UNA EXPERIENCIA DE EDUCACIÓN ON LINE: CURSO DE FORMACIÓN DE FORMADORES VIRTUALES

Auxiliadora Sales Ciges y Jordi Adell Segura

 

DESCRIPCIÓN DEL CURSO

El Centro Lluís Vives Escuela de Negocios, perteneciente a la Cámara de Comercio de Valencia está ampliando su oferta formativa de empresas con propuestas de formación virtual, entre las que se encuentran un curso de Formación de Formadores Virtuales, pensado para profesionales de la formación con interés por conocer nuevas modalidades de educación a distancia. Este curso forma parte de la oferta de formación contínua para empresas, por lo tanto, no pertenece a un plan de estudios conducente a un título ni es un curso de postgrado. No se requiere ninguna titulación o acreditación de conocimientos previos para matricularse, por lo que se acentúa la diversidad de bagaje formativo y de experiencia docente entre los participantes.

El Centro Lluís Vives nos ofreció la oportunidad de colaborar en esta experiencia como pedagogos y aceptamos el reto que suponía trasladar nuestra anterior experiencia como formadores de formadores en cursos presenciales al entorno virtual.

El curso, de 30 horas, se desarrolló del 22 de marzo al 14 de junio de 1999 y sus contenidos se agruparon en varios módulos didácticos organizados en tres Areas, cada una de ellas tutorizada por una formadora distinta:

Area Técnica: conocimiento y manejo del campus virtual (Módulo 1)

Area Pedagógica: la educación y el formador virtual (Módulos 2 y 3)

Area de Materiales Didácticos: elaboración de materiales didácticos (Módulo 4)

Los participantes disponían de material didáctico impreso que, a modo de manual, contenía los conocimientos teóricos referidos a cada una de las áreas del curso. A partir de estos contenidos, las formadoras-tutoras de cada área proponían actividades prácticas a realizar individualmente o en grupos, que eran posteriormente revisadas y evaluadas.

El equipo docente estaba compuesto por el responsable del diseño del curso; las formadoras virtuales que fueron también autoras de los materiales didácticos de las respectivas áreas del curso y completaba el equipo docente la coordinadora, encargada de supervisar el seguimiento del curso, tanto de la actuación de los participantes como de las formadoras.

En cuanto a los autores de esta comunicación, Jordi Adell colaboró como autor del Módulo Didáctico 2 y como experto invitado en el curso y Auxiliadora Sales como autora del Módulo Didáctico 3 y tutora del Area Pedagógica.

DESCRIPCIÓN DEL ENTORNO: EL CAMPUS VIRTUAL

El campus virtual, diseñado por la Universitat Oberta de Catalunya, dispone, entre otros, de espacios de información general sobre los cursos virtuales que se imparten; una Secretaría donde resolver los trámites de matriculación, obtención de certificados y otras gestiones; un espacio Comunitario para enviar cartas a los responsables de la institución, un foro abierto para todo el campus y una Cafetería para conversar en tiempo real; un espacio de Estudios en el que se informa sobre la metodología de los cursos virtuales y una Sala de Profesores en la que intercambiar ideas con otros formadores. Desde el espacio: Aula Virtual, se accede directamente a los distintos cursos que se estén impartiendo en cada momento. Si nos situamos en el curso de Formación de Formadores Virtuales, encontramos un vínculo para cada área de que consta el curso. Si entramos en el Area Pedagógica, disponemos de un espacio para presentar a los participantes las nuevas actividades a realizar y cualquier información adicional que necesiten. Además, el transcurso del curso se realiza a través de los buzones compartidos:

    1. Tablón del formador: desde el que cada formador da orientaciones y sugerencias para realizar las actividades, motiva a los participantes, propone debates y valora el trabajo conjunto del grupo.
    2. Foro: espacio en el que todos los participantes del curso intercambian opiniones e ideas sobre cualquier tema. Es un espacio informal para estimular la relación y comunicación de grupo.
    3. Debate: espacio dedicado a los debates formales propuestos como actividad dentro de los contenidos del curso. Una vez iniciada una cuestión, los participantes van exponiendo sus ideas y contrastándolas con los demás.
    4. Buzón de prácticas: espacio concebido para las actividades en grupos, donde los participantes se comunican con los miembros de su equipo y van realizando las actividades propuestas.

Además de estos espacios compartidos, cada participante y formador dispone de un buzón personal, un servicio de directorio y una utilidad para conocer en cada momento quién hay conectado al campus y poderle invitar a una conversación on line.

