Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Sitios web
Poemas
Espectáculos-Actividades para niños
Lecturas
Libros recibidos
Últimas noticias
Especial Navidad
Sumario
Cuantocuento
EnJuego
Para profesores
Sección para padres
Dibujos
Fotografìas
Recetas
Jugando con el arte
Deportes
Cartas
Carta de los editores
Saturnino
Unidad temática: EL AGUA
Unidad Temática: El Petróleo
Unidad temática: EL LIBRO
Unidad temática: LA CASA
Unidad temática: LA LECHE
Unidad temática: LAS ABEJAS
Unidad temática: MATEMATICAS Y LENGUAJE
Unidad temática: LA PATATA
Unidad Temática: LOS DINOSAURIOS
U. D. Las hormigas

Revista Barco de papel

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Cuantocuento >>  Señorita, un cuento de María Cristina da Fonseca
 
Señorita, un cuento de María Cristina da Fonseca
 

Siete velitas había apagado Noé en su última torta de cumpleaños cuando
supo que algún día iba a ser doctor de animales .
La vocación le vino durante unas vacaciones en el altiplano(1) , en casa de su Tío ve-te-ri-na-rio, pero la culpa la tuvo Señorita.

SEÑORITA

 
      Siete velitas había apagado Noé en su última torta de cumpleaños cuando 
supo que  algún día iba a ser doctor de animales .
La vocación le vino  durante unas vacaciones  en el altiplano(1) , en casa 
de su Tío ve-te-ri-na-rio, pero la culpa la tuvo Señorita. Era  invierno cuando Noé, su papá y su hermana mayor, Francisca,  emprendieron viaje hacia el Norte. 

Noé y los suyos  llegaron, aquella vez, donde el Tío después de bordear
salares, lagos y bofedales (2)  , de hacer un largo camino por el desierto y
pasar frente a muchos de esos gigantes blancos llamados volcanes .
Como era de noche  y no había luz  eléctrica  cuando llegaron donde de sus 
familiares sólo vieron  un zorro blanco con manchas negras asomado en su 
casita negra con manchas blancas, dos flamencos de plumas sonrosadas 
dormitando  parados en un sola pata , tres gallinetas amarillas como la paja 
brava, un asno salvaje y una vizcacha (3) que silbaba. La gente del caserío  
los habían traído  para que el Tío los  sanara.  “Esto parece zoológico”,  pensó Noé antes de apagar la vela,  meterse en el saco de dormir y ponerse a roncar. Francisca, muy por el contrario, se quedó despierta mirando  por  una   ventanita  abierta,  en el techo. Desde el tragaluz ,el cielo  parecía una copa de vidrio  llenita de  burbujas brillantes que alguien había dado vuelta sobre la tierra. “¡Que lindo !, el cielo está vivo y respira, pensaba la niña  comprendiendo 
al fin por que su papá siempre decía que sólo existían dos clases de estrellas en el mundo : las del norte de Chile  y las demás. ....
Noé  aún dormía como tronco cuando la voz de su hermana lo despertó muy tempranito por la mañana.

 “¡Estamos rodeados de llamas!”, comentaba  Francisca  que se había subido 
sobre un piso para mirar por el tragaluz.
      ¡Rápido, rápido avisa a los bomberos! ¡Trae una manguera! – gritó Noé 
asustado - ¡No te acerques al fuego!
    “Pero, si son llamas con hocicos, orejas y ojos almendrados. No creo  que le tengan miedo al agua -,  respondió la niña con toda calma.
      Y así era, pues cuando con mucho sigilo, Noé asomó la nariz por  la 
ventanita, sus pupilas tropezaron con un rebaño de llamas, de esas  con 
cuatro patas que no se apagan con el agua.
     Fue la primera vez que Noé vio a Señorita y a sus hermanas.......
     “Estas llamas son calientitas, pero no queman.  Sus pieles se parecen  a los chalecos tejidos por la abuela,” comentó Noé cuando después de  levantarse a toda prisa y sin siquiera lavarse ni  tomar desayuno, se  fueron  al lugar donde el rebaño  pastaba  .
 ¡Mira, mira una tiene una “chispa” recién nacida a su lado!, exclamó la 
niña, indicando a una hembra de  melena blanca que amamantaba a su cría.
    “Las encuentro parecidas a los camellos de las películas, reflexionó
Noé – a lo mejor son primos, es decir,  de la misma familia.
Todas las llamas eran silenciosas y elegantes , mas sólo una tenía ojos  azules y se llamaba Señorita.
Según Cipriano, el pequeño  encargado de los animales, Señorita era un 
animal sagrado, capaz de ver en la oscuridad.   Quienes  la  miraban ,veían 

reflejada en sus ojos la laguna a cuyas orillas había nacido, la nieve entre cuyos copos  había  brincado y los límpidos cielos bajo los que había pastado...
Eso era por lo menos, lo que desde hace siglos venían repitiendo los  abuelos  del poblado  que  hablaban de la tierra y de los cerros como si fueran sus padres y estaban siempre dando gracias a las vertientes por el agua...

