Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Cine/Video/Televisión >>  Retrospectiva de Ingmar Bergman en el Malba durante el mes de octubre
 
Retrospectiva de Ingmar Bergman en el Malba durante el mes de octubre
 

Se podrán ver varias películas del director sueco

(Buenos Aires)

 

En la edición del Festival de Venecia de 2003 Ingmar Bergman (n. 1918) demostró que no en vano es la última leyenda viviente del cine. Uno de los acontecimientos más esperados del festival era el estreno de Saraband, su última obra, que fue realizada para la televisión sueca y, en cierto modo, es una extensión de Escenas de la vida conyugal (1974). Su exhibición en el Festival iba a coincidir con un importante homenaje por los ochenta y cinco años del realizador. Sin embargo, a último momento, Bergman se mostró disconforme con la calidad de la transcripción a 35 mm de Saraband (originalmente rodada en HD) y prohibió su proyección. Ninguna intervención oficial o extraoficial logró modificar su opinión y una vez más, como casi siempre en sus sesenta años de actividad cinematográfica, Bergman hizo su voluntad.

No es sorprendente, si se recuerda que ésa es la misma voluntad que le permitió realizar una obra monumental en el cine y en el teatro, sobrevivir a cinco matrimonios, atravesar con éxito diversas enfermedades reales e imaginarias y remontar un escándalo impositivo que lo obligó a pasar varios años fuera de Suecia. En su filmografía logró una rara coincidencia de factores: la ambición de sus temas, una inagotable capacidad formal para expresarlos, mano privilegiada para conducir a sus intérpretes y una libertad creativa de la que tuvo la suerte de gozar incluso cuando era un cineasta joven y poco conocido en el exterior. En cantidad, calidad y diversidad, es muy probable que su obra sea la más importante que haya logrado un director en lo que va de la Historia del Cine.

El público rioplatense ha tenido una relación particular con Ingmar Bergman. En 1952, cuando sus películas todavía no eran conocidas fuera de Suecia, el Festival de Punta del Este exhibió Juventud, divino tesoro (1950) y el crítico Homero Alsina Thevenet señaló que allí había un cineasta importante. A ese veredicto siguió el estreno del film en Montevideo y luego en Buenos Aires, por obra del distribuidor Néstor Gaffet, quien puso en juego su inminente matrimonio para poder comprar los derechos. Mientras la crítica mundial se burlaba de Bergman y lo desestimaba en los festivales internacionales, el público uruguayo y argentino convertía a Juventud, divino tesoro en un éxito comercial y recibía con el mismo entusiasmo el resto de los films que el realizador había hecho hasta esa fecha.

Para esta retrospectiva, realizada en malba.cine gracias a la colaboración entre Filmoteca Buenos Aires, Artkino Pictures, Cineclub Núcleo y APROCINAIN, se han reunido treinta films. Veinticinco fueron dirigidos por Bergman y esa selección incluye títulos poco o nada vistos desde su estreno, como Música en la noche (rescatada en copia nueva por Malba gracias al aporte de Kodak y Cinecolor), Vergüenza, El huevo de la serpiente y El toque (adquiridas por Filmoteca Buenos Aires en el exterior). Se han incluido además dos películas casi desconocidas (Turbia está la noche y El relámpago en los ojos), escritas por Bergman pero dirigidas por otros. La muestra se completa con tres títulos mudos (La carreta fantasma, El tesoro del Sr. Arne y La brujería a través de los tiempos) que se exhibirán con música en vivo y representan lo mejor de la primera época del cine sueco, una influencia que Bergman reconoció en diversas oportunidades a lo largo de su vida.

 

 

Películas:

 

Puerto (Hamnstad, 1948) c/Nine-Christine Jönsson, Bengt Eklund, Mimi Nelson, Erik Hell, Berta Hall. 100’.

