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Cambio de planes - Cecilia Maurig
 

Los médanos ocultaban la inmensidad, también ocultaban las lágrimas

que la joven dejaba caer entre las rocas.

-¡Hora del baño con aguas rejuvenecedoras! –gritó la langosta Rosaura a su

hermana...

CAMBIO DE PLANES

 

 

Los médanos ocultaban la inmensidad, también ocultaban las lágrimas

 

que la joven dejaba caer entre las rocas.

 

-¡Hora del baño con aguas rejuvenecedoras! –gritó la langosta Rosaura a su

 

hermana.

 

Las dos, en hilera, recibían la lluvia tornasolada .Era una práctica habitual

 

para ellas. Un secreto bien guardado del que eran las únicas beneficiarias.

 

Ya es conocida la sensibilidad de las mujeres acuáticas, nada es igual cuando

 

ellas aparecen. Las langostas bien lo sabían y bajo el torrente salino

 

admiraban la suavidad de sus tentáculos.

 

-No hay mejor bálsamo que este…..mi piel queda tan humectada…y ni hablar

 

del perfume…-decía la menor mientras se pasaba la esponja.

 

-¡Bajá la voz! Las ostras están cerca, imaginate si se enteran…-la retaba

 

Rosaura.

 

 Las dos, entre las rocas, embellecían sus corazas mientras Ursula destilaba

 

sin saberlo, retazos de tristeza con efecto reafirmante.

 

-Va a ser difícil ocultarlo por mucho tiempo, todo el océano nos mira. Están

 

sorprendidísimos de la elasticidad de nuestra piel….lucimos tan tonificadas.

 

Ayer el cangrejo me confundió con una nereida.

 

-Es por la luminosidad que irradiamos al caminar…..bueno por hoy es

 

suficiente- dijo la menor colocándose la bata azul- este manantial natural

 

nos ha cambiado la vida.

 

Las hermanas conversaban mientras se alejaban del brazo por la orilla de la

 

playa. Atrás quedaba Ursula y su dolor.

 

-¿Y si patentamos nuestro hallazgo? Podríamos comercializarlo muy bien por

 

estos lares. La cosmética es un negocio que mueve millones –comentó

 

Rosaura- Nos encargaríamos de publicitarlo, venderlo y distribuirlo

 

¿Te imaginás abriendo sucursales en las playas vecinas? ¡Nuestras ganancias

 

serían cuantiosas!

 

-¿Y si alguna vez deja de llorar?

 

-Eso es imposible.

 

-Para afrontar semejante inversión debemos estar seguras….

 

-¡Sos tan desconfiada Lucrecia! Ya te dije que su llanto es eterno,

 

inconmensurable e infinito.

 

-Tengo cierta confusión….¿por qué llora?

 

-Todos los días la misma conversación…¿Podés ser tan desmemoriada?

 

-Es que estoy leyendo una novela con personajes que sufren

 

irremediablemente…se me mezclan las historias….

 

-¡¡Pero esto no es ficción!! Te lo dije cientos de veces- gritó Rosaura que

 

tenía muy poca paciencia y Lucrecia con sus preguntas recurrentes lograba

 

sacarla de quicio –llora porque no sabe cantar y para las sirenas eso es un

 

desprestigio .Sus hermanas, por miedo a las represalias de Zeus la

 

confinaron a vivir aislada entre las piedras…..

 

-¿Tanto lío por eso?.....sabrá hacer otras cosas…..ahora que lo pienso, nunca

 

conversamos con ella…..siempre sola, ni las gracias le dimos por mantenernos

 

en este estado….

 

-¡Callate! ¿Querés que se evaporen nuestros planes? Cremas, lociones

 

faciales, tónicos…nosotras seríamos la cara de nuestra marca.

 

Las langostas pisaban la arena tibia del atardecer e imaginaban un futuro

 

convertidas en empresarias.

 

Rosaura hablaba de afiches publicitando las bondades del producto mientras

 

Lucrecia pensaba en las lágrimas, tan terapéuticas para ellas pero producto

 

de tanto dolor.

 

-¿Qué pasa que estás tan callada? ¿Me estás escuchando?

 

-¿Cómo es que esta sirena no sabe cantar? ¿Nadie se encargó de

 

enseñarle?....sus hermanas no la visitan….¡Qué fácil se desligaron del

 

asunto!

 

-¿Y a vos que te importa su vida y sus infortunios?.....¡Si nos vamos a ocupar

 

de los problemas de todos los habitantes del mar!

 

-Mi intuición me dice que ella es especial, quedó muy afectada por no poder

 

formar parte del coro…

 

-Cambiando de tema, paso por la despensa del cangrejo así preparamos algo

 

rico para la cena ¡Estos baños me abren el apetito!

