemania Federal / Polonia / Japón, 1962) de François Truffaut, Renzo Rossellini, Marcel Ophüls, Andrzej Wajda y Shintaro Ishihara, c/Jean-Pierre Léaud, Zbigniew Cybulski, Christian Dormer, Kojoi Furuhata, Cristina Gaioni. 120’.

El propio Truffaut ideó el tema y seleccionó a los otros realizadores, porque quería volver al universo de su primer film, Los 400 golpes, pero no se atrevía a hacerlo en formato largo. En cambio desarrolló una breve historia con Antoine Doinel enamorado, que abre el film y efectivamente insinúa las posibilidades que el director exploró después en otras películas donde regresó sobre el personaje. Un lugar común de la crítica: los films en episodios son desparejos. Eso dijeron en su momento de El amor a los veinte años, y más tarde la fama de Truffaut opacó al resto de los episodios. Una revisión contemporánea demuestra más bien que los distintos episodios de este compendio multicultural se enriquecen entre sí.

Fahrenheit 451 (Ídem., Gran Bretaña-1966) de François Truffaut, c/Oskar Werner, Julie Christie, Cyril Cusack, Anton Driffing, Jeremy Spenser. 112’.

El amor de Truffaut por los libros lo llevó a realizar esta adaptación de la clásica novela de Ray Bradbury inmediatamente después de Disparen sobre el pianista, aunque por razones económicas el proyecto no pudo filmarse hasta 1966. Pese a que ni Truffaut, ni Bradbury ni el actor Oskar Werner quedaron conformes con los resultados, el film es mucho más interesante de lo que suele creerse y comparte con su contemporánea Alphaville, de Jean-Luc Godard, el ingenio para representar un mundo futuro con recursos de extrema sencillez. También resulta memorable el trabajo de Julie Christie (en doble papel) y la partitura del maestro Bernard Herrmann.

La sirena del Mississippi (La sirene du Mississippi, Francia, 1969) de François Truffaut, c/Catherine Deneuve, Jean-Paul Belmondo, Michel Bouquet, Nelly Borgeaud. 123’.

Una mujer que no es lo que parece seduce a un hombre rico y lo arrastra fatalmente en direcciones imprevisibles. La trama se basa en una novela de William Irish y el realizador logra un resultado extraño, que tiene valores aparentemente contradictorios: la estructura de la trama y la resolución formal de ciertas situaciones recuerdan a Hitchcock, pero la espontaneidad del tono y la desdramatización de situaciones extremas están cerca de Jean Renoir, a quien el film está dedicado. Pero el final es puro Truffaut y para reforzarlo transcurre en la misma locación que la última parte de Disparen sobre el pianista. Y como en ese film, lo que aquí se cuenta es, ante todo, una historia de amor.

El niño salvaje (L’enfant sauvage, Francia, 1970) de François Truffaut, c/ Jean-Pierre Cargol, François Truffaut, Jean Daste, Paul Ville. 85’.

A fines del siglo XVIII un niño que se comportaba como un animal fue hallado en Aveyron, Francia. El doctor Jean Itard asumió la tarea de comunicarse con él y enseñarle a hablar, y es sobre su diario de notas que se basa el film. Desde el título, Truffaut aborda el tema con pragmatismo y sencillez, relacionando con brillante pertinencia el recorrido de su protagonista con una puesta en escena que evoca deliberadamente la elementalidad esencial del primer cine, el que todavía estaba descubriendo su lenguaje. Lo extraordinario es que ese procedimiento tan concreto resulta en un film de extraña y misteriosa poesía. El propio Truffaut decidió interpretar al doctor Itard en la certeza de que así obtendría un mejor trabajo de su joven protagonista Jean-Pierre Cargol.

La historia de Adela H (L’ Histoire d'Adèle H, Francia, 1975) de François Truffaut, c/ Isabelle Adjani, Bruce Robinson, Sylvia Marriott. 96’.

Adela H. era en realidad Adela Hugo, una de las hijas de Victor Hugo, y dejo testimonio de su pasión obsesiva por un oficial en un diario que escribió en los últimos años de su vida,

 

aparentemente en un idioma propio. La historia de Adela invitaba a los desbordes melodramáticos más delirantes, porque la muchacha llego precisamente hasta el delirio en su persecución del oficial en cuestión. Pero Truffaut, como en casi todo su cine, no juzga a su protagonista sino que la observa con una mezcla de fascinación y estupefacción.

Confidencialmente tuya (Vivement Dimanche!, Francia, 1983) de François Truffaut, c/Fanny Ardant, Jean-Louis Trintignant, Caroline Sihol, Philippe Laudenbach. 111’.

"La última de sus películas será Confidencialmente tuya, la que, no importa de qué reseña se trate, suele ser señalada como un homenaje a Alfred Hitchcock. (...) La película está muy bien lograda y seguir a Fanny Ardant en su pesquisa para descubrir al verdadero asesino es a la vez divertido y placentero. La película tiene un tono humorístico cuyo momento más alto es aquel en el que el asesino se ve descubierto y, teniendo ya un cigarrillo en la boca, enciende otro y se dispone a fumarlo. Lo mejor de Confidencialmente tuya es ese tono divertido que usa Truffaut para tratar un argumento tan oscuro y ese de sabor de irrealidad con que nos deja, que se parece a la sensación que sentimos cuando nos despertamos de una pesadilla".

