La comunicación en el aula ¿Un recurso a favor o en contra de la educación?

 

AUTORA: Patricia Morales Benito

EMAIL:PATYMORALES@STARMEDIA.COM

 

RESUMEN:

Es una breve descripción de la comunicación que se da entre profesores de educación primaria del primer ciclo y alumnos entre 6 y 8 años de edad, ver de que manera el profesor utiliza el recurso del habla para alcanzar sus objetivos de aprendizaje o bien para obstruirlos.


Uno de los principales recursos que utiliza el docente para desarrollar su labor, es la comunicación oral, estudios sobre esta, nos han señalado que puede ser un recurso que al no ser empleado adecuadamente, obstruya el logro del alcance de los objetivos.

El presente artículo, pretende mediante ejemplos, mostrarnos la manera en que como docentes muchas veces utilizamos el recurso del habla para alcanzar los objetivos de aprendizaje o bien para obstruirlos.

Durante mucho tiempo el modelo tradicional de comunicación en el proceso de comunicativo del aula,  dio al maestro la postura del emisor.

 

 

Este modelo de corte tradicional, nos supone que el maestro es el único encargado de transmitir mensajes y el alumno de recibirlos y que con esta sola acción se dará el logro de los objetivos de los planes y programas de estudio. El maestro aquí asume el poder, pues al poseer la información y ser el transmisor de ella, el alumno tiene muy pocas oportunidades de expresar sus opiniones o comentarios.

 

Este modelo, ha dado lugar a diversas criticas, sobre todo de las corrientes pedagógicas constructivistas, las cuales consideran que para que el alumno pueda alcanzar el verdadero aprendizaje es necesario el diálogo, no solo entre maestro-alumno, sino también entre alumno-alumno, pues pudieran existir contenidos que al maestro les será muy difícil desarrollar con algunos niños, pero, que sin embargo, con la ayuda de otro alumno, podrá hacerlo.

 

Sobre esto veamos un ejemplo tomado de una clase de un grupo de niños entre   7 y 8 años de edad.

Maestro: ¿Ustedes saben como es el fondo del mar?

Niño 1: Si maestra profundo.

Maestra: Ya se que profundo, pero... ¿cómo?  Claro, obscuro, ¿qué hay?

Niño 2: Esta muy oscuro.

Maestra: ¿Y por qué está oscuro?

Niña: ¡Ha!  porque no hay luz.

Maestra: ¿Y por qué no hay luz?

Niños: (No saben que decir y se quedan callados)

Maestra: ¿No saben?... Pues porque la superficie es muy profunda y los rayos solares no llegan hasta allá, por eso tenemos que usar para ver luz artificial.

La maestra continua con la explicación dando por hecho que al decir “la superficie es muy profunda y los rayos solares no llegan hasta allá” todos los niños han entendido en por qué el fondo del mar es muy oDada la explicación de ese contenido, la maestra aplica un pequeño cuestionario escrito en donde una de la preguntas es: ¿Por qué está oscuro el fondo del mar?

Al contestar el cuestionario, un niño se levanta de su lugar, se dirige silenciosamente a otro (considerado por sus compañeros un niño “inteligente”), tratando de que la maestra no lo vea y le pregunta:

Niño:  ¿Por qué dijo la maestra que el fondo del mar es oscuro?

Compañero: (En voz baja) a por que la super... no se que,  es profunda, ósea que esta muy hondo allá abajo y la luz del sol no llega hasta allá.

Niño: ¡Ha! Ya sé. (y se va a su lugar)

Este ejemplo, nos permite ver que muchas veces, las palabras del maestro considerada claras para él no lo son para los niños, sin embargo estos interesados por realizar el producto que la maestra indicó, se dirigen a compañeros que consideran les ayudarán y disiparán sus dudas.

Ahora bien, ¿qué pasa en un grupo en donde el maestro no permite la interacción entre los niños? ¿qué hubiera pasado si la maestra al ver al niño dirigiéndose a su compañero lo regresara a su asiento? O bien ¿qué pudiera pasar si la maestra organizara el trabajo en pareja o en equipos, de tal manera que los alumnos pudieran apoyarse mutuamente?

En cuanto a la manera de establecer la comunicación en el aula, el maestro debe ser muy cuidadoso de propiciar el diálogo y no transmitir mensajes de manera vertical como en el modelo tradicional de comunicación,  pues, esto además de propiciar la participación grupal y la reflexión, desarrollará en el niño la capacidad de expresarse oralmente considerada primordial para la producción de textos.

Sobre esto, ponemos a su consideración el siguiente ejemplo:

Maestro: Hoy, vamos a ver lo que son los verbos y escribe en el pizarrón.

           Los verbos son acciones que realizan las personas y los animales.

           Ejemplo: Correr

                          Dormir

                          Comer

                          Leer

                          Jugar

 

Maestro: Existen muchísimos verbos, tantos como las cosas que ustedes pueden hacer. Ahora como ustedes ya saben hacer oraciones quiero que me hagan tres oraciones que tengan verbos, por ejemplo (escribe en el pizarrón):

                                                            Mi mamá cose la ropa.

El verbo es cose, porque es una acción que ella hace y que todos podemos hacer.

Niño 1: Pero yo no puedo coser.

Maestro: No, pero puedes aprender.

Bueno, hagan lo que les dije y cuando terminen me traen su cuaderno (El maestro se dirige a su lugar) ¡Ha! Y calladitos ¡he! No quiero oír voces, porque si no, se quedan sin recreo.

Los niños con o sin dudas empiezan a trabajar haciendo producciones tales como:

                                     Mi mamá sabe hacer la comida.

                                     Mi mamá se baña.

                                     Mi mamá hace sopa.

El maestro al ver este producto dice:

Maestro:  ¡A ver Luis!,  dime cuales son los verbos de tus oraciones.

Luis: Comida, baña y sopa.

Maestro: Pero, ¿por qué?

Luis: ¡Ha! Porque mi mamá hace esas cosas.

Como podemos ver, en este ejemplo se da muestra que el recurso del habla utilizado por el maestro no está siendo favorable para lograr los objetivos de la educación, además de que el profesor lo está utilizando de manera muy limitada, considerando que al ser algo fácil de entender (para él) lo es también para los niños.

Los ejemplos anteriores, pretenden que nosotros, los docentes podamos reflexionar sobre nuestra propia práctica y reconocer si la comunicación que establecemos en nuestras aulas es favorable para la educación que se pretende desarrollar en la actualidad.

Si bien, nuestra formación escolar muy probablemente fue desarrollada bajo el modelo tradicional, es hora de cambiar los esquemas. Ahora como docentes tenemos un poder que debemos utilizar a favor de la formación de personas libres, capaces de expresar sus ideas de una manera adecuada a fin de que esta habilidad sea hoy y después para ellos, no solo la manera de comunicarse, sino también un medio de resolución de problemas en un mundo que necesita más que nunca del diálogo y la tolerancia.

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