Abandonar el reformatorio, para Berit, está lejos de ser una liberación. Un suicidio que no  consuma, el marinero que la salva y el pasado que la condena, son los elementos principales de este film con tintes de melodrama. El amor que sienten no es más fuerte que la vergüenza, y enfrentar los prejuicios es tan difícil como intentar huir de sí mismos. Según el director, intentó trabajar mayormente con exteriores bajo la influencia de Rossellini y el neorrealismo. Pese a que no logró romper con la tradición de interiores del cine sueco, consiguió, en cambio,

 

personajes desesperados en los que es posible reconocer, gracias a un lenguaje claro, detalles sutiles y medido erotismo, el germen de su obra posterior.

 

El demonio nos gobierna (Fängelse, 1948) c/Doris Svedlund, Birger Malmsten, Eva Henning, Hasse Ekman, Stig Olin. 78’.

 

Un maestro propone a un antiguo alumno, ahora director de cine, que haga una película sobre el infierno. El joven no lo toma en serio, seguro de que tal film es imposible de realizar. Sin embargo, a su alrededor, la vida es descripta como un lugar diabólico donde la muerte se presenta como una eventual salida. Los personajes se mueven en celdas construidas por ellos mismos y en prisiones ideadas por un mundo desencantado. De esa mediocridad sobresalen un periodista y una prostituta, su amor y la búsqueda infructuosa de respuestas. La falsedad del dispositivo cinematográfico queda al descubierto para mostrar también el artificio de sus vidas. Es la primera película basada en una historia propia y un ensayo sobre sus más trabajados fantasmas.

 

La sed (Törst, 1949) c/Eva Henning, Birger Malmsten, Birgit Tengroth, Mimi Nelson, Hasse Ekman, Bengt Eklund. 83’.

Un matrimonio regresa a Estocolmo después de unas vacaciones. Mientras el tren atraviesa la Alemania devastada por la guerra, la pareja se debate entre el amor, el odio y el miedo a la soledad. Con artilugios menos explícitos que en El demonio nos gobierna, Bergman presenta una nueva visión infernal del mundo. Encerrados en el vagón del tren, en una habitación de hotel en Basilea o en la angustia de sus recuerdos, los personajes representan metonímicamente ese universo opresivo. Temas como el fracaso amoroso, el temor, los celos, el aborto y la esterilidad surgen en la oscuridad de los personajes. El director indaga también en las relaciones homosexuales pero la censura de su país hizo que un encuentro entre mujeres fuera más críptico de lo que él deseaba.

 

Turbia está la noche (Medan staden sover, 1949) de Lars-Eric Kjellgren, c/Sven-Eric Gamble, Inga Landgré, Adolph Jahr. 102’.

Un joven delincuente, Jompa, está decidido a todo para conseguir dinero sin demasiado esfuerzo. Además del reclamo de su familia y de su novia, el joven debe sortear otros obstáculos que se irán complicando cada vez más en esta intriga policial. La dirección de Kjellgren evidencia cierta influencia del neorrealismo, aunque la naturalidad –por el uso del primerísimo primer plano y por la construcción expresiva del espacio– se ve amenazada más de una vez. Un guión perfectamente clásico (del director y de Bergman) y una suerte de mensaje moralista son elementos que difícilmente se encontrarán juntos en otros films de Bergman como realizador.

 

Juventud, divino tesoro (Sommarlek, 1950) c/Maj-Britt Nilsson, Birger Malmsten, Alf Kjellin, Georg Funqvist, Annalisa Ericsson. 96’.

Diez años antes de dirigirla, Bergman había escrito un cuento llamado Mari, origen de esta película. Fue el primer film del realizador que se conoció en Argentina y significó en su carrera una suerte de cristalización, de equilibrio y certeza. El inexorable paso del tiempo es el verdadero antagonista de una bailarina a quien el diario de un amante de juventud le desata el recuerdo. El cansancio y el vacío de la cotidianeidad en su rutina diaria de ballet se enfrentan con la pureza y el espíritu de antaño. Sin ser sólo un juego de oposiciones, ambos tiempos se influyen. Sin embargo, la imagen que el espejo le devuelve y aquel recuerdo no pueden fundirse en una misma persona. Muchos de los temas preferidos de Bergman aparecen en toda su madurez en este relato esencialmente poético.

