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Estás aquí:  Inicio >>  Cine/Video/Televisión >>  Teoría y crítica del cine - Avatares de una cinefilia
 
Teoría y crítica del cine - Avatares de una cinefilia
 

Teoría y crítica del cine
Avatares de una cinefilia
Antoine de Baecque (compilador) con la colaboración de Gabrielle Lucantonio
Edición a cargo de Josep Lluís Fecé
Editorial Paidós
352 páginas
...Resulta fascinante leer la entrevista a Jean-Luc Godard donde da sus opiniones sobre el cine, el video, internet, entre otras cosas y una aseveración terrible: "El siglo XX ha aplicado muchas cosas pero ha inventado pocas, salvo en la fabricación al por mayor de cadáveres"...


 

 

 

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Según el filósofo Félix de Azúa, querer introducir al cine en la familia de las artes, cuando tiene la fortuna de haberse librado de ellas, es una cursilería. Sobre todo si nos referimos al cine masivo, el cual Guy Debord dice que es:

una insensata imitación de la vida insensata, una ingeniosa representación que no dice nada, capaz de disimular hábilmente el aburrimiento durante una hora mediante la exposición de ese mismo aburrimiento; una imitación cobarde, un sucedáneo del presente y un falso testigo del futuro.

Para Félix de Azúa, querer ampliar el catálogo de las artes cuando el catálogo se está vaciando, e introducir el cine para sustituir la danza o cualquier otra práctica artística agonizante, para que de ese modo subsista un número de artes constante, va un abismo.

El mismo filósofo sostiene: mantengamos fuera de las artes a las prácticas modernas de la fotografía, las historietas, el cine, el video, etc., de tal manera que si algún día acaba por admitirse que ya no hay ni arquitectura, ni escultura, ni pintura, ni música, ni poesía, podamos gritar a los cuatro vientos que nos hemos librado de la fortaleza de las artes construida por los filósofos alemanes. Y añadamos, dice, que cualquier cosa bien hecha, sea la pura acción de peinarse o la producción de una ciudad satélite, da mucho gusto y es cosa de artistas. Hacerlas y verlas.

Jean Luc Godard, el hombre que más ha hecho por el cine en la etapa de su destrucción, nunca consideró que el cine fuera un arte, dice Félix de Azúa, sino más bien un "arte primitivo" o una "etapa infantil del arte", como máxima concesión al lenguaje del periodismo.

El poder que el cine ha tenido y tiene todavía es en mi opinión el que resume la famosa frase de Marshall Mc Luhan "el medio es el mensaje". Ya que las imágenes son ejemplos. Ese mismo poder ha sido transferido a la televisión y de esto ya hace muchos años.

En este libro de editorial Paidós Teoría y crítica del cine, Avatares de una cinefilia, se ofrece una compilación de varios textos publicados en Cahiers du cinéma, seleccionados por Antoine de Baecque para la edición original francesa.

Los volúmenes de esta antología no siguen un orden estrictamente cronológico; responden más bien a los principales ejes temáticos que ilustran las ideas clave de la revista en sus ya más de cincuenta años de vida: el culto del autor cinematográfico, la defensa del cine norteamericano, sus posiciones - siempre polémicas- respecto al cine francés o sus opciones teóricas.

Para bien o para mal, sostiene Josep Lluís Fecé, el canon a partir del cual se forma a los numerosos estudiantes de cine o de comunicación audiovisual tiene su origen, al menos en buena parte, en lo que se podría denominar "gusto Cahiers".

Las cinefilias surgidas a partir de los años ochenta, dice Fecé, las de la televisión, el pop-rock, el vídeo y el ordenador, han construido otros marcos de referencia, sus "autores" lo son por otros motivos. El cine, y su industria, también ha cambiado, y las revistas especializadas se asemejan cada vez más a la prensa del corazón o, por el contrario, se refugian en una cinefilia trasnochada empeñada en ver el cine como lo que fue en lugar de lo que es.

Las revistas especializadas no optan por determinados filmes o cineastas, informan, dice. De ese modo, el cine aparece, desde la plataforma de esas revistas, como un objeto sin fisuras; las únicas diferencias o particularidades vendrían establecidas por el hit parade o los resultados en taquilla convertidos, a veces a su pesar, en verdaderas marcas de referencia para los críticos. En ese contexto, el único refugio para esa cinefilia, digamos exigente, son las publicaciones académicas, a veces más preocupadas por defender y prestigiar sus opciones teóricas que por el objeto que pretenden estudiar. Así, revistas como Cahiers du cinéma son una excepción, pues pocas consiguen combinar información, gusto y reflexión. Fecé afirma que no existe ninguna publicación en lengua castellana con esas características.

La edición en castellano empieza por el volumen que agrupa los textos originales que dieron forma a la idea crítica más célebre de la historia del cine: la política de los autores. La tercera entrega de la "Pequeña antología de Cahiers du Cinéma" puede contribuir a esclarecer algunos de los malentendidos y engaños sobre los que se ha construido un determinado pensamiento cinematográfico hegemónico, aquel que, paradójicamente, niega su cinefilia o bien la sitúa fuera del tiempo y de la Historia, en ese indefinido amor por el cine. Si la cinefilia es una forma determinada de ver, hablar y amar el cine, aquello que entendemos como crítica documenta esas formas, situándolas en su contexto histórico.

Resulta fascinante leer la entrevista a Jean-Luc Godard donde da sus opiniones sobre el cine, el video, internet, entre otras cosas y una aseveración terrible: "El siglo XX ha aplicado muchas cosas pero ha inventado pocas, salvo en la fabricación al por mayor de cadáveres".

No sabemos si se seguirá cumpliendo el vaticinio de Luis Buñuel, como decía Carlos Fuentes en una entrevista, donde cuenta una conversación que tuvo con el director de cine, donde éste le dijo: "Creo que las películas son perecederas, porque dependen demasiado de la tecnología, que avanza con demasiada rapidez, y las películas se vuelven anticuadas, una antigüedad...".

Mientras tanto, podemos leer las entrevistas y textos de esta Teoría y crítica del cine.

(c) Araceli Otamendi -Todos los derechos reservados

Bibliografía:

Entrevista a Carlos Fuentes por Alfred Mac Adam y Charles Ruas, 1981, Confesiones de escritores latinoamericanos, Los reportajes de the Paris Review, Editorial El Ateneo

Félix de Azúa, Diccionario de las Artes, Editorial Planeta

Araceli Otamendi, El imperio del cinismo: Cómo leer el fin de siglo e introducirse en el nuevo que comienza- Un nuevo renacimiento o la fascinación de lo imposible, marzo de 2000, nota publicada en Revista Cultura Segunda época

 
 
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