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Estás aquí:  Inicio >>  Cine/Video/Televisión >>  Entrevista al director de cine Fernando Pérez por Pablo Gámez
 
Entrevista al director de cine Fernando Pérez por Pablo Gámez
 

Como su nombre lo sugiere, la película Suite Habana es una invitación y viaje muy íntimos a la vida diaria de los cubanos y a todo lo que la envuelve y determina. La crítica ha sido unánime al señalar que se tata de la mejor película producida en la Isla desde que se rodara Fresa y Chocolate. Fernando Pérez, su director, logra con Suite Habana un relato tierno pero también desgarrador, donde los personajes son reales y representan las caras del día a día de La Habana y Cuba. El único diálogo del que se vale Fernando Pérez es el que sale de la garganta misma de La Habana: sonidos, expresiones e imágenes.. Fernando Pérez fue ganador en el año 2000 del Goya al mejor largometraje de habla hispana con su película La vida es silbar. En pocas semanas Suite Habana se estrenará en España en el marco del Festival de Cine de San Sebastián.

fotografías: en Galería de imágenes, cine.
 

"La Habana como suite" por Pablo Gámez- Diálogo con Fernando Pérez

 

Artgos Int.

(Amsterdam) Pablo Gámez

Como su nombre lo sugiere, la película Suite Habana es una invitación y viaje muy íntimos a la vida diaria de los cubanos y a todo lo que la envuelve y determina. La crítica ha sido unánime al señalar que se tata de la mejor película producida en la Isla desde que se rodara Fresa y Chocolate. Fernando Pérez, su director, logra con Suite Habana un relato tierno pero también desgarrador, donde los personajes son reales y representan las caras del día a día de La Habana y Cuba. El único diálogo del que se vale Fernando Pérez es el que sale de la garganta misma de La Habana: sonidos, expresiones e imágenes.. Fernando Pérez fue ganador en el año 2000 del Goya al mejor largometraje de habla hispana con su película La vida es silbar. En pocas semanas Suite Habana se estrenará en España en el marco del Festival de Cine de San Sebastián.


Pregunta: ¿Es acertado considerar a Suite Habana como un momento de intimidad en la Cuba de hoy?


Respuesta: Siento que sí. Es una película que no fue hecha como un espectáculo. Recoge momentos de la vida cotidiana, momentos muy simples y sencillos. Es una película que trata de reflejar la realidad tal y como es. Lo intenta hacer desde un punto de vista no altisonante, es decir, común: en este sentido es una película desdramatizada,y, como efectivamente usted me lo plantea, es un filme muy íntimo.


P: Como usted lo sabe la crítica más especializada considera que Suite Habana queda a medio camino entre el documental y la ficción. Es decir, un terreno no habitado que nos enseña una película de gran originalidad y profesionalismo. ¿Desde el inicio supo que Suite Habana no sería ni documental ni tampoco ficción?


R: Le confieso que desde el inicio estaba muy inseguro: no sabía realmente qué iba a salir de la propuesta que estábamos trabajando. Poco a poco fui pensando que la película tenía mucho de documental. Su punto de partida, de hecho, fue una idea documental, porque los personajes son absolutamente reales. Me explico: no hay nada que se haya cambiado. Todo es como ellos viven normal y cotidianamente. Pero la puesta en escena, la manera, la mirada, las imágenes, están hechas un poco al estilo del cine de ficción. Siento que en el cine contemporáneo los géneros del documental y la ficción van perdiendo un poco sus fronteras y va surgiendo ese nuevo lenguaje del cual Suite Habana también participa.


P: Me gustaría profundizar en lo que usted menciona sobre la incertidumbre. ¿Hasta qué punto le fue ésta más positiva que negativa?


R: Por lo menos en mi caso toda creación artística parte de la inseguridad. Creo que no existen fórmulas para la creación artística, porque se trata de una búsqueda constante. Y una búsqueda en la que a veces uno ignora lo que va a ocurrir. Recuerdo la cita de un poeta hindú que decía: busco lo que no encuentro y encuentro lo que no busco. Es decir que me dejo guiar muchísimo por la intuición. Y por lo tanto me gusta hacer un cine arriesgado. La incertidumbre, para constar directamente a su pregunta, es positiva, por lo menos en mi caso.


P: ¿Pero no es una apuesta muy arriesgada la de darle tanto margen a la improvisación para ver qué le daba la realidad?


R: La realidad es mágica y pienso que te aporta lo que tú no puedes imaginar. Y confío mucho en la realidad. Basta con que uno saque una cámara a la calle, sobre todo en Cuba, y el resultado es una película como Suite Habana.


P: Con todos sus ruidos y colores La Habana es el gran sujeto del filme. Pero La Habana no es una sola y hay varias realidades que la representan. ¿ Por qué escoge la que nos enseña en el filme?


R: Al inicio estaba tentado a dar toda La Habana, en sus diferencias y en su totalidad. Sin embargo sentí que no era capaz de hacerlo. La Habana son demasiadas cosas y al mismo tiempo una fuerza. Creo que se pueden hacer muchísimas películas sobre esta realidad. Poco a poco fuimos decantando la idea de que era esta Habana más común, más simple y representantiva la que nos interesada dar. Por otra parte es una Habana que por ser tan cotidiana no aparece mucho en los medios de comunicación cubanos ni en los extranjeros. Es una Habana que está ahí, que forma parte de nuestra realidad y es la que menos se representa.