El campus virtual ha tenido un funcionamiento desigual, puesto que no siempre la conexión era posible o ágil, lo que puede fomentar actitudes negativas en los participantes. Por otra parte, resultaba poco intuitivo y el camino para llegar a cualquiera de los buzones compartidos hacía pasar por seis pantallas diferentes. Por último, señalar que los materiales se distribuyeron en papel impreso en vez de hacerlo electrónicamente, lo que podría parecer una contradicción.

FUNCIONES DOCENTES

Nuestra colaboración en el curso no incluyó el diseño de la estructura del curso (objetivos y contenidos), puesto que esta función ya había sido realizada por los responsables de la institución que lo organizaba. Nuestras funciones docentes se centraron en los siguientes aspectos:

ELABORACIÓN DE MATERIALES

Se han elaborado materiales didácticos impresos que han servido a los participantes del curso, desde el primer día de curso, de la información teórica necesaria sobre los temas que se iban a abordar en el Area Pedagógica. Estos materiales se distribuyeron en dos módulos didácticos:

DISEÑO DE LAS ACTIVIDADES

Una vez elaborados los materiales didácticos de base, nos correspondió estructurar y temporalizar las actividades que íbamos a proponer a los participantes para desarrollar los contenidos de los materiales. El tiempo real de trabajo asignado a los alumnos fue de 18 horas, tanto para la lectura de los materiales como para la realización de las actividades. Este tiempo de trabajo se desarrolló desde el 21 de abril al 4 de junio. El curso se diseñó de forma práctica, aplicando directamente los contenidos teóricos que venían recogidos en los materiales. En su primer módulo primaron las actividades individuales y en el segundo las actividades en equipo. Comentaremos posteriormente algunas conclusiones sobre este tipo de metodología.

TUTORIZACIÓN

La tarea de tutorizar o hacer el seguimiento día a día del trabajo de los participantes no fue compartida, sino que correspondió a una sola persona, y dentro de este rol de profesora-tutora virtual, las funciones desarrolladas fueron las siguientes:

EVALUACIÓN DE LOS PARTICIPANTES

Dentro de la función de profesora-tutora del Area Pedagógica una de las tareas fundamentales consistió en informar a los participantes y la coordinadora del curso de los progresos realizados a lo largo del curso. Se trataba, pues, de una evaluación formativa y contínua que fue completada con una evaluación final, una vez terminadas las actividades, tanto del trabajo realizado por cada participante, como de su participación en el trabajo en equipo y en los espacios compartidos.

Se valoró especialmente el interés y motivación en el desarrollo de las actividades y la actitud de colaboración con el resto de miembros del equipo, así como la fluidez en la comunicación con el grupo y con la formadora para informar de las posibles dificultades y del estado del trabajo realizado en cada momento.

Cabría señalar que este curso tiene un carácter singular, puesto que al ser formación virtual para formadores virtuales, no sólo los contenidos, sino también los métodos, el entorno de formación, la conducta de las formadoras e incluso los propios procedimientos de evaluación eran objeto de análisis y valoración por parte de los participantes.

DESARROLLO DE LAS ACTIVIDADES DEL AREA PEDAGÓGICA

Como responsables del Area Pedagógica propusimos a los participantes del curso una serie de actividades que respondieran a diferentes metodologías y que permitieran utilizar los distintos espacios del campus virtual, atendiendo a la clasificación propuesta por Paulsen (1995a). Hacemos una breve descripción de las actividades realizadas:

  1. Actividad de presentación: desde el Tablón del Formador, se hace una presentación de la formadora, su experiencia en el ámbito de la formación, las expectativas ante el curso y los objetivos que se pretenden. Al mismo tiempo, se propone a todos los participantes contestar con un mensaje personal al buzón de la formadora, presentándose informalmente y explicando: su experiencia docente, su estilo como formadores, las características propias que pueden aprovechar o potenciar en su rol como formadores y su opinión acerca de las virtualidades de la formación virtual.

Esta es una actividad inicial que, básicamente, tiene como objetivo romper el hielo y acercarse al grupo, conocer sus expectativas y crear un clima propicio de aprendizaje (Hiltz, 1995).

