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¡PLOP! : ¿Duende o marciano?
 

Un cuento de la escritora argentina Raquel M. Barthe
Plop se desperezó y abrió la boca en un gran bostezo.
¿Quién lo había despertado?
Miró a su alrededor y creyó estar en las fauces de un dragón de metal.
Pero en realidad no era así. Se trataba simplemente de una pala mecánica que excava-ba para construir una autopista y que, sin querer, había derrumbado la cuevita en la cual Plop dormía desde hacía trescientos siete años. Exactamente desde que le robó a Blanca Nieves un pedacito de manzana.
Mientras Plop trataba de comprender su situación, el “dragón” lo arrojó sobre una enorme montaña de tierra que, ante su asombro, empezó a moverse.
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¡PLOP! : ¿Duende o marciano? (c)Raquel M. Barthe Plop se desperezó y abrió la boca en un gran bostezo. ¿Quién lo había despertado? Miró a su alrededor y creyó estar en las fauces de un dragón de metal. Pero en realidad no era así. Se trataba simplemente de una pala mecánica que excava-ba para construir una autopista y que, sin querer, había derrumbado la cuevita en la cual Plop dormía desde hacía trescientos siete años. Exactamente desde que le robó a Blanca Nieves un pedacito de manzana. Mientras Plop trataba de comprender su situación, el “dragón” lo arrojó sobre una enorme montaña de tierra que, ante su asombro, empezó a moverse. “¡Un terremoto!”, pensó Plop porque ignoraba que había ido a parar arriba de un ca-mión que ya con la carga ya completa se retiraba del lugar. Era muy difícil para un duende que ha dormido durante tantos años, comprender el mundo moderno: el bosque encantado donde había vivido toda su vida, ya no estaba, ¡había desaparecido! Mientras tanto, el camión que lo transportaba lo llevó hasta una casa donde necesita-ban tierra para rellenar el jardín. Con miedo de ser confundido por los jardineros y plantado en algún cantero como si fuera una flor más, Plop comenzó a correr y correr y por eso no vio al nene que cazaba lagar-tijas con un frasco vacío y..., ¡zas! quedó atrapado como un bicho. Entonces descubrió que su magia era tan chiquitita como él y que no podía atravesar el vidrio que lo mantenía prisionero. -¡Mamá, mamá! ¡Atrapé un marciano! –gritó Garpar muy contento. Porque, claro, los chicos de hoy nada saben de gnomos, duendes o hadas. Plop se sintió muy ofendido y desde su prisión de vidrio protestaba que él no era un marciano y..., pero nadie lo podía oír. Así, a los tumbos y golpeándose contra las paredes del frasco, llegó a la cocina, lamen-tándose porque sus poderes mágicos eran tan chiquitos como él y, por lo tanto, inservibles para liberarse. -Mirá, mamá, un hombrecito de otro planeta. -Qué bien, qué bien –dijo la madre mirando, pero sin ver, mientras continuaba sus ta-reas. -Mamá, ¿me puedo quedar con él? ¿Verdad que es mío? Yo lo atrapé. -Sí, sí; por supuesto –contestó la mamá, aún distraída en sus ocupaciones. Gaspar jugó un rato más, pero cuando llegó la hora de su programa favorito, olvidó el frasco para encender el televisor. Entonces la mamá, apurada por terminar de limpiar y ordenar la casa, lo guardó en la heladera, junto a la mayonesa y a la mermelada. Y cuando Plop ya estaba a punto de congelarse, la abuela lo sacó de allí creyendo que era el tarro del dulce. Lo destapó y, con una cuchara, puso a Plop sobre la tostada. Ya estaba por darle un mordisco cuando lo vio: todo sucio de manteca y, ¡qué salto pegó! ¡Y qué grito tan fuerte! La familia corrió a la cocina; y también los jardineros que trabajaban con la tierra traí-da por el camión, pero nadie se explicaba cómo la abuela había podido treparse a la heladera. Hubo que traer una escalera para que pudiese bajar y, ya repuesta del susto, tampoco le creyeron que un duende con un traje de muchos colores, orejas puntiagudas y sombrero ridículo, había aparecido sobre su tostada. Lo cierto fue que, gracias a la confusión, Plop quedó libre y ahora anda recorriendo el mundo con la esperanza de que en algún lugar, muy escondido, quede un bosque encantado donde poder vivir tranquilo. Este cuento recibió Segundo Premio “Concurso Raimundo Susaeta en Argentina” – 1987
 
Documentos :
CONTINUAMOS EL CUENTO
En medio de todo el barullo, Plop salió al jardín de aquella extraña casa y se camufló detrás de un macetero de tantos colores como su traje. ...
Dibujos del cuento
Col.legi públic Constantino Ródenas de Quart de Les Valls
Dibujo sobre Plop
Col.legi públic Constantino Ródenas de Quart de Les Valls
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