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Juanchi en UX26 - María Delia Minor
 

...Juanchi no tenía idea de cómo iba a lograrlo, pero se puso en camino. La tierra acerada se volvía más caliente a cada paso, caminó y caminó hasta llegar a las montañas, se sentía cansado. Detrás de unas rocas aparecieron unas hermosas mujeres de ojos claros, transparentes, de cabellera enrulada y cara angelical ¡Qué hermosas ¡_pensó Juanchi_ Ellas desplegaron sus alas y comenzaron a cantar, tan dulcemente, que sus ojos se iban cerrando. Recordó lo que el rey le había dicho y sacó de su bolsillo el MP4, siempre lo tenía con él y se puso a escuchar música. Así logró pasar las Montañas del Sueño y llegar al Gran Lago Helado. Tomó un trozo de hielo y lo guardó en la mochila que le habían dado y emprendió el regreso. Al bajar las montañas alguien lo esperaba, era Trek, un UX26, que celoso porque otro sería el héroe que salvase a su pueblo, lo golpeó, le quitó la mochila y la llevó ante el rey diciendo que el niño de las tierras verdes y el cielo azul era un cobarde y que él había sido quien cumplió la misión salvando a su pueblo...

imagen: Cándido Portinari



Juanchi en UX26 

Juanchi tiene doce años y vive con sus papás, Enrique que trabaja en un banco y Laura que es maestra de inglés en el mismo colegio adonde va él.

¿Cómo describirlo a Juanchi? Yo diría que es recopado

¿Y quién soy yo? Ana, su mejor amiga y compañera de 7º grado. 

El último sábado por la noche Juanchi se quedó solo porque sus papás tuvieron una cena con amigos. Prometió, como siempre, portarse bien y no abrir la puerta a ningún desconocido, iba a mirar una película de piratas. Estaba en la cocina sirviéndose un vaso de gaseosa cuando escuchó el timbre del departamento, pensó que era José, el encargado del edificio, que siempre pasaba a ver si estaba todo bien cuando sus papás salían. Pero grande fue su sorpresa,  cuando al abrir, delante de él, encontró a un hombre, alto, muy alto, delgado, muy delgado, con sobretodo, sombrero y anteojos negros. Antes que pudiera decir algo el extraño ya estaba adentro y sin mover siquiera los labios comenzó a explicarle que era un habitante del planeta UX26 y que debía llevarlo con él para salvarlo de una terrible enfermedad que estaba azotando a sus habitantes.

Juanchi seguía con la boca abierta y en lo que lleva pestañear se habían transportado a un lugar de cielo rojizo, con dos soles y dos lunas al mismo tiempo. El suelo era duro de color acerado, a lo lejos se veía una ciudad plateada. Todo era silencio y calma.

Llegaron a la ciudad y en una gran sala de cristal fue presentado ante el rey, nadie hablaba pero él oía todo.

Le explicaron que una terrible enfermedad estaba aquejando a los pobladores y que el gran libro del Milenio hablaba de un niño al que deberían buscar en otras tierras verdes y cielo azul para salvarlos.

Juanchi seguía mudo del asombro y del miedo, pensaba que todo era un sueño. Entonces, el rey se paró, le tocó la cabeza y sintió un temblor en todo su cuerpo pero también entendió todo y decidió ayudarlos.

Su misión era peligrosa, debía ir hasta los confines de las tierras aceradas, al Gran Lago Helado y traer un poco de sus aguas puras para salvar a los enfermos, pero antes, debía pasar por las Montañas del Sueño, donde habitan las Sérpides, hermosas mujeres haladas que duermen a los caminantes con sus bellos cantos.

Juanchi no tenía idea de cómo iba a lograrlo, pero se puso en camino. La tierra acerada se volvía más caliente a cada paso, caminó y caminó hasta llegar a las montañas, se sentía cansado. Detrás de unas rocas aparecieron unas hermosas mujeres de ojos claros, transparentes, de cabellera enrulada y cara angelical  ¡Qué hermosas ¡_pensó Juanchi_ Ellas desplegaron sus alas y comenzaron a cantar, tan dulcemente, que sus ojos se iban cerrando. Recordó lo que el rey le había dicho y sacó de su bolsillo el MP4, siempre lo tenía con él y se puso a escuchar música. Así logró pasar las Montañas del Sueño y llegar al Gran Lago Helado. Tomó un trozo de hielo y lo guardó en la mochila que le habían dado y emprendió el regreso. Al bajar las montañas alguien lo esperaba, era Trek, un UX26, que celoso porque otro sería el héroe que salvase a su pueblo, lo golpeó, le quitó la mochila y la llevó ante el rey diciendo que el niño de las tierras verdes y el cielo azul era un cobarde y que él había sido quien cumplió la misión salvando a su pueblo.

Mientras en la gran ciudad plateada todos festejaban la curación, Juanchi era ayudado por una Sérpide quien se había acercado al escuchar la música que salía de su bolsillo, su mirada era tan clara. La hermosa Sérpide se arrancó una pluma y se la ofreció, ahora podía escuchar su dulce canto sin dormirse. La criatura lo tomó entre sus brazos y lo ayudó a llegar a las puertas de la ciudad, luego voló sobre él en círculos y se alejó nuevamente hacia las montañas.

Juanchi se presentó ante el rey y Trek debió reconocer su engaño ya que no puedo explicar cómo había pasado por las Montañas del Sueño y fue así que recibió el agradecimiento del pueblo de UX26 con un gran banquete. La profecía se había cumplido. 

Cuando sus padres llegaron esa noche lo encontraron dormido en el sillón de la sala y al despertarlo para llevarlo a su cama vieron que de su mano caía una pluma blanca. Nadie preguntó ni explicó nada.Era mejor así.  

Juanchi me contó esto el domingo cuando nos vimos en la plaza. La vedad que yo le creo y más cuando esa misma tarde, un señor alto, muy alto, delgado, muy delgado, con sobretodo, sombrero y anteojos negros lo saludó desde lejos sin siquiera mover los labios.

(c) María Delia Minor

publicado el 4-6-2009


 
 
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