Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Cine/Video/Televisión >>  Cine en el Malba: Jean Renoir vs. Fritz Lang. Duelo de titanes
 
Cine en el Malba: Jean Renoir vs. Fritz Lang. Duelo de titanes
 

Durante el mes de marzo

(Buenos Aires)

Jean Renoir vs. Fritz Lang. Duelo de titanes

 

 

Entre ellos hubo tantas diferencias como semejanzas. Lang era austríaco y Renoir francés, lo que hizo que ambos combatieran en bandos opuestos durante la primera guerra mundial. La segunda, en cambio, los encontró juntos en el exilio norteamericano, tratando de adaptarse a un esquema de producción que admiraban y -al mismo tiempo- les era ajeno. El tema de la resistencia al totalitarismo hizo coincidir sus filmografías en 1943: Lang dirigió Los verdugos también mueren y Renoir Esta tierra es mía. En ambos films las acciones de la resistencia antinazi eran reprimidas con el asesinato de decenas de rehenes inocentes. En ambos films se denunciaba la tragedia cotidiana del colaboracionismo.

Para Lang el guión era de hierro: escribía con precisión de orfebre cada detalle del film a realizar. En estado puro, su estilo narrativo tiene el rigor de la arquitectura. La circulación de sus personajes está siempre supeditada a un diseño superior, que por lo general impone rigores inapelables. En muchas de sus películas, la libertad sólo se conquista a través de la muerte. Para Renoir el guión era apenas la expresión de una idea, que se enriquecía en el rodaje y se consumaba en el montaje, revelando poco a poco sus misterios al creador. Hasta en sus películas más pesimistas los personajes de Renoir controlan la acción con su humanidad y todo (incluso la estructura del relato) es puesto en función de ellos. En muchas de sus películas la libertad se conquista y se disfruta.

Lang dirigía a sus actores con marcas en el suelo e indicaba hasta el más sutil matiz de expresión que deseaba de ellos. Perfeccionista fanático, repetía sus tomas hasta que consideraba haber alcanzado lo que quería. Renoir establecía relaciones personales de trabajo con sus actores, los amaba y hubiera querido ser uno de ellos. Se dejaba sorprender por sus aportes y se quedaba con un plano desprolijo si sentía que había capturado un instante único.

Dicen que Lang era feroz en sus rodajes, que imponía distancia y generaba odio, en buena medida gracias a la costumbre prusiana de usar un monóculo. Que exigía una entrega total de sus técnicos y de sus actores, a los que maltrataba. También dicen que Renoir necesitaba crear un clima amable y distendido, que cuando podía cubría los rubros técnicos principales con amigos o parientes y sorteaba los baches creativos jugando a la petanca con el equipo.

Ambos regresaron a sus respectivos países y trataron de hacer un cine distinto, que no fue comprendido por la mayor parte de la crítica. Los dos se transformaron en ídolos de la generación joven que en Francia animó André Bazin desde los Cahiers du Cinéma. Renoir adoptó a Truffaut y a Rivette; Lang a Godard y a Chabrol. Los dos vivieron sus últimos años a pocas cuadras de distancia, en Berverly Hills, ya que ambos sintieron que la Europa contemporánea no era la misma que habían dejado antes de que estallara la guerra.

Ambos murieron a los 86 años de edad. Sus películas se exhibirán mientras exista el cine.

 

Fernando Martín Peña

malba.cine

 

 

 

Jean Renoir

Boudu salvado de las aguas (Boudu sauvé des eaux, Francia, 1932) de Jean Renoir, c/Michel Simon, Charles Granval, Marcelle Hainia, Severine Lerczinska. 82’.

El vagabundo Boudu (Michel Simon) es salvado por una familia burguesa y adoptado por la misma con la ilusión de integrarlo a la sociedad. Pronto se descubre que Boudu no tiene ningún deseo de integrarse a nada y en poco tiempo subvierte completamente el orden familiar. Además de ser una sátira felizmente anarquista, el film fue uno de los mejores ejemplos de colaboración entre Renoir y Michel Simon. El director consideraba que el personaje de Boudu era un protohippie. Paul Mazursky hizo una nueva versión del argumento en 1986, trasladando la acción a Beverly Hills y confiando el personaje de Boudu a Nick Nolte.

Toni (Francia, 1935) de Jean Renoir, c/Charles Blavette, Jenny Hélia, Andrex, Celia Montalván, Edouard Delmont. 90’.

