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Estás aquí:  Inicio >>  Cuantocuento >>  Casi una estrella - Cecilia Maurig
 
Casi una estrella - Cecilia Maurig
 

te invitamos a hacer un dibujo para ilustrar este cuento y a enviàrnoslo...

¿CASI UNA ESTRELLA?

 

 

 

El bosque de anémonas, cada vez más tupido, bailaba sus colores al compás de la corriente.

 

El mar poderoso sacudía a sus hijos, amanecía.

 

Estrella despertó entre tules y escabullida entre las algas se dispuso a contemplar desde su ventana vegetal , la vida de los otros, los que no eran como ella, los que nadaban  dibujando vanidosas estelas en el agua cristalina.

 

Aquí un cardumen de anchoitas haciendo acrobacias, allí un pulpo hambriento luciendo sus tentáculos, dispuesto a atrapar un buen desayuno.

 

Cuantas veces su madre le había hablado de los peligros del mar, por eso ella debía cuidarse de todo . Así pasaba sus días, resguardada en su jardín, castillo amurallado que cercaba sus escasos movimientos.

 

Las profundidades conocían su historia. En el mar….los chismes son moneda corriente.

 

 

-Con semejante problema, la pobre nunca podrá abandonar su casa de anémonas –decía en voz baja el pez globo.

 

-Si al menos tuviese familia –respondía la mojarrita- se ha vuelto tan solitaria, me animo a decirle que también bastante huraña.

 

 

Estrella escuchaba nostálgica los rumores mientras tomaba café y leía el manual de los mares de Grecia.

 

Demás está decir que nunca había viajado pero conocía al pie de la letra la geografía marina de esa región que tanto admiraba.

 

Las aguas estaban muy transitadas ese día, por eso no prestó atención  a una corriente muy fría que sacudió su cafetera.

 

Una ráfaga de miedo llegó tiritando entre burbujas y agitado como estaba, se escondió en el vergel indiferente.

 

Estrella lo vio agazapando su temor y con voz tibia le habló.

 

-Aquí estás seguro, esta es mi casa, nadie podrá encontrarte.

 

El caballito de mar se acercó   y ella con un gesto de su brazo lo invitó a acomodarse.

 

La charla que les permitió conocerse fue larga. Estrella se enteró que venía huyendo desde lejos, perseguido por un pez puercoespín que hacía tiempo quería atraparlo.

 

 

-No conocía este sitio…parece muy tranquilo, elegiste un buen lugar para vivir.

 

-En realidad lo eligieron por mí. Mi madre pensó que era seguro y entre tanta espesura nadie notaría mi problema.

 

-¿Qué problema? ¿Sufrís de insomnio?

 

Estrella lo miró sin entender.

 

-No te das cuenta que en lugar de cinco puntas tengo solo cuatro? Estoy en inferioridad de condiciones con las otras estrellas.

 

-¿Y por eso estás aquí recluida? No creí que las estrellas de mar fueran tan cobardes.

 

 

A Estrella esa palabra le dolió, más que eso. Le evocó los años de espiar entre las plantas, de vivir entre tules la vida de los otros, de sufrir en las aguas quietas de su pequeña morada. Para defenderse contestó.

 

-Soy una excelente lectora. Necesito tranquilidad para concentrarme.

 

Conozco de memoria cada golfo o bahía  de Grecia sin haberme movido nunca de aquí.

 

-Eso no es conocer –dijo el invitado mientras la miraba de reojo.

 

 

Después de un prolongado silencio, el caballito comenzó a nadar con picardía.

 

Parecía saber de antemano lo que provocarían sus movimientos.

 

Atravesó con gracia las algas, después los corales y finalmente las anémonas. Estrella lo siguió haciendo girar sus brazos, sus cuatro brazos que como un remolino sacudían el agua.

 

La vecindad sorprendida no salía de su asombro, la noticia se desparramaba por toda la región.

 

Ese día nadie durmió la siesta, nadie quiso perderse el espectáculo, la visión maravillosa que con el tiempo se convirtió en leyenda.

 

Estrella nadaba en círculos  desplegando sus cinco brazos, uno con forma de caballito de mar, que con voz gruesa y decidida le indicaba  sin manual, el camino mas hermoso para llegar a los mares de Grecia.


(c) Cecilia Maurig


Cecilia Maurig , estudó Letras, Profesorado para la Enseñanza Primaria y Bibliotecología. 

Siempre trabajó en la docencia dando clases de Literatura  en colegios secundarios o como docente de Lengua en Nivel Primario. 

Actualmente  se desempeña en la Biblioteca Escolar de un colegio privado de la Capital Federal (Argentina)  y además es profesora de Taller Literario en EGB.   

Escribe literatura infantil, acaban de salir mis primeros libros: dos colecciones para pre-lectores en Ediciones infantil.com. Participo también en blogs especializados en literatura infantil.  

 publicado el 27-4-2009

 

                                                               



 
 
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