Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Ensayos - Crónicas >>  El varón asustado por Luis Buero
 
El varón asustado por Luis Buero
 

...He aquí pues el secreto del éxito de algunos envíos publicitarios que insisten con la misma dialéctica desde hace años. Me refiero a esas publicidades televisivas de desodorante masculino que tienen siempre como personajes principales a tipos comunes rodeados de varias modelos hermosas quienes al oler la fragancia que el muchacho lleva en su cuerpo, pierden toda voluntad y discernimiento, quedando totalmente descerebradas. Y como resultado hacen todo lo que el macho quiera: son sus esclavas afectivas y sexuales. Obviamente estas campañas nacen teñidas de erotismo

(Buenos Aires) Luis Buero

Los varones no sabemos bien qué es lo que a las mujeres las conmueve, más allá de las fabulaciones de café en las que se debate si el secreto para conquistarlas o “tenerlas en un puño” está en la belleza del galán, o en su dinero o fama, o en su desempeño sexual, elucubraciones vanas que se derriten como helado al sol cuando vemos pasar a la más bella con un nabo de cuarta que no reúne ninguna de esas cualidades.
He aquí pues el secreto del éxito de algunos envíos publicitarios que insisten con la misma dialéctica desde hace años. Me refiero a esas publicidades televisivas de desodorante masculino que tienen siempre como personajes principales a tipos comunes rodeados de varias modelos hermosas quienes al oler la fragancia que el muchacho lleva en su cuerpo,  pierden toda voluntad y discernimiento, quedando totalmente descerebradas. Y como resultado hacen todo lo que el macho quiera: son sus esclavas afectivas y sexuales. Obviamente estas campañas nacen teñidas de erotismo e ironía, y en su  mensaje exagerado promueven la suspensión de la racionalidad del telespectador, y a la vez solicitan su complicidad para aceptar la humorada. Pero sin dudas el argumento suena súper machista, porque exhibe a una protagonista femenina denigrada,  que tiene actitudes de sumisión, e incluso en algunos cortos fílmicos soporta el maltrato, pero termina abrazándolo a él,  entregada, porque el fulano se fumiga con ese cosmético en aerosol.
Sin embargo, reconozcamos que desde los confines lejanos de la civilización, los efluvios de colonias o pociones rituales para el amor, fueron siempre interpretados como un elemento mágico que servía para hipnotizar, narcotizar o al menos dirigir a favor del perfumado, el deseo de la persona amada.
Pero hoy, ni es preciso mencionarlo, todos los hombres sabemos que usar ese aroma en las axilas no produce el más mínimo efecto en el sexo opuesto y  que, para peor,  los bichos humanos no elegimos, somos elegidos por ellas. Por tal razón, lo que la lógica interna de esas publicidades intenta hacer es aminorar el pánico masculino al rechazo,al rebote. Y las minas lo intuyen, por eso no se enojan la verlas. Ellas saben que aquel varón domado al que se refería hace años Esther Vilar,hoy podríamos rebautizarlo como el varón asustado.
Sí, está atemorizado frente a estas damas modernas que lejos de comportarse como las chicas de esos avisos, son autosuficientes, independientes y hacen lo que se les canta. Obvio, en las grandes ciudades ellas toman, prueban, usan y dejan, y él no hace más que pensar de qué se tiene que disfrazar para seducirla y no perderla. Para ese varón asustado que ve en la mujer un objeto persecutorio es ese desodorante, y también, porqué no, el Viagra, un invento genial para no fallar, porque…no sea cosa que Adán no pueda, o no quiera, pues ya sabemos que fracasos así también se pagan con el desalojo del paraíso.

(c) Luis Buero

www.luisbuero.com.ar 

 

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337