Un drama pasional real inspiró a Renoir el tema de este film, que fue la experiencia más radicalmente realista de su filmografía: con ayuda de Marcel Pagnol, que le ofreció las facilidades de producción de su estudio en Marsella, el director se permitió trabajar en escenarios reales, con un elenco integrado en su mayor parte por actores no profesionales y concentrándose en la descripción de una cotidianeidad desprovista de todo vicio melodramático. El resultado ha sido señalado como un importante antecedente estético (y ético) del neorrealismo. No por casualidad, uno de los asistentes de Toni fue Luchino Visconti, quien algunos años después aplicaría lo aprendido en sus propias Obsesión y La terra trema.

El crimen del Sr. Lange (Le Crime de Monsieur Lange, Francia, 1936) de Jean Renoir, c/René Lefèvre, Florelle, Jules Berry, Marcel Lévesque, Sylvia Bataille. 80’.

En términos generales se trata de una comedia, pero toda definición más precisa resulta inexacta para describir este film, el más audazmente político que realizó Renoir en su vida. Un patrón inescrupuloso es reemplazado por una cooperativa obrera, abundan las bromas mordaces sobre el clero y sobre los militares rancios, y los tópicos del melodrama conservador (las relaciones extramatrimoniales, la muerte de un hijo ilegítimo) se muestran increíblemente desdramatizados. El final, que justifica la violencia más extrema para deshacerse de la injusticia capitalista, explica los problemas que tuvo con la censura y el hecho de que su distribución internacional fuera muy limitada. En la Argentina nunca se estrenó. El libreto fue escrito por Jacques Prévert.

Un día de campo (Une partie de campagne, Francia, 1936) de Jean Renoir, c/Sylvia Bataille, Georges D'Arnoux, Jane Marken, André Gabriello. 40’.

Un relato de Maupassant dio la excusa a Renoir para realizar este mediometraje poético e impresionista, que explora personajes y paisajes próximos a Auguste Renoir, padre del realizador. El mal tiempo demoró el rodaje y quedaron algunas escenas en interiores sin filmar cuando Renoir debió comenzar otro film. La guerra y el exilio del director a los Estados Unidos le impidieron terminarlo. Henri Langlois, fundador de la Cinemateca Francesa, salvó el negativo del film cuando el nazismo condenó la obra de Renoir. Diez años después de su realización, comenzó a circular con un texto aclaratorio y no tardó en ser reconocido como una obra maestra.

La gran ilusión (La grande illusion, Alemania / Inglaterra / Rusia / Francia, 1937) de Jean Renoir, c/Jean Gabin, Dita Parlo, Pierre Fresnay, Erich von Stroheim. 114’.

Según el realizador, la base argumental de La gran ilusión era cierta y surgió de las experiencias propias y de relatos de sus compañeros de armas durante la Primera Guerra Mundial. "La gran ilusión" del título consistía, quizá, en que individuos de distinto origen geográfico, político y social fueran capaces de confraternizar. Pese a la sinceridad e importancia de su mensaje humanista, el film no impidió que estallara la Segunda Guerra. Es, sin embargo, uno de los más hermosos de toda la Historia del Cine. Para el realizador supuso, además, la posibilidad de trabajar con Erich von Stroheim, quien diseñó y escribió su propio personaje en el film.

 

 

 

 

La regla del juego (La règle du jeu, Francia, 1939) de Jean Renoir, c/Nora Gregor, Paulette Dubost, Mila Parély, Odette Talazac. 110’.

Renoir se inspiró en el comportamiento de algunos de sus amigos de la aristocracia, para los cuales "las intrigas amorosas eran la única razón de ser". Con un tono engañosamente amable y sencillo, que hasta cierto punto anticipa el estilo de Buñuel, el director realizó su obra más oscura y corrosiva, una metáfora de "la sociedad en descomposición" que, de hecho, demostraba ese carácter al lanzarse a una nueva guerra mundial de manera contemporánea al film. En su momento fue un notorio fracaso comercial (y volvió a serlo en dos estrenos posteriores a la guerra), pero esa suerte se revirtió cuando comenzó a circular en una versión restaurada, en la década del 60. Con el tiempo ha sido señalada como la película más importante de su realizador.

Esta tierra es mía (This Land Is Mine, EUA, 1943) de Jean Renoir, c/Charles Laughton, Maureen O'Hara, George Sanders, Walter Slezak, Kent Smith. 103’.