Sebastián Peroni

Casi una mujer (La petite voleuse, Francia, 1988) de Claude Miller, c/Charlotte Gainsbourg, Didier Besase, Simon de La Brosse. 109’.

"El padre de Janine se fue hace años. Su madre desapareció en compañía de un hombre, dejando a la niña con unos tíos. Percibimos una fuerte corriente de ira en la muchacha. Robar es su manera de decirle a la gente que no le importa lo que piensen de ella. Y sin embargo no tenemos la sensación de sea mala. Se trata sólo de alguien infeliz que necesita quien la ame, y algo útil para hacer. Con eso, sentimos, sanará. Lo mismo sucedió con Antoine, el famoso héroe de Los 400 golpes y hay justicia poética en el hecho de que el argumento de Casi una mujer haya sido el último que Truffaut escribió antes de morir en 1984. De hecho, originalmente Truffaut deseaba que Los 400 golpes fuese sobre Antoine y Janine, y sacó a la chica de la historia sólo porque sentía que en ese personaje había más de lo que él podía contar. Esa historia fue producida por Claude Berri -quien recibió el argumento de Truffaut en su lecho de muerte- y dirigida por Claude Miller. Posee la familiar impronta autobiográfica de la propia experiencia de Truffaut: la experiencia de un delincuente juvenil que fue salvado de llevar una vida criminal por un hombre que creyó en él, y llegó a ser un gran director de cine. En el caso de Truffaut, el hombre que lo salvó fue el crítico de cine André Bazin. En Casi una mujer, la definición de la vida de Janine es incierta pero su último acto criminal es, significativamente, robar una cámara".

Roger Ebert

 

Destacado

Si la hallaste es tuya (Take It All / A tout prendre, Canadá, 1964) de Claude Jutra, c/Claude Jutra, Tania Fedor, Monique Joly, Monique Mercure, François Truffaut. 99’. Doblada al castellano.

Claude Jutra (1930-1986) fue el director independiente más influyente del cine canadiense. Comenzó realizando cortometrajes documentales y experimentales y, entre otros films, codirigió y protagonizó Historia de una silla (A Chairy Tale, 1957), breve obra maestra de Norman McLaren. Vivió algún tiempo en Francia, donde se involucró con la nouvelle vague y en particular con las experiencias de cine directo que impulsaba Jean Rouch. De regreso en Canadá realizó este largometraje de ficción, apadrinado por François Truffaut, donde aplicó técnicas de cine directo e improvisación con actores, aunque sin atarse a ninguna ortodoxia expresiva. El resultado es una obra de vitalidad contagiosa, cuyo potencial innovador sobrevive incluso al doblaje de la única copia que se conserva en Argentina.

 

 

BIOFILMOGRAFÍA

Alfred Hitchcock (Londres, Reino Unido, 1899–1999) estudia en la Escuela de Ingeniería y Navegación, y, al mismo tiempo, comienza un curso de dibujo en la Universidad de Londres.

Empieza trabajando como dibujante de rótulos cinematográficos en Lasky, un estudio de cinematografía. Obtiene su primera oportunidad de dirigir cuando el director de Always Tell Your Wife cae enfermo y Hitchcock termina el filme.

En 1925, dirige su primera película, The pleasure garden, aunque su primer éxito no llega hasta el año siguiente con Jack el Destripador y The Logger.

Hollywood le convoca para que trabaje allí, debido a su precoz notoriedad. Su primera película americana fue Rebeca, en 1940; dos años más tarde, dirige La sombra de una duda.

En su extensa filmografía se destacan los siguientes títulos: El hombre que sabía demasiado, Enviado especial, Alarma en el expreso, Crimen perfecto, Vértigo, La ventana indiscreta y Psicosis.

En 1926, Hitchcock contrae matrimonio con Alma Reville, guionista de cine inglesa. Tienen una hija, Patricia, la cual tiene papeles secundarios en las películas de su padre.

El 1 de enero de 1980, Hitchcock es nombrado Sir por la reina de Inglaterra, debido a su gran labor como director de cine. El 29 de abril de 1980, fallece en Los Ángeles (EUA), mientras trabajaba en el guión de una nueva película que llevaría el título de La noche corta.

 

François Truffaut (París, 1932-1984) es desde niño un lector apasionado. Se pasa la vida en el cine, a veces durante las horas en las que debería estar en clase. Una vez que abandona sus estudios, sobrevive con pequeños trabajos; funda un cine-club en 1947, y algunos robos hacen que sea enviado a un correccional.

Gracias al crítico de cine André Bazin, François Truffaut empieza a trabajar en Travail et Culture. Escribe sus primeros artículos en 1950. Tras alistarse en el ejército, lo envían a Alemania, pero deserta y pasa por la prisión militar.

Truffaut publica críticas en Cahiers du cinéma en 1953, y dirige al año siguiente su primer cortometraje. En 1956 es ayudante de dirección de Roberto Rossellini.

Se casa en 1957 con Madeleine Morgenstern, hija de un distribuidor de cine. Ese mismo año dirige Les Mistons. En 1958 rueda Los cuatrocientos golpes, con gran éxito, que servirá de carta de presentación al mundo del movimiento Nouvelle vague, del cual Truffaut es uno de los iniciadores.

Hay que destacar que François Truffaut aparece como actor en varias de sus películas: La habitación verde, La noche americana, El pequeño salvaje, y también en la película de Steven Spielberg -admirador de Truffaut- Encuentros en la tercera fase (1977), donde interpreta el papel del sabio francés "Claude Lacombe".

 

 

 
 
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