  1. Actividad de recuperación de información: para reflexionar sobre la educación en la sociedad de la información, propusimos a los participantes recuperar un artículo on line del profesor Jordi Adell: "Tendencias en educación en la sociedad de las tecnologías de la información" (Adell, 1997) y leerlo con detenimiento.
  2. Actividad de análisis crítico individual: Una vez leído el documento, cada participante elaboró un análisis reflexivo sobre el texto, aportando sus ideas, dudas y sugerencias sobre el tema, en torno a aspectos como: implicaciones fundamentales de las nuevas tecnologías en la educación; papel de los educadores, formadores, profesores; posibilidades y peligros; objetivos de la educación para el próximo siglo. Estos trabajos los enviaron directamente al buzón de la formadora, quien los revisó y les sugirió profundizar en algún aspecto o introducir nuevos elementos de reflexión.
  3. Debate: Al hilo de las actividades individuales anteriores, se propusó establecer un debate con el autor del texto, invitado al curso. En el espacio de Debate, los participantes intercambiaron con el experto invitado opiniones sobre el tema de su artículo, argumentando y contraargumentando algunas de sus ideas.
  4. Actividades en grupo: como actividad práctica sobre el rol del formador virtual, propusimos una actividad en grupos, teniendo en cuenta la heterogeneidad de formación de los participantes. Consistía en que cada grupo decidiera un tema para diseñar un curso virtual, del que ellos serían formadores. El guión de trabajo que siguieron los equipos fue el siguiente:
    1. Nombre del curso
    2. Ambito de aplicación
    3. Institución que lo organiza
    4. Equipo docente
    5. Tiempo de duración
    6. Principios pedagógicos
    7. Objetivos del curso
    8. Contenidos
    9. Metodología
    10. Recursos didácticos
    11. Actividades
    12. Criterios e instrumentos de evaluación
    13. Temporalización de las actividades del curso: cronograma

Los miembros de los distintos grupos fue comunicándose a través del buzón de prácticas y dejando allí sus propuestas, que progresivamente iban siendo revisadas, completadas y consensuadas por el resto de compañeros del equipo. Finalmente enviaban una versión final de su propuesta que era valorada por la formadora, quien previamente había ido orientándolos en el proceso del trabajo, en el caso de que lo consideraran oportuno.

  1. Actividades de evaluación: a lo largo del curso se pidió a los participantes una valoración de los contenidos y actividades que se iban proponiendo y al finalizar el Area Pedagógica se realizó una valoración de distintos aspectos:

Con estas actividades de evaluación, se dio por concluida la parte del curso que nos correspondía tutorizar.

Después de esta descripción del tipo de funciones y actividades que desarrollamos en este curso de Formación de Formadores Virtuales, nos gustaría reflexionar sobre algunas implicaciones referidas al tipo de curso, a las características de los participantes y al modelo educativo y metodológico por el que optamos, teniendo en cuenta que era nuestra primera experiencia virtual y que nuestro punto de referencia eran los cursos presenciales que anteriormente habíamos impartido para la misma institución.

LA FORMACIÓN VIRTUAL EN LA PRÁCTICA: LECCIONES APRENDIDAS

Muchos son los aspectos que se han considerado a la hora de trasladar el modelo de enseñanza presencial al virtual en este curso, lo que nos ha llevado a analizar diferentes factores que pueden influir en el éxito de este tipo de cursos. Veamos algunos de ellos.

 

MOTIVACIÓN Y DIVERSIDAD DE LOS PARTICIPANTES

Al ser la primera vez que se realizaba este curso, los participantes no tenían referencias previas de su desarrollo y muchos de ellos se matricularon sin conocer exactamente su contenido, con lo cual sus expectativas eran escasas o nulas. En ocasiones fueron forzados por la empresa en la que trabajaban para realizarlo, con lo que su motivación era muy escasa y su actitud algo negativa.

Algunos participantes esperaban un curso a distancia basado únicamente en materiales impresos y contaban con una participación individual a ritmos diferentes, conectándose cuando les viniera bien o realizando todas las actividades en una misma conexión. Por tanto, esperaban un modelo más cercano a los cursos por correspondencia tradicionales. El hecho de que el curso tuviera como principio pedagógico la importancia central de la interacción entre la formadora y los participantes y de estos entre sí, hacía necesario un seguimiento contínuo y casi diario de las actividades, lo que provocó que en las actividades en equipo algunas personas tuvieran dificultades para seguir el ritmo de su grupo de trabajo.