 

Un verano con Mónica (Sommaren med Monika, 1952) c/Harriet Andersson, Lars Ekborg, John Harryson, Georg Skarstedt, Dagmar Ebbesen. 91’.

El agobio de la casa paterna y el mundo poco virtuoso que la rodea obligan a Mónica a desear una escapatoria. La promesa del verano se oscurece cuando las preocupaciones ocupan un lugar donde antes sólo existía el elemental vínculo de la sensualidad. La comunicación primitiva se transforma en nuevas formas de cansancio y las salidas se resumen en un instante pasado y desconocido. El lirismo de Juventud, divino tesoro se convierte aquí en una ácida crítica sin idealización alguna. Una escena de borrachera y un encuentro erótico fueron suprimidos por la censura sueca a pesar de la tradición de los veranos nórdicos como sinónimo de libertad sexual.

 

 

 

Secretos de mujeres (Kvinnors Vantan, 1952) c/Anita Björk, Maj-Britt Nilsson, Eva Dahlbeck, Gunnar Björnstrand, Aino Taube, Karl-Arne Holmsten. 107’.

Cuatro mujeres intercambian confidencias en una casa de campo mientras esperan a sus maridos, los hermanos Lobelius. El tono intimista del principio va intercalándose con pasos de comedia que revelaron la capacidad de Bergman para el humor. La monotonía en la vida de las

 

damas se resignifica en cada racconto y los secretos que van develándose les recuerdan momentos significativos en su vida matrimonial mientras se descubren como cuentos morales sobre la infidelidad, la maternidad y la reconciliación. La introducción en el mundo femenino continúa la línea de producciones anteriores pero con un particular tratamiento de las emociones.

 

Una lección de amor (En lektion i kärlek, 1953) c/Eva Dahlbeck, Gunnar Björnstrand, Ivonne Lombard, Ake Grönberg, Harriet Andersson. 96’.

Tras dieciséis años de matrimonio, David y Marianne, víctimas de un constante aburrimiento, están a punto de separarse. Las infidelidades de David hacen que su mujer considere reincidir con un antiguo amante y eso lo obliga a intentar reconquistarla. El director se introduce de lleno en la comedia, de la que se vale para pensar seriamente el amor de pareja, la infidelidad y la posibilidad del perdón. El film, que originalmente era el último episodio de Secretos de mujeres, tiene un timing perfecto muy a pesar del propio realizador. En sus memorias, Bergman recuerda cuando, en el estreno de la película, oyó la primera carcajada del público y se sorprendió de estar haciendo reír con uno de sus textos.

 

El relámpago en los ojos (Sista paret ut, 1955) de Alf Sjöberg, c/Björn Bjelvenstam, Eva Dahlbeck, Harriet Andersson, Bibi Andersson. 103’.

Bo, de diecinueve años, escucha sin querer una discusión entre sus padres, que revela no sólo el desamor sino también el cansancio, el engaño y la lástima. Mientras su madre vive una realidad paralela con otro hombre, intentando ser sincera consigo misma, su padre está más impresionado por la vergüenza ante los otros que por su fracaso. Sin desearlo tampoco, el joven se mueve en la riesgosa línea entre el dolor y la repetición del ciclo en su propia vida. Con un notable uso del espacio por parte de Sjöberg –junto a quien Bergman comenzó su carrera con el film Suplicio (Hets, 1944)– la inspiración bergmaniana es palpable en todo momento y, con ella, la imposibilidad de hallar salidas, la dificultad para comunicar sentimientos y el escepticismo general.

 

El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1956) c/Max von Sydow, Gunnar Björnstrand, Nils Poppe, Bibi Andersson, Bengt Ekerot. 96’.

