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Voces del arrabal por Alfredo Canedo
 

A resultas que la lengua oral porteña repugnaba al espíritu
academicista, tanto por las peculiarísimas tonalidades geográficas
como las impunidades a las faltas a la norma del castellano español.
Pese a lo cual habìa de surgir de la hibridez idiomática ...

(Buenos Aires) Alfredo Canedo

 

El voceo de las orillas

 

Toda forma lingüística expresa una ‘visión del mundo’, una determinada orientación fundamental del pensamiento y de lo representativo; razón de que encerrarla en una rìgida esfera de cristal es lo mismo que condenarla a muerte. Harto comprensible entonces que los pueblos hablen con idioma propio sin exceso de lógica académica; lo cual debe de ser asì, porque las palabras, a modo de símbolos, son representativas en el vìnculo del parlante con el medio ambiente. Esta sensata apuntación en el léxico de los habitantes de Buenos Aires, precisados, de entre finales del siglo XIX y a las puertas del XX, a buscar y hallar la expresión de singularìsimo sentido vital, y, por regla, han sido ciertamente ingeniosos en describir con palabras propias sus estados de ànimo como asì las realidades heterogéneas y peculiares de los arrabales, del bajo fondos y de conventillos.

Otra particularidad de esta lengua, los innumerables vocablos de difusa etimologìa, o si se prefiere tradicionales, por lo emocional y estético sobrevivientes en la conversación de todas las clases sociales sin distingos de intelecto. Acerca de esto ùltimo, Borges escribiò que desde Evaristo Carriego la palabra ‘costurerita’ es de sentido piadoso y conmovedor. Lo cual da a pensar que revivió una emoción análoga al leerla en los versos del payador, habiendo acudido en sus necesidades de expresión poética y personal.

Sin duda alguna ésos y demás vocablos, mezcla de español degenerado con italiano de conventillo, han ido enriqueciendo más y más el patrimonio lingüístico de las gentes de la ciudad , ya por herencias bastardas, ya por creaciones espontáneas o por ágiles metáforas. Punto de vista no compartido por lingüistas españoles, de la talla de Amado Alonso, quien en uno de sus ensayos sobre la lengua de los argentinos afirmó lo siguiente:

"Aquí todo el mundo tiene mano libre para hablar como le salga, con tal de que se le entienda más o menos a dónde se dirige. Parece como si todo el mundo contara con un previo indulto mutuo. Y esto es precisamente lo grave. Cuando en una colectividad las normas de cultura -y entre ellas las

lingüísticas- tienen plena vigencia y vitalidad social, por más perlas que se cosechen serán siempre de exclusiva responsabilidad individual. Pero aquí lo que sufrimos es el relajamiento social del sentido de la norma." (1)

(1) Alonso, Amado.’El problema argentino de la lengua’-

Diagnòstico compartido, tiempo después, por Amado Nervo con argumentos de que la oralidad de los habitantes de Buenos Aires debíase a evidentes fallas en la educación pública:

"Pues porque la Argentina en esto del idioma era, como si dijéramos, la hija rebelde. Y no porque llevase a la rica fuente del castellano su tesoro de regionalismos, sino porque soñó en un momento dado en crear el idioma argentino, para uso exclusivo del país, y este idioma era feo, se hubiera reducido según la expresión del publicista Juan B. Terán, «a un patuá pintoresco, pero pobre y local». El capricho ha pasado felizmente y hoy los grandes escritores de la República Argentina, como los de todas las Repúblicas hispano americanas, contribuyen no a desfigurar, sino a agitar el castellano, dándole una intensidad de expresión que suele faltarle entre los cultivadores de vieja cepa, los cuales ahogan la intención, la sutileza y la gracia de la lengua en verbosidades excesivas y en enfatismos ya fuera de sazón." (2)

(2) Nervo, Amado. ‘La evolución del lenguaje en la Repùblica Argentina’.