Durante la ocupación nazi en Francia, un maestro de escuela descubre las razones por las que es necesario resistir. Si se excusa la escenografía de cartón piedra -ajena a la tradición realista que Renoir practicaba desde comienzos del sonoro- y algunas situaciones inverosímiles (como a muchos, a Renoir no le alcanzó la imaginación para concebir el horror nazi), el film resulta mucho más complejo y maduro que la mayor parte de las películas de propaganda realizadas en Hollywood durante esta época. Cuando se estrenó en Francia después de la guerra, Esta tierra es mía resultó vilipendiada, pero eso se debió a que Renoir y su guionista Dudley Nichols se atrevieron a denunciar tempranamente la existencia del colaboracionismo, un fantasma que el cine abordó en profundidad muchos años después.

French Can Can (Francia / Italia, 1955) de Jean Renoir, c/Jean Gabin, Françoise Arnoul, María Félix, Anna Amándola, Jean-Roger Caussimon. 102’.

Evocación nostálgica del ambiente artístico parisino finisecular, French Can Can supuso para Renoir la ocasión de hacer una película de intención popular, acercarse nuevamente al universo paterno mediante el uso experimental del color y reencontrarse con el actor Jean Gabin. "Nuestras relaciones son puramente profesionales, pero tengo la impresión de que sus gustos en la vida son poco más o menos los míos. Nos encontramos en los mismos restaurantes sin consultarnos. Cuando trabajamos juntos no tenemos necesidad de largas conversaciones para analizar la situación. Apenas tenemos necesidad del guión para orientarnos. Gabin nació actor del mismo modo que yo nací autor".

Elena y los hombres (Eléna et les hommes, Italia / Francia, 1956) de Jean Renoir, c/Ingrid Bergman, Jean Marais, Mel Ferrer, Jean Richard. 95’.

Los amores de una princesa polaca en la Francia de 1880 son evocados en tono de fantasía musical y en tres partes, la segunda de las cuales recuerda notablemente el tema de La regla del juego. Al igual que en French Can Can, Renoir consideró que el tema del film no se adaptaría a escenarios reales y decidió realizarlo en estudios. Esa opción estética, validada por los años, molestó a la crítica de su época ya que contravenía la creciente tendencia al realismo del cine mundial. Pero al amonestar a Renoir en tales términos, esa crítica olvidaba que Renoir había cultivado con fruición el realismo veinte años antes y era comprensible que sintiera deseos de probar otra cosa.

Fuga allegro vivace (Le Caporal Epinglé, Francia, 1962) de Jean Renoir, c/Jean-Pierre Cassel, Claude Brasseur, O. E. Hasse, Claude Rich. 90’.

Conmovido por la novela de Jacques Perret, el realizador volvió a un territorio similar al de La gran ilusión: los campos de prisioneros de guerra y las relaciones humanas profundas, más allá de las diferencias políticas y sociales. El cabo de infantería que interpreta Jean-Pierre Cassel no se resigna a la reclusión y pone en práctica sucesivos intentos de fuga, cuyos fracasos lo ubican en situaciones cada vez más riesgosas ante sus captores. Nuevamente Renoir prefiere suprimir la tentación del drama y enfatizar la belleza de los impulsos vitales más importantes: la pasión por la libertad, la amistad, el humor, el amor.

Jean Renoir, le patron (Francia, 1966) de Jacques Rivette, c/Jean Renoir, Michel Simon. 90’.

 

El realizador Jacques Rivette registró para la televisión francesa una extensa charla entre renoir y el actor Michel Simon, en un reencuentro, luego de varios años sin verse. Allí se abordan diversos temas, pero predomina la cuestión de la dirección de actores, que se

ejemplifica con escenas de las películas que realizaron juntos. Mientras ambos gigantes conversan, se puede ver cómo un tercero, Henri Cartier-Bresson, los fotografía.

El pequeño teatro de Jean Renoir (Le Petit théâtre de Jean Renoir, Italia / Francia, 1971) de Jean Renoir, c/Andrex, Edmond Ardisson, Françoise Arnoul, Jean Carmet. 100’. Proyección digital.

Siempre adelantado a su tiempo, Renoir se despidió del cine con una obra realizada en video para la televisión francesa, dividida en cuatro episodios. Como explicó después, el diverso tratamiento formal de cada segmento respondía a la propia necesidad de hacer una suerte de summa de su obra. "Pasé del realismo a lo artificial y viceversa. Realismo y decorados naturales o realismo reconstituido, decorados deliberadamente artificiales, poco importa el decorado. Me serví de la verdad exterior en películas llamadas ‘realistas’. Adopté apariencias totalmente artificiales en otras. He pasado el tiempo probando estilos distintos. Todos esos cambios se reducen a esto: reflejan mis diversos intentos de llegar a la verdad interior, la única que cuenta para mí".