A su regreso de las cruzadas, un caballero y su escudero sólo tienen residuos de la fe que llenaba sus corazones cuando partieron. El sacristán que los impulsó a tal empresa ha devenido ladrón de cadáveres y la confianza en la obra religiosa ha conocido la traición y la profanación de todo lo sagrado. El caballero busca inútilmente respuestas y el universo medieval es el marco atemporal en su enfrentamiento con el silencio de Dios. El enviado es La Muerte que, partida de ajedrez mediante, se convierte en metáfora de la existencia y del desgarramiento del hombre moderno. Surgido originalmente de la pieza en un acto Pintura sobre madera, el guión original fue rechazado alguna vez antes de convertirse en esta especie de road movie en la que el hombre inicia el paradójico viaje metafísico hacia su propio fin. Oponiendo la razón a la fe y sublimando su propio miedo a la muerte, el director asegura: “es una de las pocas películas que verdaderamente llevo cerca del corazón”.

 

Cuando huye el día (Smultronstallet, 1957) c/Victor Sjöstrom, Bibi Andersson, Ingrid Thulin, Gunnar Björnstrand. 91’.

Isak Borg debe viajar para recibir un premio honorífico por sus cincuenta años de profesión. Un sueño particular lo decide repentinamente a conducir su automóvil en lugar de ir en avión como tenía previsto. Egocéntrico y distante de todo su entorno, inicia una aventura que lo enfrenta a su pasado, a sus afectos y a un futuro que se acorta cada vez más. El viaje físico es el camino a su negada interioridad y, mientras la realidad y el tiempo dialogan con soltura, debe comprender y comprenderse, conocer la tolerancia y la resignación. A pesar de su profunda admiración por el director y actor Victor Sjöström (Bergman considera a su film La carreta fantasma como el más importante de la historia), no le resultó fácil convencerlo a sus

 

setenta y ocho años para que, entre otras cosas, se metiera dentro de un ataúd a imaginar su propia muerte.

 

Tres almas desnudas (Nara livet, 1957) c/Ingrid Thulin, Eva Dahlbeck, Bibi Andersson, Erland Josephson. 84’.

El azar reúne a tres mujeres a punto de dar a luz en una sala de hospital. Una de ellas está ansiosa por transmitir vida, otra simplemente resignada a hacerlo y la tercera se mantiene

 

impertérrita cuando asegura: “Siempre deseé no haber nacido”. El despojamiento material es aparente y engañoso: oculta la profundidad con la que el film se introduce en el tema de la

maternidad. Tres vidas diferentes se cruzan en un relato de austeridad formal pero de gran crudeza en el que Bergman indaga en el misterio de la vida; en la pasividad del hombre ante un destino que lo excede; y en el dolor silencioso ante la aceptación de lo innombrable.

 

La fuente de la doncella (Junfrukällan, 1959) c/Max von Sydow, Birgitta Valberg, Gunnel Lindblom. 89’.

En camino a la iglesia, una joven es violada y asesinada. Arrastrados por el destino, los culpables llegan hasta la casa del padre de la joven a pedir refugio y es entonces cuando su hermana adoptiva, envidiosa de la casta Karin, confiesa haber pedido al dios pagano Odín que la castigara. Con una frialdad que apenas le permite reaccionar, el padre decide tomar venganza desafiando su propia fe para descubrir después las impredecibles consecuencias de ese hecho trágico. Igual que en El séptimo sello, la Edad Media es el escenario maniqueo para hablar ahora del dolor ante la pérdida de un hijo, la venganza y la redención. Inspirada en una balada anónima del siglo XIV y sin estilizar las escenas brutales, oscila entre la impotencia y el perdón, entre la virtud y la inocencia, en una atmósfera de plena religiosidad. Además de obtener un Oscar, el film aumentó la popularidad y el prestigio de Bergman.

 

El mago (Ansiktet, 1959) c/Max von Sydow, Ingrid Thulin, Gunnar Björnstrand, Naima Wifstrand, Bengt Ekerot. 100’.