 

-Te espero en casa….llego justo para ver el final de la telenovela.

 

 

Y allí se fueron las dos, bifurcando sus pasos en la arena ya fría.

 

Lucrecia caminaba nerviosa, no paraba de hacer sonar sus tenazas, estaba

 

anocheciendo y era un poco miedosa. Al fin la vio, seguía en la misma roca.

 

Se acercó con más cuidado que otras veces y escalando las piedras se sentó

 

a su lado. La miró por un rato, dejó que pasara un sollozo, tres suspiros, seis

 

largos lamentos y cuando una nueva catarata se avecinaba…. tomó aire y

 

habló:

 

-¿No nos vimos antes?....creo que te conozco de algún sitio…..si, ya recuerdo.

 

Sos la única sirena que no sabe cantar –hablaba lento mientras castañeteaba

 

sus pinzas . Al escuchar la última frase, la joven retomó con más fuerza sus

 

lloros –si no te agrada mi compañía solo tenés que decírmelo….no es

 

necesario ser tan expresiva.

 

La sirena, perpleja ante semejante comentario, dejó de llorar para mirarla.

 

-Además, te digo algo….sin ofender…lo tuyo no es el drama. Las tragedias

 

pasaron de moda y entre nosotras…llorás sin estilo.

 

-¿Me estás hablando a mí? –dijo la mujer pez con voz de nariz tapada.

 

-¿Hay alguien más acaso? Ustedes, tan rubiecitas, se creen muy

 

importantes….siempre con peinecito y espejo….¿saben que además de

 

sirenas en el mar hay otras especies?

 

-Mi problema es terrible, no puedo perder más tiempo hablando con…

 

-volvió a mirarla y saliendo de su dolor, intentó clasificarla pero no pudo.

 

-Soy un crustáceo, langosta para más datos. Tal vez no me reconozcas por el

 

brillo que irradia mi cuerpo, recién salí de un Spa y ya me iba a casa pero

 

quise saber quién emitía esos sonidos tan desagradables.

 

-¡Qué irrespetuosa! Estoy triste, por eso lloro.

 

-Vos no sabrás cantar….pero llorar tampoco. Te aconsejo que te busques

 

otra actividad. No sé…recitá poemas, cultivá  orquídeas en la arena….

 

-¿Tan mal lo hago? Ahora entiendo porqué me escondieron aquí. Es tan

 

difícil resignarse, además ser sirena en esta época no es como antes…..

 

-Los problemas hay que afrontarlos. Bueno, me voy, seguí reflexionando, se

 

me hace tarde.

 

-¡A no! Ahora no me vas a dejar así –dijo la sirena mientras perseguía a

 

Lucrecia que intentaba escabullirse entre las rocas.

 

En eso estaban cuando Rosaura, a los gritos llegaba sobre una ola.

 

-¡No hay caso, con vos no gano para sustos! ¿No te ibas para casa? ¿Me

 

explicás que estás haciendo? ¿Por qué la mujer pez dejó de llorar?

 

-Calmate un poco que te volvés a arrugar…. Conversaba con ella, pasé un rato

 

agradable pero ya me iba.

 

-¡No es cierto! –dijo la voz sin restos de agua –estábamos discutiendo sobre

 

mi futuro, quiero compartir algunas ideas con tu hermana.

 

-Nuestro futuro es irnos a cenar, tengo hambre. Mañana será otro día

 

-sentenció Rosaura mientras fulminaba a Lucrecia con sus enormes antenas.

 

La sirena las acompañó con  un interminable parloteo que siguió durante el

 

guiso de lentejas, las frutillas con crema y el té de boldo terminando en una

 

sobremesa improvisada de noche de verano.

 

Llegó  lenta la madrugada cuando por fin la sirena sentenció:

 

-Seré diseñadora, vestir bien también es un arte. Tengo en mente varios

 

modelos. Incluiré accesorios…carteras, aros, collares. La fauna marina es

 

muy coqueta.

 

-Y bueno –dijo Rosaura mientras miraba las paredes de su casa tapizadas de

 

moldes de faldas, camisolas y pareos- adiós a nuestro emprendimiento

 

familiar.

 

Lucrecia dio un bostezo y se durmió con los primeros rayos de sol. Soñó con

 

una tienda en la playa, con maniquíes de algas que generosos lucían las

 

prendas, con su hermana encargándose de publicitar los nuevos quitasoles

 

con incrustaciones de coral y con la sirena que cantaba tan bonito mientras

 

cosía una blusa violeta.

 

(c) Cecilia Maurig

 

Buenos Aires

Argentina

publicado el 15-2-2010

 

 

 

 

 
 
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