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Estás aquí:  Inicio >>  Ensayos - Crónicas >>  Machado de Assis- Capitu, Ojos de Resaca por Hugo Matías Zeoli
 
Machado de Assis- Capitu, Ojos de Resaca por Hugo Matías Zeoli
 

Un ensayo de Hugo Matías Zeoli sobre el libro de Machado de Assis: Don Casmurro

(Buenos Aires) Hugo Matías Zeoli

MACHADO DE ASSIS.

CAPITU, OJOS DE RESACA.

El mar es un murmullo, metáfora de una lengua perfecta; cita aquello que se ignora, acerca ese lenguaje originario y la resaca es sólo eso que está ahí y viene y va constantemente. Este es el símbolo que Bento, narrador, elige para denominar a la niña que ama, de la cual destaca de manera poco dogmática: Capitú pedía el sonido de las palabras. (1).

Pero, este nombre parece estar rodeado por las sombras que aparecen al comenzar el relato.Un mendigo bautiza a Don Casmurro y las sombras como a Fausto, prologan el texto y ciertas sombras aparecen en Capitú.

Capitú, ojos de resaca, es un recorte que hace Vento; muestra a Capitú, pero sólo dice aquello que puede expandir a su personaje:es un objeto estético y las implicancias socioeconómicas quedan diluidas en el factor que la construye, ¿Qué caudal económico posee la resaca?. Es el suyo un color indefinido y hermoso, casi indescifrable que sólo un poema de Fernando Pessoa podría ilustrar de modo perfecto a este prólogo, significando al elemento natural que da sentido al texto como un tópico fundamental del relato:

Calma

¿Qué costa cuentan las olas

que nunca puede encontrarse

por más naves que vayan por el mar?

¿Qué es lo que encuentran las olas

y aparecer no se ve?

Este sonido en la playa

¿Dónde existiendo estará? (2).

 

La transparencia del texto permite acceder a un personaje femenino sin construir un símbolo diluído; Capitú puede ser una mujer muy simple y formal, y aún así, el problema de su infidelidad a Bento es ciertamente incomprobable. Como tema a juzgar, sólo se aportan pruebas estéticas que se pueden vertebrar con implicancias ideológicas, y éstas es la rica tensión que impide la dilución del relato.

En este sentido, este informe revaloriza los aportes de schwarz, pero incluye una perspectiva desde otra categoría económica; aquello que se circunscribe a una gramática del texto que el narrador acciona deliberadamente.

Los elementos que provienen de la sociología ven reducidas, de manera irrefutable, su capacidad para juzgar un beso.(3).

Sin embargo, la escritura halla un espacio para el erotismo y en ese sentido hay que recordar las palabras de Bataille:"nadie imagina la posibilidad de una vida desvinculada para siempre del cálculo"(4).

En otras palabras, para precisar la idea central de este trabajo:la economía textual que articula y compone el personaje, Capitú, es producto de un plan sujeto a cálculo.Este proceso de construcción opera sobre aquello que se puede decir y lo que no se dice.

La polisemia que abarca el texto produce un efecto de lectura notable:el lector puede aprobar los argumentos que refutan la infidelidad, pero de la misma forma los pliegues del sentido son válidos para consagrar, ya no la voluptuosidad o el deseo irreprimible, no la corrupción de la pareja, pero si, acusar a la mujer de infidelidad. En uno y otro caso, el texto no ofrece pruebas porque ha girado hacia un tipo narrativo que se puede denominar como una búsqueda de la totalidad de las formas del sentido: nombrando siempre algo que es dicho de manera diferente para provocar un efecto en el lector, que en la novela policial pasa por descifrar un enigma,(5).

Todo aquello que podría aparecer como placer y arrebato de los cuerpos que se atraen en un desborde de varios sentidos, que desfallecen y se abisman, sólo aparecen recortados en ojos de resaca:Capitú posee una sapiencia erótica;el beso es uno de los fragmentos escogidos para este análisis porque contiene, en sí, la estrategia que un hábil narrador despliega:"la boca de Capitú inició un movimiento inverso en relación con la mía, yendo hacia un lado cuando yo la buscaba por el otro.En aquella falta de coincidencia nos quedamos"(6).

La inserción de una geometría del espacio, en este párrafo, inicia un movimiento que alejándose de los términos de una dualidad deja librado el tercer movimiento al texto que pueden producir conjuntamente, las lecturas ocasionales y la suma de sospechas que se atribuyan a Capitú:el lector , siempre, construirá un significado más profundo para la escena narrada.