Una compañía de actores ambulantes es detenida por la policía mientras recorre la Suecia de mediados del siglo XIX. Los poderes del hipnotizador que los encabeza son puestos a prueba por escépticos personajes que esperan burlarse de él. El ilusionista tendrá que demostrar ser un verdadero portador de magia y hacer conocer a sus acusadores la fuerza de lo irracional. La película se convierte también en la reflexión sobre la paradójica condición del artista, que debe portar su máscara para vivir en la autenticidad más plena. El mundo de las esencias y el universo de las apariencias se baten a duelo con trazos de humor en este film que el Festival de Venecia premió en 1959.

 

El ojo del diablo (Djavulens oga, 1960) c/Jarl Kulle, Bibi Andersson, Stig Järrel, Nils Poppe, Gertrud Fridh, Axel Düberg. 87’.

La castidad de una mujer es un orzuelo en el ojo del diablo.” Este proverbio irlandés es la excusa para un film que resulta particular dentro de una filmografía que se prepara –al menos en términos cronológicos para la trilogía más personal. La castidad de una joven se convierte en un desafío para Satanás, quien, atareado y lleno de preocupaciones, elige a Don Juan para que lo represente. Después de tres siglos de inactividad, Don Juan debe seducir a la muchacha y, por qué no, a todo su entorno. El humor es poco usual en Bergman; sin embargo, es un condimento esencial en esta película que roza el juego filosófico y la exploración teatral. El director demuestra pasión y ductilidad en la comedia mientras aborda temas como la castidad, la sexualidad y la familia.

 

Detrás de un vidrio oscuro (Sasom i en spegel, 1961) c/Harriet Andersson, Gunnar Björnstrand, Max von Sydow, Lars Passgard. 89’.

Una joven, salida de un centro psiquiátrico, cree tener citas con Dios en el cuarto de arriba de su casa. Un marido con el que no se entiende sexualmente, un padre más ligado a su profesión que a lo afectivo, y un hermano reprimido por no conocer el verdadero deseo, son los actores de esta puesta en escena de inspiración autobiográfica. Los sentimientos más genuinos se dan allí donde no hay un lenguaje común; Dios es el que habla y Karin recibe obedientemente sus mandatos, debatiéndose entre vivir a uno u otro lado del papel pintado (título de la obra que le dio origen). Exceptuando el prólogo muchas veces criticado, resulta una obra de impecable dramaturgia y, desde el punto de vista formal, marca un nuevo camino en la relación de Bergman con el fotógrafo Sven Nykvist. A pesar del director –que no acuerda con una

 

racionalización a posteriori– esta película constituye una trilogía junto con Luz de invierno y El silencio.

 

Luz de invierno (Nattvardsgästerna, 1962) c/Gunnar Björnstrand, Ingrid Thulin, Max von Sydow, Gunnel Lindblom. 81’.

El film atraviesa dos líneas paralelas, sin resignar ninguna. Por un lado, con el amor enfermo de una mujer por un pastor, explora el drama de la convivencia. Por otro, el pastor no puede corresponder a ese sentimiento estéril mientras lo desgarran dos pérdidas terribles: la muerte de su esposa y el abandono del Dios de su fe. La crisis que atraviesa tiene su raíz profunda en

 

el egoísmo más existencial que pone en cuestión todo fundamento cuando no obtiene respuestas. Con austeridad formal, el film se convierte en una suerte de síntesis entre posibles

hombres y mujeres que se consumen, cada uno con sus armas. Bergman ha reconocido la influencia de la película de Bresson, Diario de un cura rural (1950), donde también aparece un religioso poco virtuoso y donde la relación con el otro también se vive como un infierno. 

 

El silencio (Tystnaden, 1963) c/Ingrid Thulin, Gunnel Lindblom, Jörgen Lindström, Haakan Jahnberg, Birger Malmsten. 96’.

