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El libro que me hizo bien
 

Un solo libro, el que me hizo bien, el que me ayudó en algo, el que me iluminó...
una síntesis, tal vez una biblioteca...

 



El libro que me hizo bien



(Buenos Aires) Araceli Otamendi



 



Les pedí a varias escritoras, escritores, poetas, artistas y críticos que escribieran acerca de un libro - y el pedido era así: sólo un libro - que les hubiera hecho bien leer. Esa aclaración podía ser interpretada de diversas formas. Así se hizo.



Tal vez se trate de la idea de una biblioteca, sin ninguna alusión al cuento de Borges La biblioteca de Babel ¿o tal vez sí? Son los lectores los que decidirán.



Algunos autores y autoras me escribieron indicando dos o más libros, les pedí que sólo fuera uno. Ése que significó algo más que otros, ese libro que valió la pena leer porque en algo ayudó, hizo ver las cosas de forma diferente, iluminó en algo. En varios casos me dijeron que era muy difícil elegir un solo libro. Y esa es la cuestión. Por eso, la nota.





Compartimos con los lectores de la revista y todos los que quieran estos libros. Tal vez a alguien se le ocurra otro libro que valga la pena poner en la lista y así se irá ampliando y podremos compartirla.





 



Claribel Alegría - escritora - traductora - Managua





Uno de los libros que me hizo mucho bien fue Alicia en el país de las maravillas de Lewis Caroll. Me enseñó a comprender que hay otra realidad muy importante fuera de esta que sólo experimentamos con los cinco sentidos.



 



Martiniano Arce - artista - pintor - fileteador - Buenos Aires



Martín Fierro de José Hernández, máxima gloria nacional gauchesca, ejemplos de experiencias de vida, perfección poética, en versos octosílabos y estrofas memorables.



 



 



Javier Berdichesky - escritor -Jefe de Redacción de la revista Prensario del video - Buenos Aires-



Singular y poderosa en su invención, la prosa de Onetti constituyó mi primer acercamiento a un mundo de letras donde el esqueleto rioplatense se desnuda como en pocas obras y que, en Juntacadáveres y El astillero, alcanza su máxima expresión. Leí Juntacadáveres a la edad de Jorge, uno de sus personajes principales, el que visita varias noches a la semana a la viuda de su hermano. Y, la historia de Larsen me develó un mundo hasta entonces desconocido. Dejadez, abandono, locura, el derrumbamiento de los sueños y el carácter gris de la existencia, constituyeron página a página un polo de atracción del que ya no pude abstraerme.



Juntacadáveres posee buena parte de lo que busco al escribir, una intensidad y una frescura conmovedora, la voz elocuente que registre -con palabras y silencios- el todo de lo que se está contando. En la novela está, además, Santa María, una Macondo sin milagros. El magnetismo fue instantáneo. Y perduró en el tiempo. Si hasta alguna vez, cuando aún era posible, planifiqué un viaje que nunca hice, en donde me vi remontando Madrid hasta el pequeño departamento que Onetti ocupaba junto a Dolly, su cuarta mujer, en la Avenida de las Américas. No pudo ser. Pero el resto fue y sigue siendo.



 



 



Ivonne Bordelois - lingüista - escritora - Buenos Aires



Un libro que me hizo bien recientemente porque sentí que era muy oportuno y necesario para todos nosotros es Elogio de la Lentitud, del canadiense Carl Honoré. Una angustia que se cierne sobre nosotros es la barrera de la celeridad que está bloqueando la comunicación intergeneracional. Este libro está dirigido a crear un espacio de sosiego entre nosotros y su tranquila claridad y la variedad de espacios cotidianos y personales que cubre son un bálsamo verdadero en la feria de falsos libros sapienciales que nos atosiga actualmente...



María Brandán Aráoz - escritora - Buenos Aires



 



El libro que me hizo bien, en mi más tierna infancia, fue El patito feo, de Hans Christian Andersen. Para mí hubo un antes y un después de leer ese cuento que me emocionó hasta las lágrimas y a la vez me llenó de esperanzas. Aquellos chicos que son diferentes, por alguna razón, a los demás chicos de su edad, suelen sufrir maltratos y desprecios que duelen en el alma. Tanto, que llegan a considerarse inferiores, poca cosa, no merecedores de ternura y afecto. Entonces, su primer impulso es huir lejos para escapar de su destino. Sin embargo, al crecer el patito feo se convierte en cisne y descubre que también él puede ser hermoso y aceptado junto a otros seres iguales a él. Definitivamente fue el mejor cuento de mi infancia. Aún ahora lo recuerdo con emoción.