 

Fritz Lang

Dr. Mabuse (Dr. Mabuse: der Spieler, Alemania, 1922), c/Rudolf Klein-Rogge, Alfred Abel, Aud Egede Nissen, Gertrude Welcker, Bernhard Goetzke. 210’.

Archicriminal de mil rostros, dueño de voluntades y destinos humanos, el doctor Mabuse fue la más ajustada profecía del nazismo que supo dar el cine alemán mudo. Surgido en medio del

caos alemán de la primera posguerra, Mabuse se mueve en un mundo de placeres intensos, inflación galopante, decadencia aristocrática y valores suprimidos por la urgencia de la miseria. Modelo de complejidad narrativa, la saga del Dr. Mabuse no sólo consolidó la fama internacional de Fritz Lang, sino que además anticipó buena parte de los tópicos del cine policial de la década del 30. Se exhibirá en copia nueva y completa, con dos partes y un intervalo, con acompañamiento musical en vivo interpretado por la National Film Chamber Orchestra, coordinada por Fernando Kabusacki.

Metropolis (Alemania, 1926), c/Alfred Abel, Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Rudolf Klein-Rogge, Fritz Rasp. 90’.

Pocas veces en la historia del cine la maestría formal de la puesta en escena hizo tanto por un film: no sólo le permitió sobreponerse a una moraleja infantil (las manos que trabajan deben reconciliarse con el cerebro que piensa), sino que también la mantuvo como un clásico indiscutido a través de las décadas, pese a soportar mutilaciones y cortes por casi la mitad de su metraje original. Buena parte de sus ideas visuales resultaron tan intensas que ingresaron de inmediato en la iconografía del siglo. Se exhibe una versión parcialmente restaurada, con los tonos de color originales y acompañamiento musical en vivo interpretado por la National Film Chamber, coordinada por Fernando Kabusacki.

Espías (Spione, Alemania, 1927), c/Rudolf Klein-Rogge, Gerda Maurus, Lien Deyers, Louis Ralph. 50’.

Hay en Espías ecos de la saga del Dr. Mabuse y, al mismo tiempo, anticipos del género de espionaje estilo James Bond. Nuevamente un supervillano pone en peligro la paz mundial y esta vez se le enfrenta un agente secreto, a quien sólo se lo podrá combatir mediante las armas de la seducción. El problema de tales armas, sin embargo, es que son incontrolables. En la Argentina fue estrenado con el título El espía rojo. Se exhibirá con acompañamiento musical en vivo interpretado por la National Film Chamber Orchestra, coordinada por Fernando Kabusacki.

El testamento del Dr. Mabuse (Das Testament des Dr. Mabuse, Alemania, 1933), c/Oskar Beregi, Paul Bernd, Henry Bless, Gustav Diessl, Paul Henckels. 122’.

 

 

 

El nazismo ya había llegado al poder cuando Lang terminó esta secuela de su film de 1922. Tras años de realizar anotaciones misteriosas en la celda de un manicomio, el legendario Dr. Mabuse muere, pero sus métodos y ambiciones siguen viviendo. En esta ocasión su antagonista resulta ser el comisario Lohmann (Otto Wernicke), el mismo que dos años antes había perseguido a Peter Lorre en M, el vampiro negro, primer film sonoro de Lang. Durante mucho tiempo, El testamento -prohibido por el nazismo- se consideró perdido. Se exhibe en versión completa por gentileza del Instituto Goethe.

Los verdugos también mueren (Hangmen Also Die!, EUA, 1943), c/Anna Lee, Hans Heinrich von Twardowski, Brian Donlevy, Walter Brennan. 140’.

Como si su condición de alemán residente en los Estados Unidos durante la guerra lo forzara a ratificar una y otra vez su ideario antinazi, Lang fue uno de las cineastas exiliados que más se involucraron en la militancia antitotalitaria, dentro y fuera de la pantalla. La ejecución de Reinhard Heydrich, representante de Hitler en Praga, a manos de la resistencia checa, era un hecho muy reciente cuando Lang y Bertholt Brecht decidieron transformarlo en un film. El acuerdo entre ambos era difícil porque Brecht quería una obra básicamente política y Lang quería hacer un film de aventuras. Ambos creadores no tardaron en distanciarse y el nombre de Brecht no aparece en los créditos. El resultado final, que el cineasta impulsó por fuera del sistema de estudios, fue uno de los mejores de su etapa norteamericana. Una intrincada estructura narrativa le permitió resaltar, por encima de los personajes individuales, el carácter básicamente colectivo de la historia.