 Los ancianos atacameños eran sabios . Las mismas llamas le habían enseñado  cuanto sabían y hablaban con razón . ....Señorita tenía un  poder parecido al  de los anillos de ciertos magos.
Cada vez que Noé observaba  las pupilas de la llama, tenía la impresión de
hundirse en las profundidades de  un ojo de agua y  de ser muy, muy  pequeñito. Señorita lo hipnotizaba  al punto que, por las noches,  le 
bastaba recordar sus ojos azules para creerse bogando , por el cielo, en una 
barca en forma de uñita  y quedarse dormido....
   Los muchachos estaban  tan encantados con Señorita que , a pretexto de  
cargar los juguetes en sus alforjas, no se separaban de ella ni por un instante. La llevaban  cuando se iban a chapotear en la quebrada, cuando  acompañaban a Cipriano a buscar pasto donde algún campesino o a hacer   trueque con los pastores errantes que pasaban camino de alguna parte . La  llevaban cuando  caminaban por los bordes de los salares donde anidan los  flamencos rosados . e, incluso, al visitar  el viejo campanario de iglesia   de barro y paja.
  “Si quieren tanto a Señorita van a tener que florearla – les dijo un día
Ciprianillo en forma misteriosa. Ni Noé ni Francisca  sabían de verdad, verdad, qué era florear un animal. 
Pero  pronto lo averiguaron.....  El  pequeño apareció  con una cesta  llena de  ovillos de lana recién teñidos y sin ninguna explicación empezó a adornar las orejas de las llamas con pedazos escarlatas , morados, verdes y  amarillos. A la limpia de canales – fiesta que los campesinos del lugar  celebran  
todos los años en honor del agua  –también asistieron 
acompañados  por Señorita . No se alejaron de ella ni a la hora de probar la  patasca(4) , de brindar con  aloja (5)   ni  de bailar . Y  cada vez que aparecía  un perro  aprendieron a protegerla diciendo muy rapidito  : “ San Roque, San  Roque dile a tu perro que no la toque  ”·  Mágico talisman de palabras que 
los amiguitos de Ciprianillo usaban para librarse de los peligros.

Francisca se sentía indecisa en relación a Señorita. La llama de ojos azules le gustaba y mucho, pero no más que el tragaluz.. Por las noches, se levantaba , y asomada por la ventanuca del dormitorio, observaba el cielo. Y se quedaba allí mirando las estrella palpitantes como peces luminosos en un lago de obscuridad.

Hasta que finalmente una mañana, Francisca declaró cuando desayunaban que iba a ser pastora de estrellas cuando grande.

¿Si Cipriano vigila las LLAMAS, por qué no puedo yo hacer lo mismo con los luceros y cometas?- preguntaba? 

     Entonces, Noé comenzó a pensar que a el le gustaría ser  "zoologiquero". Pero  ni esa palabra aparecía en el diccionario ni él sabía explicarla. No, era cuestión  tampoco de preguntarle a Ciprianillo  sobre el asunto, pues si bien el pequeño  siendo hijo y nieto de  pastores,  era un mapa  ambulante y conocía todas clase de leyendas, ( la gente que se olvida de sus leyendas pasa frío por las noches,  decía),  ignoraba el significado de otras muchas cosas  pues recién comenzaba a ir a la escuela y no sabía hacer hablar los libros. Pero, un día  luego de volver de una larga excursión  en auto  hacia los  chorros de vapor caliente que brotan de la tierra, Noé se enteró que Señorita  había aparecido con una pata herida. Por huir de unos asnos salvajes que la perseguían y  correr entre las piedras volcánicas, se había  enredado en unos cactos gigantes.Sólo cuando  vio el estado en que la LLAMA  se encontraba  y  vio como el Tío  comenzó a curarla, Noé entendió que deseaba ser doctor de animales.  Y desde ese día, repetía cada vez que podía : “Voy a ser  ve-te-ri-na-rio cuando grande .  Y le pediré a la abuela que teja unos  abrigos largos, largos para las culebras resfriadas.  Y voy a mandar a  edificar un hospital con : acuarios para peces sedientos, piscinas para  ballenas con hipo, cajas de vidrio para arañas afiebradas,  una terraza  desde donde los elefantes  miren los circos que puedan pasar por el camino  y muchas,   muchas ventanas desde donde los  burros y las llamas divisen la cordillera, el cielo y los lagos. Sin olvidarse de su hermana, Noé prometía construir una gran torre con techo de vidrio desde donde Francisca pudiera vigilar tanto a los animales como a las estrellas Y a la entrada  -decía el niño - voy a colgar un letrero grandote y luminoso que diga : “ARCA  DE NOÉ .Clínica para animales grandes y pequeños.”   Y todo eso , por culpa de una llama que no se apaga con el agua.
 

(1) Altiplano =  llanura alta, meseta, altiplanicie
     Aloja

(2) Bofedal = pasto áspero

 (3) vizcacha  = roedores del tamaño de una liebre que viven en las 
montañas de Perú, Bolivia, Chile y Argentina.

(4) patasca guiso de maíz.

 (5)aloja, refresco hecho de agua, miel y especias.

(c) María Cristina da Fonseca


Inscripción N 116.044 del Registro de propiedad intelectual de Santiago Chile.1 de septiembre del 2000.


 

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337