Alfredo Ariel Carrió de la Vandera  - poeta - Aldea Brasilera (Entre Ríos)

Entre hombres y Engranajes de Ernesto Sábato. Me impresionó y marcó su total conciencia y el mecanismo de una realidad con sus conciencias tortuosas.

Una vital canción desesperada en torno al corazón humano.



 



 



Agustín Díaz Pacheco - escritor - director del suplemento literario Signos Culturales - Tenerife - Islas Canarias



Entre los libros que más me han impactado, y son bastantes, debo destacar El desierto de los tártaros, del escritor italiano Dino Buzzati. Éste supo abordar la compleja condición humana, en lo que puede constituirse como una novela prekafkiana, igual que lo hiciera Herman Melville con su desconcertante Bartleby, el escribiente, obra también de corte prekafkiano. Dino Buzzati ahondó mediante recursos tales como la sabia exposición referida a la tensión, la expectativa, y la soledad del teniente Giovanni Drogo".



 



 



 



Verónica Edye



escritora - Buenos Aires



Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood. Me mostró que había otras que al igual que yo creíamos que cuanto más sufríamos más amabamos. Enorme error que generalmente parte de familias disfuncionales.



Rubén García Cebollero - abogado - escritor - Barcelona





El libro que me hizo bien entre muchos, fue Crónica de una muerte anunciada pese a que no es el que prefiero de Gabriel García Márquez, pero sí es el que más veces leí antes de ser mayor de edad. Me hizo bien pese a lo truculento de la historia por la estructuración, y algunos de sus párrafos, pese a que los personajes ahora me parecen más bien flojos. Seguro que otro día agarraría otra novela u otro autor o puede que un poeta o un cuentista, pero la mayoría de las veces y quizá sin saber bien por qué me quedaría de nuevo con "... el día que lo iban a matar...".





 



 



Susana Lisotti de Arce - escritora - ilustradora- Buenos Aires



 



El arte del filete, de Martiniano Arce, porque tiene imágenes de cuadros de tango, Gardel, fileteados gauchescos, arte sacro, pájaros y dragones, naturalezas, una maravilla en libros de colección, de Ediciones del Dragón.



 



Carlos Marianidis- escritor - Buenos Aires



 



Carta a mi padre de Franz Kafka. Durante la adolescencia, estuve enfrentado con mi padre. Él era un hombre íntegro y noble, pero de una aspereza que entonces yo no podía comprender. Nuestras batallas no se libraban con frases agresivas, sino con silencios profundos y miradas que cortaban como bisturí.



En lo peor de esos días, igual que una botella en la que venía el mensaje que más necesitaba leer, apareció este libro: la carta en la cual -entre otras cosas- un sereno Franz adulto revelaba lo que había en el corazón del atormentado Franz adolescente.



 



Araceli Otamendi - escritora - Buenos Aires



El libro que me hizo bien: Alicia en el país de las maravillas y Alicia al otro lado del espejo y lo que vio Alicia allí de Lewis Caroll. Es un libro al que le tengo un inmenso cariño. Me lo regaló por primera vez mi abuelo cuando tendría 7 años. Me abrió las puertas de la literatura como ningún otro lo había hecho. Me pasé pensando en ese fantástico mundo de Alicia y quise escribir desde esa época. .



 



Silvia Plager - escritora - Buenos Aires



No sé si me hizo bien, pero como decía Paul Valery "Poeta es el que inspira". Y la bella y personal prosa de Amos Oz, la maestría con que da vida a sus personajes y situaciones, me provocaron deseos de escribir. Sabía de la importancia de este autor israelí pero no lo había leído. Recomiendo No digas noche de Amos Oz, de editorial Siruela.







Ricardo Rabinovich-. Berckman - abogado - profesor - escritor- director de la revista electrónica Persona.- Buenos Aires



Terre des hommes, de Antoine de Saint-Exupéry, porque destila un amor por la humanidad difícil de igualar en la literatura, optimista y realista a la vez, sencillo en el estilo, directo y profundo, conmovedor sin jugar sucio, dulce pero no empalagoso. Y breve.