Este tópico, el beso entre dos niños, asombra por la economía de gestos que genera la estirpe de los personajes femeninos marcados por la pertenencia a un Brasil signado por la esclavitud.

El personaje analizado se puede observar en un esquema de contención como el mar y su resaca son elementos de la naturaleza, la materia narrada estará sujeta a cálculo:el lector puede decodificar la mirada de la muchacha que ama Bento, pero no sabrá qué es esa esencia que se narra y poetiza, como el ir y venir de las mareas.

Por este motivo, será conveniente detenerse en el tema de la mirada.

Este es un tópico de la literatura clásica de occidente.(7):en ese sentido, la mirada de Capitú es denominada "ojos de resaca", inaugura un espacio en las antípodas del intertexto;Capitú está frente a Beatriz; ésta, mujer salvífica, desdeña la murmuración, aquélla es la resaca:en dos movimientos la ofrece el texto, como aceptación y rechazo.

Capitú no es teología, así categoriza Dante, ni es inaccesible, pero tiene un defecto intraducible, no es ni ángel ni demonio. Estéticamente, representa algo genuino y emergente de lo popular: aquello que está en transformación constante, animado por fuerzas que se pueden considerar instintivas y contradictorias.

Lo más breve y enérgico que posee el mar, aquello que reverbera sin raíces es el símil válido para representar al personaje amado por el narrador; representante genuina de lo que proviene del pueblo no propietario, sector hasta vulgar e irreemplazable éste es el tercer término que resuelve el enigma Capitú, saliendo de los límites impuestos por la dualidad de un análisis superficial; el narrador trata de reproducir ese desborde y contención del mar y lo logra llamando al personaje, ojos de resaca.

Este es el proceso constructivo que el narrador pone en marcha.

Capitú no es para el lector, un laboratorio de ensueños eróticos como lo es Luisa, en El primo Basilio. Nuestra heroína está delimitada en íconos domésticos, pero si compite con teología no fracasa.

Bento deja la carretera eclesiástica porque lo atrae mas una mujer que más que un recinto sagrado se parece a lo pagano.

Bento, luego, sufre un proceso muy particular:su mirada tiende, por supuesto, a separarse del salvaje; para éste, el hijo era benéfico, en el contenido del delirio de Bento, este hijo tiene "similitud" con su mejor amigo, muerto, y como hombre civilizado este vástago suyo ha perdido el carácter benéfico.(8).

El texto insiste con esta construcción: la mirada de Bento denomina y decodifica, tal vez de modo parcial. No lo sabemos, éste es un núcleo del texto; la perspectiva que elige el narrador, materia desplegable en sentido poético, llevado hacia el arte de narrar.

La zona elegida referencia a un significante poético. El procedimiento elegido es notable:un objeto puede ser enjuiciado y valorizado de toda forma posible. Al principio, Capitú, aparece levemente conformada en un espacio muy incierto y su sensualidad frente al futuro religioso concita matices opuestos.

En esta oposición, frente a la Beatriz de Dante, sus contornos son precisos y construidos en la limitación:no ejerce poderes benéficos y su mirada es objeto de un ademán clasificatorio que tiende a expulsarla del ámbito de los amantes, lo suyo, simplemente, aún cuando mire el cadáver del amigo muerto, no es ejercer poderes benéficos, no concede vida la "Bice", dantesca; crea una sombra de sospecha, la que recorre el relato desde el principio y confirma la eficacia de la representación.

La eficacia de esta representación está lograda al no consistir en excesos;no transgredí ni deja de trabajar un símbolo que goza de una gran capacidad de traslación y siempre se puede objetar.

Este sistema de representar se construye en los márgenes de la mirada del joven feligrés, quien estaría ligado a lo prohibido y al resplandor de la mujer que lo seduce con sus encantos naturales.

Sin embargo, la técnica de representación es eficaz, esta mujer no hace más que pasar a través de los tapices vistos del revés que dejan traslucir su significado cotidiano, muy diferente a aquella inscripción acerca de la infidelidad representada por Eca de Queiroz.

 

SEGUNDA PARTE

La revelación de una alegoría construye un sentido que se relaciona con las palabras que loedifican;un corte abrupto con la alegoría puede ser encontrado en el procedimiento lógico que comprueba con pruebas fehacientes ciertas analogías a las que se constituye en material juzgable

Este análisis crítico observa que el estudio de los textos leídos sólo articulan una dualidad: Capitú, si es o no infiel, lo es; porque pertenece a un orden socioeconómico o porque está primitivamente diseñada portando un pesado gravamen: Bento opera desde el desdén nacido en los moldes diferenciadores que se arguyen los propietarios frente a los no-propietarios. Lo cierto es, que este esquema dual afecta a todo análisis y no aspira a socavar los términos en los que se expresa una obra estética, cuando, como en este caso arguye vacíos y hendiduras que son alegorizadas, sin detenerse en el refugio de lo económico y social, sino recurriendo a la reconstrucción por intermedio de una lectura plegada en señales poco perceptibles, con las cuales dinamizar un texto siempre actual, debatible.