Dos hermanas atraviesan una ciudad desconocida cuando regresan de unas vacaciones. El hijo de la menor viaja con ellas y aumenta la tensión erótica entre las dos mujeres que, en su vínculo perverso, funcionan como dos caras de una misma persona. La mirada acusatoria de la mayor condena, con su cuerpo enfermo, la salud que la menor ostenta y, mientras aquélla no busca sino infligirse dolor, ésta roza infructuosamente el placer en encuentros ocasionales que terminan en la insatisfacción y en el asco. Si hay algo concreto en la profundidad semántica del film es la idea de la propia desintegración; un lugar y lenguaje extraños no fuerzan ningún acercamiento y la distancia es tanto mayor cuanto más penetrante es la soledad. Varias escenas son recordadas y no sólo por vehiculizar la incomunicación: la relación entre las hermanas se mueve en una delgada línea entre el resentimiento y el deseo; y la relación madre-hijo se torna más de una vez incómoda para el espectador.

 

Persona (1965) c/Bibi Andersson, Liv Ullmann, Margaretha Krook, Gunnar Björnstrand, Jörgen Lindström. 85’.

Una actriz queda sorpresivamente muda después de una representación. Se interna en una clínica para reponerse y allí conoce a una enfermera que exterioriza todo lo que ella no puede. En una suerte de vampirización, las dos mujeres transforman un juego de oposiciones en la cercanía más absoluta. Surgido durante una crisis depresiva del director, el film trabaja sobre el drama de la identidad y la escisión del sujeto. El primer plano es sólo uno de los recursos de que se vale Bergman para destruir todo efecto de realidad y le sirve también para recoger emociones de dos personajes que se devoran desde la superficie hasta la más profunda interioridad.

 

Vergüenza (Skammen, 1967) c/Liv Ullmann, Max von Sydow, Sigge Fürst, Ingvar Kjellson. 103’.

Una pareja de músicos se descubre inmersa en una contienda bélica que los devora poco a poco. El tópico del artista frente a la sociedad se mueve en el ominoso terreno de la asimilación de la violencia. Un silencio opresivo empuja a la degradación moral mientras el aislamiento se convierte en una redefinición del mal. La violencia colectiva e individual se identifica con las dos partes de la película: una sobre la guerra y otra sobre sus efectos. Bergman decidió escribir el guión después de ver un noticiero sobre Vietnam que mostraba el horror de dos campesinos vietnamitas ante un helicóptero que levantaba vuelo. A pesar de haber creído que era una buena película, el realizador debió soportar duras críticas en el momento del estreno.

 

El toque (Beröringen / The touch, Suecia / EUA, 1971) c/Bibi Andersson, Elliot Gould, Max von Sydow, Elsa Ebbesen. 112’.

La monotonía de la vida matrimonial es la excusa para un triángulo amoroso. Una vida sin sobresaltos deviene en un deseo en apariencia inexplicable y un amante moviliza instintos, al menos, vitales. La mediocre estabilidad se ve amenazada por una relación condenada al fracaso y los nuevos sentimientos se enfrentan al mortecino ritmo de lo banal. Las pretensiones del Bergman anterior se reducen a un mínimo de sencillez y economía expresiva. Las expectativas metafísicas de otros films se transforman aquí en interrogantes sobre la pareja que el film no responde sino con claro lenguaje metafórico.

 

 

 

Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1972) c/Harriet Andersson, Ingrid Thulin, Liv Ullmann, Kari Sylwan, Erland Josephson. 91’.

Tres mujeres se turnan para cuidar a una cuarta en las últimas horas de su agonía. Éste es el disparador que reúne a las hermanas que nunca dejan de ser extrañas. El tema de Tres almas desnudas resurge con acordes particulares donde el misterio de la maternidad es enfocado desde todos los ángulos posibles. El rechazo de su madre se ha convertido para Agnes en cáncer de útero, mientras sus hermanas, Karin y Maria, quienes se interesan poco y nada por

su hermana enferma, han tenido hijos a los que no dan importancia; y Anna, la sirvienta, la única que abraza a Agnes con verdadero amor de madre, ha perdido a su pequeña hija. La

enfermedad no logra que Agnes se llene de resentimiento y su nobleza la convierte en una metáfora del dolor, mientras la distancia entre Karin y Maria hace que el más pequeño gesto

se cargue de una sensualidad ocasional, efímera y falsa. Surgido de la sencilla imagen de mujeres vestidas de blanco en una habitación completamente roja, el film se introduce en el mundo femenino con emociones y situaciones fuertes frente a las que una cámara, muchas veces inmóvil, convierte al espectador en el único partícipe.

