Lo que Internet no puede resolver sola

A lo largo de varios meses, esta página dedicada a los usos de Internet en la escuela ha recogido las inquietudes de sus protagonistas, los maestros y profesores, en cada campo de actuación, pero ha sido inevitable pasar de puntillas sobre los problemas e incertidumbres que despierta en ellos esta nueva fase de integración de las nuevas tecnologías .

En los años 80, el proyecto Atenea, al igual que pasó con similares proyectos de otros países más avanzados, no dio los frutos esperados . Hoy, con Internet entre manos, es posible aprender de aquella experiencia para no cometer los mismos errores, entendiendo que esta nueva herramienta, al tener en la información su máxima cualidad, plantea opciones a las que permitían aquellos equipos " tontos " que se instalaron en las escuelas y acabaron en las secretarías de los institutos o arrumbados en un almacén .

La dotación de material nuevo, que jubile de una vez a los 286 y 386 –los 486 pueden aguantar, pero no mucho más– y una mejor infraestructura de comunicaciones que evite los largos tiempos de conexión son dos demandas que se repiten una y otra vez entre aquellos que no necesitan ser convencidos de las bondades de Internet para su trabajo con los alumnos . La apuesta, además, es cara y por sí misma no resuelve los problemas pedagógicos que tienen hoy planteados las escuelas de todo el mundo, que tratan de definir qué tipo de aprendizaje deben proporcionar y cuál debe ser su responsabilidad en la formación integral de los individuos: en suma, qué estrategia seguir para acabar con el fracaso escolar, fracaso no achacable a las deficiencias económicas y tecnológicas sino, sobre todo, a los problemas de organización y humanos .

La formación del profesorado es la segunda cuestión que plantean justamente los maestros que ya tienen una actividad real y productiva en Internet . Ellos están llevando la iniciativa de una autoformación que debería estar programada por las administraciones públicas o privadas . Sobre su tiempo personal recae buena parte de los proyectos que se desarrollan en los centros y que, salvo casos puntuales, corren el riesgo de perder continuidad . Por consiguiente, es frecuente que su trabajo no goce de una experiencia acumulable y transmisible . Por otro lado, la ausencia de una comunicación ágil y fluida de las decisiones que se toman sobre asuntos que afectan a los maestros, entre ellas las relacionadas con Internet, origina una resistencia activa o pasiva, que se traduce en la incomprensión del nuevo modelo .

A veces da la impresión –han dicho algunos entrevistados– de que este modelo les obliga a transformar un sistema pedagógico probado y seguro por otro que incorpora máquinas que sus alumnos saben manejar mejor que ellos . Si a esto se añade que los maestros no siempre encuentran en las tecnologías un avance inmediato y personal, y que sus compañeros ya lanzados a la piscina trabajan más horas sin remuneración ni reconocimiento, difícilmente puede decirse que hay alicientes para incorporar Internet a su trabajo cotidiano .

La síntesis de las dos cuestiones anteriores se encuentra en la tercera: detrás de la instalación de los equipos y de la formación del profesorado no hay un proyecto pedagógico y educativo claro . Hay a veces tendencia a creer que las nuevas tecnologías van a solucionar todos los problemas por arte de birlibirloque y que los maestros van a seguir haciendo lo mismo que hasta ahora, pero más deprisa . Los que han incorporado con naturalidad Internet a su labor son también los que apuntan la necesidad de que esta transformación no puede ser inconsciente y espontánea . La integración de Internet y pedagogía deberá explicar cómo puede favorecer una aproximación constructiva y humanista a los problemas que tiene planteada la escuela a final de siglo .

Una queja que repiten una y otra vez los entrevistados por iWorld es que en Internet no existe un tratamiento documental adecuado para su trabajo, y que en la Red se encuentra todo y a la vez nada . Afirman que Internet es un hecho histórico como la invención de la imprenta, y un medio insustituible en su trabajo, pero también son conscientes de que su incorporación en la escuela no será posible si no se dan las condiciones . A favor cuentan con una generación de alumnos dispuestos y motivados . No aprovechar esta circunstancia sería un riesgo que, al menos unos cuantos maestros, no están dispuestos a correr . En septiembre se reanudan las clases… y esta sección .

Un problema sin fronteras

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www . idg . es/iworld/educacion

La situación descrita no es, ni mucho menos, exclusiva de España . Hace poco una maestra estadounidense –de Washington, para colmo– escribía a iWorld para informar a los lectores de que ella sufre los mismos problemas en su escuela, rica y metropolitana . Vale la pena asomarse a las reflexiones que se plantean sobre esta cuestión en países avanzados en la integración de Internet en la educación no universitaria . Como muestra, ver el web Reinventing Schools . The Nintendo Generation y, en francés, el excelente ensayo Les huit déficits, del educador quebequés Robert Bibeau, ambos con interesantes enlaces que abundan en la cuestión .



 Piedad Bullón. [01/07/1998 ]