A resultas que la lengua oral porteña repugnaba al espíritu academicista, tanto por las peculiarísimas tonalidades geográficas como las impunidades a las faltas a la norma del castellano español. Pese a lo cual habìa de surgir de la hibridez idiomática la lengua ‘arrabalera’ o ‘maleva’ (3) de corriente uso en los barrios, en el centro

(3) La voz ‘malevo’ es un simple apócope de ‘malèvolo’, individuo inclinado a hacer el mal. Pero no todo malevo lleva implícita la perversidad satánica sino una honda petulancia egoísta. Mientras, el perverso del ‘malevaje’ es el ‘compadrito’ , versión burda, baja y ruin del caudillejo, de maneras pedantescamente altivas y desafiantes, pletóricas de narcisismo.

de Buenos Aires y hasta en el interior del paìs, no sin las escandalosas quejas de la farolera ‘elite’ intelectual.

El origen de esta lengua de barrio orillero, desafiante a los eruditos filólogos y lingüistas, no derivado del ‘lunfardo’, dialecto más bien de origen carcelario, sino del genovès, del siciliano, del napolitano, del castellano, del portugués, del gallego, del árabe, del andaluz, del vasco, del francés y hasta de la simple invención trasnochada de grupo de muchachones reunidos en una esquina cualquiera del arrabal porteño. Mescolanza idiomática decantada en la charla cotidiana y normal del ‘malevo’, el ‘arrabalero’ y el ‘reo’, hasta el extremo de perder el carácter esotèrico.

El sabio profesor de antropología José Imbelloni advirtió que enlas primeras décadas del siglo XX Buenos Aires fue habitada por un ‘vulgo’ especialísimo, el cual ‘fermentaba una fàbrica de modismos idiomáticos" que "tiende a invadir las comarcas periféricas", cuando los parlantes del interior del paìs guardaban en su seno, además de esas voces de la ciudad, "antiguas semillas de cultura y lengua". (4).

(4) Imbelloni, Josè. ‘Concepto y praxis del folklore como ciencia’.

Ambos modismos lingüísticos aprehendidos por una parte y otra de la geografía idiomática, herencias aun vivientes a travès de los tiempos; hasta tal punto que la ‘èlite’ por demasía haber abusado y usado de la lengua arrabalera o de la ‘chusma’ de las orillas de la ciudad terminarìa en darle un matiz de ‘cursi’, aun hoy en el habla del porteño.

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El tango en los principios fue revelación del pobre modo de vida en el Buenos Aires de principios del siglo XX; si por una parte, la de los propios porteños, por la otra, de inmigrantes, particularmente italianos, frustrados en la mòdica aspiración de ‘hacerse l’Amèrica’. Desde lo etimológico, la palabra tango derivarìa del español aniguo ‘tangir’, equivalente a tañer, si no del latìn ‘tangere’, tocar, palpar, manejar o manosear un instrumento.

A la par, la milonga de tono romántico y métrica contrapuntìstica, que pareciera indicar uno de los grados de transición de la payada al tango. Beaurepaire-Rohàn, uno de los investigadores franceses en los orígenes de la música de Buenos Aires, abundò en datos sobre el origen africano de la palabra milonga (5); aunque Daniel Devoto

(5)Beaurepaire-Rohàn. ‘Diccionario de vocablos brasileiros’

sostiene que el vocablo ha nacido de "la parla de gentes de burdeles o de reuniones de la misma especie".(6) Sea cual fuere uno u otro el origen, lo

(6) Devoto, Daniel. ‘Bibliografìa razonada de la historia de la música’.

cierto que ya mucho años antes de aparecida la milonga en Buenos Aires, estaba en los versos hernandianos:

Supe una vez, por desgracia,

que habìa un baile por allì,

y medio desesperao

a ver la milonga fui. (7)

(7) Hernández, Josè. ‘Martìn Fierro’.

Carlos de la Púa en sus primeras composiciones la familiarizò con el tango, no sin pasar por alto la semejanza de letras y ritmos a la habanera:

Tango milonga, tango arrabalero

que tus penas batìs como estufado

hay un dechave en zurda de canero

en tus giros tristones y cansados...

