Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Sitios web
Poemas
Espectáculos-Actividades para niños
Lecturas
Libros recibidos
Últimas noticias
Especial Navidad
Sumario
Cuantocuento
EnJuego
Para profesores
Sección para padres
Dibujos
Fotografìas
Recetas
Jugando con el arte
Deportes
Cartas
Carta de los editores
Saturnino
Unidad temática: EL AGUA
Unidad Temática: El Petróleo
Unidad temática: EL LIBRO
Unidad temática: LA CASA
Unidad temática: LA LECHE
Unidad temática: LAS ABEJAS
Unidad temática: MATEMATICAS Y LENGUAJE
Unidad temática: LA PATATA
Unidad Temática: LOS DINOSAURIOS
U. D. Las hormigas

Revista Barco de papel

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Cuantocuento >>  Los tres chivos Bruse , fábula de la tradición escandinava
 
Los tres chivos Bruse , fábula de la tradición escandinava
 

Versión y traducción del sueco: Víctor Montoya

 

Érase una vez tres chivos que tiraban hacia el monte, a engordar con el pasto más verde y abundante. Los tres se llamaban Bruse. En el camino había un puente y debajo del puente vivía un duende, quien tenía los ojos como platos y la nariz larga como palo de escoba.

 

El chivo Bruse pequeño fue el primero en llegar al puente.

 

Tripp, trapp, tripp, trapp, se escucharon sus menudos pasos.

 

—¿Quién es el que cruza por mi puente? —preguntó el duende.

 

—Soy yo, el chivo Bruse más pequeño —contestó con voz tierna—. Voy hacia el monte a engordar.

 

—¡Ahora vengo y te como! —gritó el duende.

 

—¡Oh, no! ¡No me comas! ¡Soy pequeño, muy pequeño! Espera un instante, que ya viene el chivo Bruse mediano. ¡Él es más grande!

 

—Entonces te dejo pasar —dijo el duende.

 

Al cabo de un tiempo llegó el chivo Bruse mediano.

 

Tripp, trapp, tripp, trapp, se escucharon sus pisadas fuertes.

 

—¿Quién es el que cruza a trancos por mi puente? —preguntó el duende.

 

—Soy yo, el chivo Bruse mediano —contestó con voz delgada—. Voy hacia el monte a engordar.

 

—¡Ahora vengo y te como! —gritó el duende.

 

—¡Oh, no! ¡No me comas! Espera un poco, que ya viene el chivo Bruse grande. ¡Él es grande, muy grande!

 

—Entonces te dejo pasar —dijo el duende.

 

Al poco rato llegó el chivo Bruse grande.

 

Tripp, trapp, tripp, trapp, se escucharon sus pasos pesados, que hicieron crujir el puente.

 

—¿Quién es el que cruza a zancadas por mi puente —preguntó el duende.

 

—Soy yo, el chivo Bruse grande —contestó con voz fuerte.

 

—¡Ahora vengo y te como! —gritó el duende.

 

—¡Ven nomas! ¡Tengo los cuernos puntiagudos para arrancarte los ojos y las patas duras para hacerte pedazos! —advirtió el chivo Bruse grande, abalanzándose sobre el duende, a quien le arrancó los ojos con las astas, le molió los huesos a patadas y de una cornada lo lanzó por los aires. El duende fue a dar tan lejos, que desapareció para siempre.

 

Después los tres chivos Bruse corrieron al monte, donde comieron abundante pasto verde, hasta engordar tanto que nopudieron volver a casa. Y si la grasa sigue en sus cuerpos, entonces están todavía en el monte.

 Versión y traducción del sueco: Víctor Montoya

Víctor Montoya es  escritor boliviano. Reside actualmente en Suecia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337