La gardenia azul (The Blue Gardenia, EUA, 1953), c/Anne Baxter, Richard Conte, Ann Sothern, Raymond Burr. 90’. Doblada al castellano.

Lang no se encontraba en su mejor momento profesional cuando realizó este film de clase B sobre una mujer (Anne Baxter) que, incapaz de recordar lo sucedido en una noche de alcohol, cree haber matado a un hombre. Lang pone a prueba la credibilidad de su público pero también demuestra, una vez más, lo que es capaz de lograr en términos visuales aún con un presupuesto exiguo.

Los sobornados (The Big Heat, EUA, 1953), c/Glenn Ford, Gloria Grahame, Jocelyn Brando, Alexander Scourby, Lee Marvin. 89’.

Sobre el final del apogeo del cine negro, Lang realizó este tenso policial, que combina las alternativas de un caso de corrupción institucional con una historia tremenda de venganza personal. En consonancia con otros films del período, Los sobornados describe los vínculos entre los jerarcas del crimen, el poder político y la estructura policial, sin recurrir a los eufemismos que el cine norteamericano solía usar en décadas previas. Como el hampón inteligente y sádico, que es capaz de arrojar una taza de café hirviendo sobre el rostro de su novia, el gran Lee Marvin interpretó uno de los primeros personajes inolvidables de su carrera.

El deseo humano (Human Desire, EUA, 1954), c/Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford, Edgar Buchanan, Kathleen Case. 91’. Doblada al castellano.

¿Qué tienen el común Jean Renoir y Fritz Lang con Daniel Tinayre? Los tres hicieron sus respectivas versiones de la novela La bête humaine de Emile Zola, historia de amor adúltero, marcado por la tragedia. Pese a la censura de la época, Lang consiguió sugerir la tensión erótica necesaria para que el argumento funcionara, en buena parte gracias a la natural sensualidad de Gloria Grahame. También se ha escrito mucho sobre el uso recurrente y quizá simbólico que Lang hizo de la imagen de un tren ingresando en un túnel, pero ese rasgo formal fue compartido también por Renoir y Tinayre.

Mientras duerme Nueva York (While the City Sleeps, EUA, 1956), c/Dana Andrews, Rhonda Fleming, George Sanders, Howard Duff , Thomas Mitchell, Vincent Price, Ida Lupino, Vladimir Sokoloff. 100’.

El film comienza describiendo los crímenes de un serial killer pero pronto se descubre que esa apariencia policial es sólo una excusa. La verdadera intriga se desarrolla entre los empleados más importantes de un periódico, que son llevados por su dueño a competir entre sí por la resolución del caso, a cambio de un puesto más importante y lucrativo. La inmediata carrera de ratas que se desata entre ellos es descripta por Lang con un gusto para el detalle psicológico que anticipa directamente al mejor Chabrol. Fue el anteúltimo film que realizó en Estados Unidos y también uno de los mejores de toda su filmografía.

 

 

Los mil ojos del Dr. Mabuse (Die tausend Augen des Dr. Mabuse, Francia / Italia / Alemania, 1960), c/Dawn Addams, Peter van Eyck, Gert Fröbe, Wolfgang Preiss. 122’. Doblada al castellano.

Lang eligió terminar su carrera describiendo un círculo perfecto: volver una vez más al personaje del Dr. Mabuse significó no sólo trazar una línea directa hacia sus inicios profesionales, sino también recuperar de manera nostálgica la idea de un cine más inocente, que le permitiera jugar de nuevo con algunos de los dispositivos narrativos que él mismo había inventado cuarenta años antes. El argumento de este tercer Mabuse vuelve a tomar, resignificados, todos los elementos dramáticos que habían destacado en sus precedentes: la idea de un villano omnipresente -que ahora incorpora la tecnología para acceder a la información, fuente principal de su poder-, los ecos del nazismo, el comisario-inspector empecinado en encontrar la lógica de lo que parece inexplicable, la estructura de apariencia fragmentaria que poco a poco va construyendo una intriga compleja y fatal.