Tu cadencia oriyera es atrasada.

Sos de aquellos gotanes que se fueron

cabreros con los de hoy, pura parada,

con tanto retintín que les metieron... (8)

(8) Pùa, Carlos de la. ‘Don Juan’.

No menos importante en subrayar, los valores espirituales y sentimentales de inmigrantes italianos golosamente asimilados a letras del tango. Aparte de eso, giros criollos como itálicos en las primeras letras de tango, particularmente inventivos, gráficos, exactos en la alusiòn, metafóricos, onomatopéyicos, irónicos, novedosos y hasta pintorescos.

Con el codo en la mesa mugrienta

y la vista clavada en un sueño,

piensa el tano Domingo Polenta

el drama de su inmigración...

Canzoneta del pago lejano

que idealiza la sucia taberna

y que brilla en los ojos del tano

con la perla de algún lagrimòn.

La aprendiò cuando vino con otros

Encerrado en la panza de un buque,

y es con ella metiendo batuque

que consuela su desilusión... (9)

(9) Consùltese. ‘Compilaciòn de tangos de de la Pùa’.

Otro núcleo en lenguaje culto, por tanto, diferenciado del tango lunfardo con temáticas de cafishios y bailongos. En este sector, las letras de perfil nada anacrònias para la època, por caso:

Despuès te iràs borrando perdida en los reflejos

confusos que el olvido pondrà a mi alrededor.

Tu imagen se harà pàlida, tu amor estarà lejos

Y yo errarè por todas las playas del dolor. (10)

(10)Garcìa Gimenèz, F. Y Aieta, A. ‘Tus versos fueron mìos’.

Culta tonalidad lingüística tambièn en:

Yo adivino el parpadeo

de las luces que a lo lejos

van marcando mi retorno...

Son las mismas que alumbraron

con sus piados reflejos

hondas horas de dolor... (11)

(11) De Pera, Alfredo. ‘Volver’.

En un plano más secundario, las letras de entonación campesina, de giros apaisanados, ajenas al lenguaje orillero como al culto y lunfardo:

Arrimate al fogón, ¡viejita, aquì a mi lado!,

y ensille un cimarrón para que dure algo.

Atráquele esa astilla, que el fuego se ha apagado,

revuelva aquellas brasas y cebe bien amargo.

Despuès, cuando la noche envuelva los bañados

y se oiga allà a lo lejos el toque de oración,

inclínese a la Virgen de los Desamparados

y a mi pobre guitarra, colóquele un crespòn. (12)

(12)Navarrine, Julio e Iriarte, Rafael. ‘Trago amargo.

Si bien en las espurias letras de tango hay algo de ignorancia y pereza, sin embargo y por sobre todo, hay mucho de intención rebelde como si hálito de anónima venganza de las palabras por el conquistador traidas a Hispanoamérica.

(c) Alfredo Canedo

Sobre el autor:

Alfredo Canedo
Con tres libros publicados ‘Aspectos del pensamiento político de Leopoldo Lugones’, ‘Crítica literaria’ y ‘Borges tallador en imágenes’ (‘Comienzo y evolución de las letras criollas’ inédito)Alfredo Canedo ha sido reiteradamente invitado por instituciones culturales de Buenos Aires y del interior del país a conferencias sobre literatura española e hispanoamericana, así también al dictado de cursos en las universidades ‘John F. Kennedy’, ‘Católica de Cuyo’, y el Colegio ‘Esteban Echeverría’.
De entre algunos reconocimientos por la labor, distinciones de la Sociedad Argentina de Escritores, las bibliotecas del Maestro con sede en el Ministerio de Educación y Cultura de la Nación, y de las municipalidades de Coronel Suárez, Rosario y de La Plata. De profesión bibliotecario con desempeño anterior en Biblioteca del Congreso de la Nación y Biblioteca Nacional.



 
 
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