Otro aspecto relacionado con el anterior y que influyó también en el éxito del curso, fue la gran diversidad de bagaje formativo y profesional de los participantes. Algunos tenían experiencia docente y otros no; unos tenían grandes conocimientos informáticos y aprendieron rápidamente a manejar el campus virtual, otros tuvieron dificultades técnicas y de manejo al principio del curso, lo que relentizó su ritmo de trabajo. La diversidad también se reflejó en el trabajo en equipo, dificultando el acuerdo sobre el tema común a elegir para diseñar su propio curso virtual. De hecho, las propuestas desarrolladas fueron temas muy específicos sobre Gestión de transportes; de personal; adaptación de las empresas exportadoras al euro; turismo rural; y auditoría interna. Los grupos no lograron encontrar un tema común al que todos pudieran aportar ideas y contenidos y la colaboración decayó, quedando como máximos responsables del diseño de los cursos, aquellos que habían propuesto el tema (y que los demás habían aceptado, aun sabiendo que no podían aportar nuevos contenidos). A los participantes les fue difícil conseguir una interdependencia positiva en los grupos, se produjo poca negociación y discusión previa a la toma de decisiones, delegando las mismas en el miembro más experimentado sobre el tema elegido. La intervención de la formadora en este sentido se centró en sugerirles nuevas formas de organización y reparto de tareas en el grupo, para garantizar que todos y cada uno de sus miembros aportaba ideas y colaboraba con el proyecto común (Klemm y Snell, 1996). Este reparto de roles dentro del grupo facilitó finalmente la cooperación entre sus miembros, aunque las aportaciones fueron secundarias, puesto que el grueso del trabajo ya había sido diseñado. Se deben, por tanto, cuidar especialmente los procesos iniciales de negociación en los grupos para impedir la inhibición de algunas personas en el aporte de ideas.

Las expectativas hacia el curso eran tan dispares que también influyeron en la relación entre el grupo. La participación en el foro, espacio informal de comunicación, tuvo momentos álgidos al principio, cuando todos querían darse a conocer a los demás, incluso tratando de organizar una cena donde encontrarse físicamente. Pero pasado este momento, la participación se redujo a unas cuantas intervenciones provocadas por algún comentario o sugerencia de la formadora. En el foro participaron habitualmente las mismas personas, generalmente aquellas que mostraban también gran interés y dedicación a las actividades desarrolladas, las cuales eran muy receptivas tanto a las propuestas de la formadora como de los demás compañeros. Los avisos y recomendaciones de la formadora para motivar a las personas que seguían el curso de forma irregular y distante no consiguieron su objetivo, no sólo para la realización de las actividades, sino tampoco para una mayor implicación informal con el grupo.

TUTORIZACIÓN EN GRUPO Y ATENCIÓN INDIVIDUALIZADA

En primer lugar, se ha de tener en cuenta que las 18 horas de trabajo previstas para los participantes, se convierten en 45 días de conexión, al menos para la formadora, quien debe estar atendiendo diariamente todas las demandas de los participantes. Cuanto más intensivo es el curso, más trabajo hay cada día, cuando más extensivo más días de conexión. Teniendo esto en consideración, se temporalizaron las actividades con un ritmo de trabajo común, pero lo suficientemente flexible como para facilitar el trabajo a diferentes ritmos, según la disponibilidad de cada participante.

Puesto que era la primera vez que impartía un curso virtual, no tenía conciencia del tiempo que tendría que dedicarle cada día a la tutorización. Y ciertamente, implica un par de horas diarias como mínimo y hasta cinco o seis horas los días de más trabajo. Supone, pues, un mayor esfuerzo y dedicación de tiempo que un curso presencial de 18 horas, ya que el tiempo de dedicación se multiplica según el número de participantes del curso. Esto se debe a que lo que puede resolverse en un curso presencial con un comentario general de dos minutos o una revisión de un trabajo individual en el momento en que se está realizando, en un curso virtual este proceso es mucho más costoso. Se deben leer todas las intervenciones con atención y hacer un comentario personalizado a cada participante, además de animar al grupo y hacer valoraciones o sugerencias globales para todos.

Cualquier acción, comentario o propuesta debe ser redactada con cuidado y ubicarla en el espacio y tiempo adecuados. Esto hace que todo deba ser planificado y reflexivo, tanto para los participantes como para la formadora.

