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Estás aquí:  Inicio >>  Cuentos, poemas, relatos >>  Beatriz Saavedra Gastélum
 
Beatriz Saavedra Gastélum
 

LUNA INSOMNE

 

 

La lluvia arrastra infatigable

pasos desplomados de la luna,

penetrando a tientas  hasta el borde,

llenándose de sí misma

se dispersa,   intacta

fluye golpeando anónima,

el fondo inacabable

del agua sin memoria.

 

Se hunde hasta los pies

que pierden cielo

como marejada de humores.

derramándose extraviada

en espiral de alas y espacios,

es sangre escrita en la tierra.

 

Puesto que no existe

el retrato de su desnudez,

la luz que la sostiene

es un charco de arena

con los ojos abiertos

agitando sus llamas

para despertar al alba.

 

El insomnio que la habita 

es espejo muerto, hora absoluta

contra sí misma,  hacia dentro

se levanta a pulso, esparcida

se hace  y  deshace,

eje de tiempo,  raíz circular

en el cielo cerrado de la tierra,

las horas expandidas se promulgan,

sobre los escombros se vuelven aire

para apagar las grietas reventadas

de la noche hendida que se filtra.

 

Nunca ha llovido y hoy,

llueve ,

marasmo de noche,

rincón entumecido de tiempo

muriendo escéptico.

 

EL AIRE SE REPITE DETENIDO

 

I

Interroga el pensamiento

en la atonía del mundo.

soledad y  tiempo

extienden sus abismos

de rostros que avanzan,

donde nunca me he movido.

 

Redimiendo los sonidos,

el delirio me levanta desarraigada

en esclusas de silencio,

irrumpe mi cuerpo desplegado 

en racimos que se hielan,

goteando en cólera

la memoria me resuelve lentamente,

a pie de mundo,  en búsqueda

me sostengo aquieta,

entre  muros que circundan, floreciendo

como antorchas esculpidas,

y lo informe,  palmario se revela, 

conjunción de pensamiento y cuerpo.

 

II

Curtidas las losas

en el centro graneado de la tierra   

se funden los huesos,

la sangre se desmorona,

asciende al viento,

reposa,

arde inmóvil sobre el vértigo,

y rompe atada al cielo.

busca un filo de infinito para asirse,

no tiene donde volver los ojos,

se fugó el instante apenas,

donde rostro  y  memoria

frente al espejo muerto

han de ser algún día

palabra de silencio,

transparencia,

aire,

nada

 

 

El cielo es un infierno solitario.

Ráfaga indescifrable,

ingrávida y profunda.

 

Indaga los límites

del ultimo día de espera.

El sol camina a cuestas

sembrando la noche de otros mundos,

polvo desleal que beben mis ojos ciegos.

 

Las yemas derraman tiempo disipado

en rumores que entreabren sombras.

Enramadas de reflejos,

sus filos inconscientes

embisten la hendidura humana.

 

La noche se cierra cuerpo a cuerpo,

su raíz bífida traspasa los delirios.

Los espejos son miradas intensas.

 

 

                                               

No basta quedarse solo.

El vértigo tiñe gritos

de viento entre las ramas.

Silencio sin forma,

cayendo.

-Imágenes que inventan lo sentido.-

 

Nadie tiene que decir nada.

Poema incierto de un rostro,

el mar y su muerte a cuestas.

 

Detengo mi sangre en un instante

de huellas anónimas.

Los espejos del insomnio

lo repiten como un soplo.

 

La noche no se mueve,

la propagan mis oídos.

Vaivén errante

acuñado entre las alas.

 

Sobre tu cuerpo

de memoria levantado

respiración de viento

que llamamos sin nombre. 

Eco de imágenes                     

tu médula en movimiento.

 

Los reflejos se vuelven simulacros

entre llamas derramadas.

Son párpados cerrados,

quietud, forma aparecida

de grietas desnudas.

 

Saborean el abandono,

cuerpos sin sus ropas.

 

Confusamente apenas

el desvarío de las simetrías,

los Fulgores de tiempo.

 

Habito en su sonido.

Soy mis ojos.

 

 

 

 

mis palabras,

construcción de viento

entre las sombras.

sonidos como enjambres,

murmullo sin nombre,

Sin sentido.

 

El rumor que arroja

es maleza entre las manos.

Imágenes que brillan como ojos

desmoronando en movimiento,

etéreas,

por el viento habitadas.

Son grito impalpable en la caída

 

Triangulando un fragmento

contra si misma,

la memoria de los pasos

extraviada entre letras cambia.

Cubre el papel que la entierra.

 

Exhalación simétrica como marea.

Incertidumbre derramada

de eco sin  presencia.

Insomnio sin revés

respirando signos desplegados.

Perfección incierta.

 

Me quedan otras formas sin trazo,

cuentos descarnados del mundo

sin peso como fuego.

-Hablo contigo-,

no se a donde desprendo.

 

Desenlazada como el día

en vertical de espacio,

muero anónima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recojo a tientas la noche

que entra adelantada,

mi cuerpo, exhalación apenas

¿estoy muerta?

Esta noche no hay un sitio

la luna arriba,

sola.

 

Entre las rendijas el enorme silencio

es relámpago que arde,

hablan mis sueños de mareas negras,

redención de tiempo aniquilado.

Pensamiento recién nacido

que arrastra en su corriente .

 

Señales ambidiestras

desploman sus ojos desplegados,

son vestigios de muros indecisos,

memoria que el espejo desdibuja,

mi propio delirio se levanta

me acaricia,

me ataca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pertenezco a la hora

de tarde que me aguarda,

soy metamorfosis

de años que reposan.

un nombre sin sustancia.

 

Dentro de mi,

me alejo de mi mismo,

Una senda de piedras malgastadas

Tiñen mi escritura impenetrable,

Manan de mis formas sin sentidos

Que el silencio levanta y encoge

 

Soy el metal fundido en una piedra

eco submarino de una grieta.

La lluvia con su rumor de agua

me recoge a tientas

 

¿Qué soy desvanecida?

escritura rápida en el viento

Torbellino de las apariciones

eje que sangra en los solsticios

 

Un río de cuerpos me arrastra

puñado de sombras abismales,

país interminable de latidos,

cuerpos escamados de tanta

  tierra. 

 

(c) Beatriz Saavedra Gastélum

 

Sobre la autora:

 

 

                       

Nació en Culiacán Sinaloa -México-  Poeta, ha participado en el taller de poesía del poeta Francisco Hernández, actualmente es miembro activo del taller Flor y canto que dirige  la poeta Iliana Godoy.

Ha participado en varios encuentros poéticos, entre los que destacamos su participación en Noches de Lunas Llenas de la serie de encuentros “desde un comienzo” y su presentación  en el Museo Mural Diego Rivera junto a grandes poetas Mexicanos.

Organizó y participó en el encuentro poético Flor y Canto que se realizó en Gandi México.

Actualmente se encuentra recopilando sus textos para su primera publicación titulada Mis espacios vacíos.

 
 
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