Este trabajo aspira a legalizar la estrategia del narrador, aquél que opera recortes y es así, de una manera genial, aquél que convence a los estudiosos que sólo hay dos narradores, otra vez, dualidad de por medio; y es en este sentido que se expresa Schwartz:"As duas fisonomías do narrador, tao discrepantes, tem de ser alimentadas por una escrita sistemáticamente equívoca, pasível de ser lida como expressao viva de una como de outra, do marido ingenuo e traído bem como do patriarca prepotente".

Por supuesto que este razonamiento devela ciertas claves, pero olvida leer a este narrador como lo ficcionalizado por un plan meticuloso; la dualidad propuesta siempre es exigua ante una síntesis postulada desde esa narrativa que Schwarz llama:"Essa forma elocuente e pouco harmónica esclarece o andamento peculiar da prosa onde en sordina encontramos diseminada a mesma tensao, sob forma de enigmas, disonancias ou ressonancias profundas". (9).

Este análisis tiene como propuesta fundamental que para salir de este razonamiento ideológico, bien se lo puede incluir en una apertura hacia la intuición intelectual, aplicable a esa diseminación aludida donde se resumen los contrarios y se aplica una resolución dialéctica del problema planteado acerca de este narrador que simplemente se enmascara en una dualidad aparente:este narrador se introduce en la resaca y desde allí juega con este simulacro de dos narradores que se baten en sordina y disonancias.

Un esquema de bipartición es propuesto por José Díaz, el agregado, éste con sus intervenciones hace dudar e inclina la balanza hacia un lado y no hacia el otro. Su razonamiento es indubitable, su posibilidad de ascenso social lo mantiene en los esquemas indefectibles de una pretendida dualidad: El mundo de la lógica, la lengua académica, el discurso inequívoco, en cambio, todo aquello que representa al vacío o la incertidumbre que citan los poetas no es su asunto y su modo de ver al mundo puede articular la construcción de un juicio sobre Capitú;al comienzo del relato, la llama" alocada", y ese dictamen será inapelable; es subjetivo y opta por una cerrada estrategia, el narrador dice de él:"Una lentitud calculada y deducida, un silogismo completo:la premisa antes de la consecuencia, la consecuencia antes de la conclusión. ¡Un deber amarguísimo!.(10).

En otras palabras, el personaje que se analiza, si bien sujeto a cálculo es una paradoja;su verdadera función desafía un análisis lógico.

Las metáforas de José Diaz, también son cerradas, construyen dos términos y no son tan simbólicas como parecerían:"un día nos comparó a las aves nacidas en dos vanos de tejados contínuos".(11).

Las actividades de Capitú de van desde la inquietud a la calma y son rodeadas por el espacio de silencio que deliberadamente calla el texto; la actividad de esta figura femenina pasa por lo indecible, y su disciplina es beber el contenido de la vida y lo que derrama es una continua metáfora del sentido común. El narrador dice:"Era minuciosa y atenta;la narración y el diálogo todo parecía rumiarlo por dentro" y, más adelante:"Capitú era Capitú, esto es, una criatura muy particular".(12).

La técnica de prestigiar la belleza del personaje analizado desafía el modelo clásico; el espejito, escena del peinado, fue "comprado a un buhonero italiano" ¿?. Luego, el narrador dice:"Pura baratura" y luego, introduce la injuria del agregado a modo de reminiscencia:"Se me había venido a la memoria de José Díaz:"Ojos de gitana, oblicua y simuladora".Luego, más que replicar a José Díaz, el texto cita a Dante y en este sentido, el capítulo XXXII es fundamental;Ojos de resaca esta´construido a contrapelo de la mirada beatificadota que reina y significa en Vita Nova, Bento narra:"Retórica de los enamorados, dame una expresión exacta y poética para decir lo que eran aquellos ojos de Capitú. Tenían no se que fluido misterioso y enérgico, una fuerza que mostraba hacia adentro, como la ola que se retira de la playa en los días de resaca".