Sería impensable en un curso presencial, darle una atención tan individualizada a los alumnos, puesto que la disponibilidad supuesta al formador virtual es permanente, a cualquier hora y todos los días (Hiltz, 1995). Esto permite un seguimiento mucho más detallado y personalizado de las tareas y necesidades de cada uno, pero también una mayor inversión de tiempo para la tutorización del curso. En ningún caso se debe infravalorar el tiempo de dedicación a este tipo de cursos, tanto por parte del formador como de los participantes, quienes también son conscientes de la dedicación que requieren (Crotty, 1995). De hecho, como muestra significativa, la traslación en papel de todas las intervenciones en el campus virtual en el Area Pedagógica supera los quinientos folios.

COMUNICACIÓN VIRTUAL: EXPRESIÓN ESCRITA

Es importante destacar que los participantes no habían realizado antes ningún curso virtual y muchos de ellos no tenían habilidades y soltura en la comunicación mediada por ordenador. A menudo, personas con cierta fluidez en la expresión oral, reconocían sus dificultades para expresar sus ideas de forma escrita. El entorno virtual implica un estilo más reflexivo de expresión y pensamiento, que inhibe o cohibe a aquellas personas no habituadas a este modo de comunicación (Hiltz, 1995). Esta dificultad se percibía tanto en los espacios informales de comunicación, incluida la cafetería en tiempo real, como en la realización de las actividades, en especial en el debate y en la comunicación con la formadora. Por ejemplo, creo que ha influido mucho en la resolución de dudas respecto a los materiales por parte de los participantes. Quizás en un contacto directo con la formadora hubieran expresado sus dudas de manera más informal. El hecho de tener que redactar un mensaje claro y concreto sobre sus dudas, hizo que la inmensa mayoría decidiera no hacerlo. Es curioso que en la evaluación, los participantes apunten la necesidad de más referencias directas a los materiales, cuyos contenidos se han trabajado indirectamente a través de las actividades, cuando casi ningún participante ha formulado dudas o cuestiones referidas a los contenidos expresados en los materiales. ¿Por qué?

La comunicación entre el grupo no es tan espontánea e informal como en un curso presencial y quizás esto ha hecho que se inhiban de participar en el foro, debate o cafetería algunas personas que se sentirían más cómodas para hacerlo cara a cara. La comunicación basada en el texto escrito elimina muchos de los componentes de la comunicación no verbal y puede generar cierta insensibilidad social ante los sentimientos y afectividad de los demás; y esto, a su vez, dificultar también la toma de decisiones, completar una tarea o llegar a un consenso entre los participantes (Boudourides, 1995).

Ha sido una de las tareas de la formadora, dar pie a esta comunicación informal entre el grupo, proponiendo un encuentro conjunto en la cafetería una noche y proponiendo temas de conversación en el foro, para provocar la reacción del grupo. De hecho, creo que ha adquirido un protagonismo no demasiado conveniente en un espacio en el que los participantes pueden tener más autonomía y crear sus propios códigos de comunicación y relación afectiva.

De cualquier forma, los factores que influyen en la comunicación son muchos y tienen relación tanto con las motivaciones de cada uno, con la diversidad del grupo y con las habilidades personales de comunicación. Por otra parte, no deberíamos "mitificar" la comunicación presencial frente a la virtual, puesto que en muchos casos la interacción entre formadores y participantes en un curso presencial no es tan intensa y cálida como puede llegar a serlo en determinados momentos de la formación virtual, sobre todo cuando los grupos son muy numerosos.

DESARROLLO DE LOS CONTENIDOS

Puesto que se trataba de un curso de iniciación a la formación virtual, y no se exigieron conocimientos previos a los participantes a la hora de matricularse, no pretendíamos una especialización pedagógica en los participantes, sino apuntar los elementos y aspectos básicos referidos a la educación a distancia, al manejo del entorno y a la programación de cursos virtuales. Partiendo de esta premisa, de un curso breve y general, es comprensible que los contenidos no hayan sido tratados con profundidad, pero también es una característica que viene reforzada por el tipo de curso a que nos estamos refiriendo. No ha sido un curso con contenidos "a la carta", sino que su diseño ha sido pensado para un grupo más o menos homogéneo con ciertos conocimientos básicos en pedagogía. La composición real del grupo mostró un bagaje mucho más heterogéneo de lo previsto. De cualquier modo, se planteó así pensando que cada participante expondría a la formadora sus necesidades específicas y que estas serían atendidas de forma individual, partiendo de la idea de que en la formación de adultos se debe fomentar la autonomía y responsabilidad hacia el propio aprendizaje (Collins, 1998). Sin embargo, los participantes se han amoldado a las propuestas para todo el grupo y las han realizado en la medida de sus posibilidades e intereses, sin requerir de la formadora contenidos o propuestas específicas para cada caso en particular. Tal vez, no lo creyeran oportuno o tal vez esta posibilidad no se mostró todo lo explícitamente que hubiera sido necesario.