 

Escenas de la vida conyugal (Scener ur ett äktenskap, 1974) c/Liv Ullmann, Erland Josephson, Bibi Andersson, Jan Malmsjö. 155’.

Mientras otros se desgarran a su alrededor, una aparente felicidad parece proteger al matrimonio de Johan y Marianne. Sin embargo, esa imagen ilusoria está fabricada con los restos de un amor que no es suficiente para mantenerlos unidos. La desesperación sigue al engaño mientras la soledad deviene en perdón. La entrevista del principio va resignificándose a medida que se alejan de esa ficción para comprender que ya no son los mismos, sin convertirse, jamás, en desconocidos. Según Liv Ullmann (una de las protagonistas del film y ex mujer de Bergman), aunque ya no eran pareja, el director usó muchos de sus propios errores y temores en episodios de esta película concebida originalmente para la televisión.

 

El huevo de la serpiente (Das schlangenei / The Serpent´s Egg, Alemania Federal / EUA, 1977) c/David Carradine, Liv Ullmann, Gert Fröbe, Heinz Bennent. 120’.

La acción tiene lugar en Alemania, poco antes del ascenso de Hitler. Abel Rosenberg, un artista de circo judío, debe sobrevivir, entre otras cosas, a la muerte de su hermano en una Berlín en plena decadencia. La destrucción progresiva de la ciudad se mueve en paralelo al vacío existencial del personaje, al propio derrumbe del director (devastado y con la crítica en contra por la acusación de evasión de impuestos en su país) y a la corrupción del género humano en su totalidad. La ciudad prehitlerista no es sólo un marco para Abel, sino que es la abstracción que incorpora enemigos cada vez menos identificables. Con la idea del voyeur en mente, Bergman construye un film donde todos pueden ser observados y donde la paranoia y la culpa obligan a los personajes a desear su castigo. Actores como Dustin Hoffman y Robert Redford se negaron a aceptar el papel de Abel, que David Carradine interpreta sin desbordes.

 

Sonata otoñal (Herbstsonate /Autumn Sonata, Suecia / Alemania Federal / Francia, 1978) c/Ingrid Bergman, Liv Ullmann, Lena Nyman. 97’.

A la intensa expectativa por el postergado encuentro, le sigue una perturbadora tranquilidad. Madre e hija, las dos pianistas, deben reconocerse después de algún tiempo de ausencia y no competirán tanto por su talento como por sus rencores. Las culpas, la pérdida de un hijo, los deseos insatisfechos y un cuerpo enfermo que acusa el desamor, hacen que la calma sea insostenible. El film explora la relación filial sin edulcorantes, conmoviendo y distanciando alternativamente al espectador. Bergman escribió el guión para tenerlo “de reserva” en caso de que fracasara su proyecto para El huevo de la serpiente; sin embargo,  resulta una obra sólida, de sentimientos incómodos y sin sentimentalismos.

 

De la vida de las marionetas (Aus dem Leben des Marionetten, Alemania Federal / Suecia, 1980) c/Robert Atzorn, Christine Buchegger, Martin Benrath, Rita Russek. 104’.