P: El gran diálogo en Suite Habana son los gestos como los silencios de los protagonistas. ¿Puede considerarse el recurso del suspenso como la garganta que articula todo?


R: Uno siempre está obligado a respetar las leyes narrativas. Pero trabajando con una materia como Suite Habana las acciones dramáticas no son las convencionales. No ocurren grandes cosas y lo único que vemos son personajes que se levantan, toman su desayuno, se preparan para ir a la escuela, van al trabajo, toman la merienda, estudian, se bañan, se duchan, se afeitan, son labores muy cotidianas que no expresan una acción dramática en el sentido clásico del concepto. La acción dramática va por dentro: en la subjetividad de los personajes. Eso teníamos que darlo a base de imágenes y sonidos. La estructuración buscaba también cierto suspenso para que el espectador se interesara por lo que estaba sucediendo. La película tiene unos 20 primeros minutos donde el espectador tiene que asimilar ese nuevo lenguaje. Una vez que lo tiene se deja arrastrar por las emociones que Suite Habana logra transmitir, sobre todo con el público cubano.


P: ¿No le parece que la mejor crítica que le pueden hacer como director de este filme es cuando los espectadores confiesan que lo que han visto en la pantalla no es más que un resumen de sus propias vidas?


R: Eso ha superado completamente mis expectativas. Para mi hay siempre una prueba de fuego cada vez que hago una película: se trata de la confrontación con el público cubano. Lo que sucedió en el cine Chaplin, en las cinco semanas que la película se exhibió, realmente superó todas mis expectativas. Creo que es un fenómeno que va más allá de la película. El público ha respondido con mucha emotividad e identificación. Con el tiempo tendré que asimilar por qué se ha producido esto. Ahora no tengo una explicación convincente. Lo único que sé es que la película es la responsable de este fenómeno. Por delante tenemos una prueba importante y es de cara a España en el festival de cine de San Sebastián. La película se enfrentará a un público que no es cubano. A partir de ese momento veremos si el efecto de encanto se conserva o desaparece. Digo que no es lo mismo ver Suite Habana en la sala del cine Chaplin donde se crea una energía por el público predominantemente cubano, a verla por un público totalmente europeo. Será interesante comprobar si se logra establecer el mismo nivel de comunicación,o, si será una nueva experiencia a partir de ahora.


P: Parte del secreto de Suite Habana se encuentra en los personajes. ¿Cómo llega a escogerlos?


R: Conocía a algunos de esos personajes. Suelo caminar La Habana. Es la ciudad que me gusta ver y compartir. Observarla para vivirla y hacer películas. A algunos de los personajes los conocía, quizá no personalmente, pero sí de verlos por las calles de mi ciudad, ya que se trata de personajes muy representativos. El saxofonista, por ejemplo, fue el primero que conseguí. Es amigo y vecino mío. La viejita que vende maní es un ejemplo de los muchos viejitos que usted encuentra en La Habana vendiendo periódicos y otro tipo de cosas para sobrevivir, porque la jubilación no les alcanza. Siempre me pregunté qué habría detrás de esas vidas. Uno pasa frente a ellos y a lo mejor le compras un cucurucho de maní y uno no sabe qué sufrimientos o esperanzas o desesperanzas se esconden detrás de ellos. Eso sí fue producto de una investigación. Se buscaron y se entrevistaron a muchísimos viejitos que hacen este tipo de trabajo, hasta que finalmente nos quedamos con Amanda. Así sucedió también con el resto de los personajes. Quiero decir también que todos, desde el inicio, abrieron sus puertas y corazones. La confianza fue absoluta para que los filmara. Nunca pidieron nada ni tampoco cuestionaron algo. Participaron de la película con una sinceridad que creo que eso es lo que le aporta a Suite Habana el sentido último.


P: ¿ Considera que Suite Habana se aparta de la corriente principal de las recientes producciones del cine latinoamericano ?


R: Me siento parte de un movimiento que es el cine cubano. Por lo menos el cine que se hace después de la Revolución tiene una reafirmación de nuestra identidad. Nosotros no hacemos cine por ganar dinero, sino cine por establecer una comunicación y por expresar algo. Creo que eso es también lo que alimenta lo mejor del nuevo cine latinoamericano. Creo que lo define al cine de esta parte del mundo es también la diversidad y la búsqueda. No creo que sea sólo un estilo de películas lo que determina la pertenencia o no al cine latinoamericano. En ese sentido Suite Habana se inscribe en ese sentido de búsqueda, renovación y diversidad que ha caracterizado a nuestro cine. Es una película profundamente cubana y latinoamericana porque yo lo soy también.


P: ¿Qué quiere transmitir cuando dice que Cuba es un sueño posible y lo será mientras no se mire de forma esquemática?


R: Soy cubano y he vivido todos estos años de revolución. La realidad cubana ha sido muy controvertida, pero también es una realidad que está en el centro de la atención en el mundo de hoy. Cuba, para muchos, es un sueño. Para otros ya no. Pienso que eso mismo ha llevado a que se observe nuestra realidad desde posiciones prejuiciadas, tanto en el sentido positivo como negativo. Creo que la realidad cubana es posible si desde nosotros mismos vemos este proceso sin esquematismos, sin dogmatismos y sin fanatismos que nos lleven a tener una mirada reductora sobre nuestra realidad.


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