Rolando Revagliatti - escritor - Buenos Aires



Ulises de James Joyce. Es el libro con el que me quedaría si sólo se me permitiese leer y leer uno por el resto de mi vida. Funca como mi paradigma de libro inagotable: por maestría: humanidad, audacia, eficacia, rigor formal, malicia. ¿Sigo?: sí: leyendo. En tanto libro, es el que más bien le hace a mi humanidad, a la mía: a mi salud mental, a mis convicciones.



 



Julio Sánchez - Licenciado en Historia del arte, profesor, crítico de arte - Buenos Aires



 



Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar Volví a creer en la literatura, es mi I Ching de consulta cada vez que tengo que ponerme a escribir.




 



Susana Szwarc - escritora- Buenos Aires



De un libro que « me hizo bien », es decir, que me ha dejado huellas, que me haya atravesado el cuerpo, que haya trazado otra « página de la herida" (nombre de un libro de John Berger): intento decir. Los ojos recorren la biblioteca y la memoria al mismo tiempo. Kafka, Beckett. Me detengo en Marguerite Duras y en Emily L. (se me amontona a "Lluvia de verano", también de esta autora). Tal vez haya en todos sus libros algo similar pero en Emily L. y en Lluvia de Verano están desarmados y armados, a la vez, la implicancia de la escritura y la lectura. Los personajes van hablando en Emily L: ¿Cómo van a escribir? A la vez un personaje "enfrenta" la poesía. Descubierta la poeta por el amado, la página será rota. Escena de celos porque el que escribe está "en otro lugar", desalojado él y los otros. (A la vez que incluidos.)



La autora nos muestra los gestos de las diferentes clases sociales.



Nos habla del amor. Creo que sólo esta autora alcanza un registro tan fuerte de ese lazo con otro. Del inmenso desamparo, del miedo a la pérdida del otro y de lo perdido ya, antes de. Y especialmente su forma de decirlo, esa puntuación que hace al jadeo, a un modo de respirar.



La autora nos trasmite una ética, y sabe que el saber no es el conocimiento.



Este siglo nos ha demostrado que sólo si la lectura atraviesa al sujeto, cifra el cuerpo, habrá lectura, se podrá generar un hacer (en la subjetividad del sujeto, en la subjetividad del mundo) y alguna "vuelta de tuerca". La lectura de Emily L . me retorna, cada vez, como UN BIEN.



 



 



 



Nora Tamagno - abogada - escribana - escritora - Rosario (Argentina)



Una sombra donde sueña Camila 0´ Gorman de Enrique Molina



 



Es uno de los libros que más me conmovieron. Lo encontré en la biblioteca de mi papá, voraz lector de quien supongo, heredé el hábito y, aunque lo devoré, sería incapaz de repetir una frase o rescatar un diálogo de aquellas páginas. ¡Hace tanto tiempo que lo leí! De inmediato, me atrapó. Tal vez, el impacto podría atribuirse a mi edad de aquel entonces, plena adolescencia, tal vez la época histórica en que se desarrollaron los hechos, época que siempre me sedujo. De lo que no tengo duda, es que el autor supo estremecer desde lo sensible sin caer en lo truculento, plasmando sentimientos, emociones y pasiones con maestría envidiable. Siempre sostuve que ese libro es poesía, pura poesía transferida a la prosa, la sabiduría y el talento para resolver lo trágico desde lo más sutil del espíritu. La trama me sacudió, sobre todo, la condena sensata y mesurada a un hecho tan cruento y tan vil, como lo fue el castigar con la muerte un sentimiento sublime como el amor ¿sacrílego? de una criatura por un hombre . En aquel entonces, lloré. Hoy, si lo releyera, estoy segura de que volvería a hacer.





Conrado Yasenza - poeta - periodista - director de la revista La tecl@ ñ -Buenos Aires



 



El libro que me hizo bien leer últimamente es El Pasado, de Alan Pauls, simplemente - o no- porque al terminar la experiencia de leerlo no salí indemne de él.



(c) Araceli Otamendi- Archivos del Sur - Todos los derechos reservados.



 



 



 



 

 
 


















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