El asesinato de una prostituta pone en marcha la investigación y, aunque el caso no necesita un culpable, sí espera una explicación. El asesino es un hombre que ha soñado con matar a su esposa. La pareja aparecida ya en el primer episodio de Escenas de la vida conyugal cobra vida propia. Son dos personas, inexplicablemente unidas, que luchan entre sí y contra sí mismos. El tiempo ha corroído al matrimonio y apenas pueden reconocerse en el espejo. El reflejo les habla de dolor y miedo; de añoranza por lo que no son y de angustia por aquello en lo que se

 

han convertido. La comunicación es apenas posible donde los cuerpos hablan más que todo lenguaje articulado. La infidelidad, la sexualidad, el desamor y la envidia son formas aparentes de un desgarramiento real que encuentra sólo salidas ilusorias.

 

 

Cine mudo + música en vivo (films que se exhibirán con música en vivo compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra, coordinada por Fernando Kabusacki.

 

Por su riqueza formal y narrativa, el cine nórdico mudo se cuenta entre los más influyentes de su tiempo. Ese apogeo duró hasta que sus tres directores más importantes (Stiller, Sjöström y

Christensen) fueron tentados por los estudios norteamericanos y llevados a trabajar a Estados Unidos. En su imaginación formal, su predisposición al abordaje de lo sobrenatural y sus

historias de culpa y redención, los films de este período constituyen uno de los antecedentes más importantes de la obra de Bergman.  

 

La carreta fantasma (Korkalen, Suecia, 1920) de Victor Sjöström, c/Victor Sjöström, Hilda Borgstrom, Astrid Holm, Concordia Selander. 85’.

La leyenda del carretero de la muerte sirve de marco para contar las desventuras de David Holm, que decide detestar al mundo tras ser abandonado por su esposa. Siguiendo con fidelidad la novela original de Selma Lagerlof, el director elaboró una obra maestra que todavía sorprende por su iluminación naturalista y su temprana complejidad narrativa.

 

El tesoro del Sr. Arne (Herr Arnes pengar, Suecia, 1919) de Mauritz Stiller, c/Hjalmar Selander, Concordia Selander, Richard Lund. 90’.

El paisaje helado de la Suecia invernal es un personaje más en este relato medieval de crimen y castigo. A la manera del cine expresionista alemán, el Destino interviene de manera inevitable y, en este caso, especialmente justa. Stiller demostró audacias de puesta en escena y montaje en este clásico del cine.

 

La brujería a través de los tiempos (Haxan, Suecia, 1922) de Benjamin Christensen, c/Benjamin Christensen, Maren Pedersen, Elith Pio. 80’.

Bajo la apariencia de un ensayo sobre la brujería y con imágenes inspiradas en una extensa colección de pinturas y grabados antiguos, Christensen elaboró una de las obras más audaces y blasfemas de todos los tiempos. Las torturas de la inquisición, las diversas encarnaciones del demonio (interpretado por el director), la elaboración de inmundas pociones y los delirios de monjas poseídas son algunos de los muchos episodios inolvidables del film.

 

 

Rescate del mes

Domingo 31 a las 16:00

 

Música en la noche (Musik i morker, 1947) de Ingmar Bergman. C/Maj Zetterling, Birger Malmsten, Bengt Eklund, Gunnar Björnstrand. 87’.

 

A causa de un episodio desafortunado, un joven músico queda ciego. Mientras todo su universo se derrumba, el amor de una joven humilde se le presenta como la única esperanza. Sus continuos tropiezos y una atmósfera enrarecida y asfixiante le ofrecen un panorama desmoralizador a la hora de adaptarse a su nueva situación. La pareja se enfrenta, no sin dolor, a los duros parámetros sociales de normalidad. El director considera a esta película una historia sencilla pero importante, dado que fue su primer éxito popular.

 

Copias nuevas en 35 mm gestionadas por Malba, con el aporte de KODAK y del laboratorio CINECOLOR.


 

 

 

Grilla de programación

 

 

Viernes 8

20:00 El séptimo sello de Ingmar Bergman

 

Domingo 10

22:00 De la vida de las marionetas de Ingmar Bergman

 

Jueves 14

20:00 Luz de invierno de Ingmar Bergman

 

Viernes 15

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337