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Estás aquí:  Inicio >>  Cuentos, poemas, relatos >>  La portadora y Que salga el indio entre las piedras, por Mario Meléndez
 
La portadora y Que salga el indio entre las piedras, por Mario Meléndez
 

El poeta chileno Mario Meléndez nos brinda nuevos poemas.
LA PORTADORA
 
 Ella sacó a pasear las palabras
 y las palabras mordieron a los niños
 y los niños le contaron a sus padres
 y los padres cargaron sus pistolas
 y abrieron fuego sobre las palabras
 y las palabras gimieron, aullaron
 lamieron lentamente sus ciegas heridas
 hasta que al fin cayeron de bruces
 sobre la tierra desangrada
 Y vino la muerte entonces
 vestida con su mejor atuendo
 y detúvose en la casa del poeta
 para llamarlo con gritos desesperados
 y abrió la puerta el poeta
 sin sospechar de qué se trataba
 y vio a la muerte colgada de su sombra
 y sollozando
 "Acompáñame", le dijo aquella
 "porque esta noche estamos de duelo"
 "Y quién ha muerto", preguntó el poeta
 "Pues tú", respondió la muerte
 y le extendió los brazos
 para darle el pésame
 
 
 QUE SALGA EL INDIO ENTRE LAS PIEDRAS
 
 Que salga el Guayasamín que cada uno tenemos
que salga el indio entre las piedras, médula a médula
 el gran precipicio que somos, la gran llaga ecuatoriana
 y lo que cae del ojo al cielo, y lo que arruga el aire
 y lo que sale de nosotros mismos como una rosa deforme
 y lo que araña más adentro que salga
 que salga el trueno, la bocanada, el relámpago
 la hebra furiosa y tuerta que mira sangrar el alma
 y aquí, en esta jaula ardiente que es América de luto
 están pendiente los nombres de aquellas manos clavadas
 de aquellos pies desahuciados, de aquellos huesos de humo
 de aquel sueño arrojado al gran ataúd del miedo
 o simplemente del árbol con sus ramas infinitamente secas
 Porque no estamos muertos, no estamos
 y hay uno que ahora brinca por encima de los sables
 y hay uno que bebe fuego y lleva alas de ceniza
 y hay uno que agrieta el río con su cráneo universal
 y hay uno que dice yo, yo soy el indio entre las piedras
 y todo el horror humano se me apaga en el cuerpo
 y tengo lágrimas y penas
 y el corazón como una luna borracha
 y el esqueleto dormido, y la mandíbula tiesa
 y a mi oído brama el perro de las noches podridas
 y a mi boca rueda el beso de la angustia que mata
 Y yo pinto, yo pinto con mi voz y con mis uñas repletas
 yo pinto con mi oxígeno la cicatriz del viento
 raspo la puñalada maldita de los siglos
me sumerjo en el ácido mortal de las pupilas andinas
 desnudo el recuerdo de la calavera sombría
y en mí sobreviven las tripas cortadas de cuajo
y cada grito soy yo, cada mejilla nacida del grito
 cada suspiro fatal y su patria de aguja
 cada mujer, cada hombre
 cada animal volteado en la vértebra dramática
 todos y cada uno de ellos
 y en todas partes la vida como un sol amargo
 y yo, hinchado de colores
 cierro las alas y duermo sobre la tristeza
 
© Mario Meléndez – poeta chileno-
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