A capa y espada (Cloak and Dagger, EUA, 1946) de Fritz Lang, c/Gary Cooper, Lilli Palmer, Robert Alda, Vladimir Sokoloff. 106’.

Un científico norteamericano es enviado a la Europa controlada por el nazismo para rescatar a un colega retenido contra su voluntad. Dada la situación geopolítica de 1946, el género de espionaje estaba en pañales cuando Lang estableció casi todos sus tópicos en este film antibélico que, paradójicamente, contiene algunas de las escenas de violencia más elaboradas de toda la filmografía del director. En 1984, los realizadores y guionistas Zucker, Abrahams y Zucker realizaron una parodia musical de A capa y espada, titulada Súper secreto.

Rancho Notorious (EUA, 1952) de Fritz Lang, c/Marlene Dietrich, Arthur Kennedy, Mel Ferrer, Lloyd Gough, Jack Elam. 89’.

Historia de "amor, odio, asesinato y venganza", el film describe la obsesión de un cowboy (Arthur Kennedy) por encontrar al hombre que violó y asesinó a su novia. La leyenda dice que Dietrich y Lang se odiaron durante todo el rodaje de este film y ninguno de ambos lo recordó nunca en buenos términos. Esa circunstancia anecdótica no es evidente en el resultado, un western realizado con una mirada romántica y gozosamente anticuada, narrada en buena parte mediante las estrofas de una canción. A la crítica posterior no se le escaparon las involuntarias connotaciones homoeróticas del final. Se estrenó en la Argentina con el título El refugio.

 

PROGRAMACION

Jueves 3

14:00 La gardenia azul, de Fritz Lang

16:00 A capa y espada, de Fritz Lang

18:00 Boudu salvado de las aguas, de Jean Renoir

20:00 Mientras duerme Nueva York, de Fritz Lang

22:00 Fuga Allegro Vivace, de Jean Renoir

Viernes 4

14:00 Los verdugos también mueren, de Fritz Lang

16:30 Boudu salvado de las aguas, de Jean Renoir

18:00 Jean Renoir, le patron, de Jacques Rivette

Sábado 5

14:00 Mientras duerme Nueva York, de Fritz Lang

16:00 Elena y los hombres, de Jean Renoir

18:00 La regla del juego, de Jean Renoir

Domingo 6

14:00 Rancho Notorious, de Fritz Lang

16:00 Toni, de Jean Renoir

 

 

Jueves 10

14:00 Rancho Notorious, de Fritz Lang

16:00 Un día de campo + Dirección de actores, de Jean Renoir

18:00 French Can Can, de Jean Renoir

Viernes 11

14:00 A capa y espada, de Fritz Lang

16:00 Esta tierra es mía, de Jean Renoir

18:00 Los verdugos también mueren, de Jean Renoir

Sábado 12

14:00 Toni, de Jean Renoir

16:00 Metropolis, de Fritz Lang + MV

18:00 Un día de campo, de Jean Renoir + Espías, de Fritz Lang + MV

Domingo 13

14:00 El testamento del Dr. Mabuse, de Fritz Lang

16:00 Los mil ojos del Dr. Mabuse, de Fritz Lang

Jueves 17

14:00 French Can Can, de Jean Renoir

16:00 El crimen del Sr. Lange, de Jean Renoir

18:00 La gardenia azul, de Fritz Lang

Viernes 18

14:00 Un día de campo + Dirección de actores, de Jean Renoir

16:00 Los sobornados, de Fritz Lang

Sábado 19

14:00 El deseo humano, de Fritz Lang

16:00 Dr. Mabuse, de Fritz Lang

Domingo 20

14:00 La gran ilusión, de Jean Renoir

Jueves 31

14:00 Esta tierra es mía, de Jean Renoir

16:00 Mientras duerme Nueva York, de Fritz Lang

18:00 La gran ilusión, de Jean Renoir

20:00 La regla del juego, de Jean Renoir

Viernes 1 de abril

14:00 El crimen del Sr. Lange, de Jean Renoir

16:00 Jean Renoir, le patron, de Jacques Rivette

18:00 Los sobornados, de Fritz Lang

20:00 La regla del juego, de Jean Renoir

Sábado 2 de abril

14:00 El pequeño teatro de Jean Renoir, de Jean Renoir

Domingo 3 de abril

14:00 El pequeño teatro de Jean Renoir, de Jean Renoir

16:00 La gran ilusión, de Jean Renoir

22:00 The Blues: Red, White and Blues, de Mike Figgis

 

 

 

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337