Más adelante, eleva la mirada de su enamorada, sin desdeñar la de Dante, pero después, aludiendo a los cantos del infierno y paraíso de La Divina Comedia agrega intencionadamente, en el mejor estilo poético:"sólo los relojes del cielo habrán marcado aquel tiempo breve e infinito.La eternidad tiene péndulos".Luego, estrategia narrativa, lejos de emborrar la resaca, ésta es jerarquizada como tópico poético con un cierre marcado por el nexo adversativo.

Bento, narrador, dice como enviar el esquema retórico del prestigioso autor y dice: Este otro suplicio se le escapó al divino Dante; pero yo no estoy aquí para enmendar a los poetas".(14).

Las críticas al texto apuntan a la posición de los personajes y a los celos, E n ese sentido, Helen Caldwell es quien habla de un artificio constructivo de la obra, pero si bien habla de Otello, este escrito refuta a estas lecturas críticas, postulando como eje problemático la visión que el narrador despliega en torno al personaje femenino.

En este mismo sentido, Capitú simbolizada por la resaca, instala una totalidad de sentido, eludiendo un juicio moral. El texto no pretende la colocación jurídica del mismo y su fallo; trabaja la jerarquía artística de aquello que no se reconoce como tal.

El plan retórico que podría argumentar Bento, también es un espacio pleno de fluidez; la resaca se compone de un solo elemento, el agua.

Las implicancias son varias y llama la atención que hay tres momentos esenciales en el relato para la manifestación de la resaca.

Primero: la inundación reúne a los niños que el agregado quiere separar.(15).

Segundo: Ojos de resaca (rompen la dignidad del estilo, aclara el narrador).(16).

Tercero: Escobar muere ahogado.

CONCLUSION

Este análisis no descarta que la emergente fundamental sea la diferencia socio-económica que existe entre ambos protagonistas, sin embargo, supeditará este factor a la técnica avezada de un narrador que trabaja el sentido textual y no ocupa el primer plano narrativo con una trama ligada a la relación socio-conflictiva, según dice Schwarz, (17), pero si, ejerciendo el cierre de símbolos y su apertura, los que volverá a reunir en una demanda de lectura, aquello que el texto disemina y prolifera a través del significante, cuyo objetivo es edificar una lectura que de forma continua atraviese lo que está ligado a una retórica, aquella que tiene su origen en la afinidad entre metáfora y alegoría, considerándose que ambas difieren en que esta última trabaja muy lejos de la ubicuidad y se presta, más en este caso, a dejar sin resolver el enigma, porque esa es la propuesta:resemantizar desde la lectura al texto.(18).

El factor ideológico forma parte de ese entramado que relativiza las relaciones, sólo que este trabajo opta por subordinarlo a un factor constructivo que viene de una mixtura, pero sumergida en la resaca: de esta elección disímil nace la perspectiva de contrarios que tienden a diversificar una lectura que no debe zozobrar en la totalidad que pretende reducir el texto.

(c) Hugo Matías Zeoli

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

1. Machado De Assis, Joaquín M. Don Casmurro, Pág.61, Cefyl, Uba,2000.

22. Pessoa, Fernando, Mensagem, Pág. 147, Edic.Hiperión, Madrid, España, 1997.

3. Machado de Assis, op.cit.pág.76.

4. Bataille, Georges, Breve Historia del Erotismo, Pág.37,Edic.Caldén, Uruguay,1970.

5. Schwarz, Roberto, La poesía envenenada de Don Casmurro, Pág.12, Educ., CIA das letras, Sao Paulo, Brasil, 1997.

6. Machado de Assis, Joaquín M. Don Casmurro, Pág.76, Edit. Andrés Bello, Chile, 1980.

7. Ibid.pág.67, Cita: "Hablando de sus ojos de resaca, llegué a escribir, Thetis; borremos ninfa; digamos sólo una criatura amada, palabra que envuelve todas las potencias paganas y cristianas".

8. Bataille, G, op.cit. pág.27.

9. Schwarz, Roberto, la poesía envenenada de Don Casmurro, Pág. 35, Edic.das letras, Sao Paolo, Brasil, 1997.

10. Machado de Assis, J.M.op.cit.pág.14.

11. Ibid.pág.181.

12. Ibid, pág.61.

13. Ibid, pág.65.

14. Ibid, pág.66.

15. Ibid.pág.12.

16. Ibid.pág.65.

17. Schwarz, R, op.cit.pág.12.-

18. Rest, Jaime, Conceptos fundamentales de la literatura moderna, pág.11, Edit. CEAL, Buenos Aires, 1979.Este crítico adjudica a la alegoría mayor traslación que a la metáfora; en ese sentido se refiere esta nota a la cita que aparece en la página seis de este informe.

 

 

 

 

 

 

 

 
 
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