Esto ha provocado cierta superficialidad en los contenidos, ya que las propuestas genéricas no han sido enriquecidas con información adicional requerida por los participantes o aportadas por la formadora. Excepto en un par de casos, en los que los participantes han elaborado y enriquecido con mucho interés y dedicación individual las actividades de equipo, el resto del grupo ha trabajado sobre los mínimos establecidos para todos, a veces por falta de interés y otras por falta de tiempo para ampliar conocimientos sobre el tema.

A pesar de las facilidades que implica un curso virtual respecto a los desplazamientos y horarios para realizarlo, hay que tener en cuenta que los participantes le dedican su escaso tiempo libre, y por tanto, no hay una dedicación exclusiva al curso, lo que impide en muchos casos hacer propuestas de ampliación o profundización de los contenidos. Este ha sido el caso de este curso, donde la disponibilidad de los participantes ha dependido no sólo de sus actitudes o su motivación, sino también de la carga de trabajo en ese momento en sus empresas, que ha provocado una capacidad de conexión prácticamente nula y no ha permitido a los participantes ni siquiera advertir al grupo de su falta de disponibilidad. En este aspecto se ha percibido cierta actitud individualista que ha perjudicado la labor en equipo propuesta por la formadora. Ningún participante ha solicitado un plan de trabajo propio que le permitiera seguir los contenidos del curso a su propio ritmo, sino que simplemente se ha "descolgado" del seguimiento de las actividades colectivas ante su imposibilidad de conexión.

MATERIALES DIDÁCTICOS VS. INTERACCIÓN FORMATIVA

Siguiendo las pautas de muchos autores expertos en educación virtual, se propuso un curso no centrado en los materiales, sino en la interacción entre formadores y participantes, para hacerlo más dinámico y ajustado a las necesidades de cada uno (Steele, 1996; Porter, 1997; Tiffin y Rajasingham, 1997). El rol del formador se centra fundamentalmente en la dinamización del grupo y en asumir funciones de organización de las actividades, de motivación y creación de un clima agradable de aprendizaje y facilitador educativo, proporcionando experiencias para el auto-aprendizaje y la construcción del conocimiento (Paulsen, 1992; 1995b; Mason, 1991; Crotty, 1995).

En el Area Pedagógica las propuestas han ido más allá del texto estricto de los materiales y esto en algunos casos ha confundido a los participantes. El aprendizaje auto-regulado es más efectivo en aquellos participantes con una alta motivación (Downes, 1998). Nuestra idea era que, una vez leidos y entendidos los conceptos básicos, los participantes fueran capaces de expresar su opinión propia, de reflexionar sobre las implicaciones de la sociedad de la información en la educación, no sólo de acceder a la información sino de aprender a gestionarla, analizarla, contrastarla y transformarla en conocimiento (Harris, 1998); de ponerse en el papel de formadores virtuales y diseñar un curso que fuera posible impartir virtualmente. Eran, por tanto, actividades abiertas, donde la corrección no se basaba en la reproducción exacta de los materiales sino en la creatividad y capacidad de análisis de los participantes y, sobre todo, en un aprendizaje flexible que propiciara la autonomía del participante y su capacidad de colaboración (Salinas, 1999). Este tipo de planteamiento desconcertó, en cierta manera, a aquellas personas que esperaban un curso mucho más cerrado e individualista, puesto que reconocían no tener consolidados los conocimientos pedagógicos necesarios.

También desde el punto de vista de la formadora resulta más difícil valorar y revisar actividades que no tienen una única respuesta válida señalada en los manuales como tal, sino que debe hacer una valoración más subjetiva y personalizada a las aportaciones de cada participante. En algunos casos, los comentarios o sugerencias de la formadora han generado conflicto con los planteamientos de los participantes, quienes en unos casos han entrado a discutir y defender sus posturas con argumentos razonables, y en otros casos ha bloqueado su participación y aporte de nuevas ideas. Posiblemente, los participantes no sólo se enfrentaban por primera vez a un curso virtual, sino que también era poco usual el tipo de metodología y modelo didáctico que se estaba utilizando, según la cual se primaba la acción tutorial y el aprendizaje colaborativo. Como señala Touriñán (1999:57) "la construcción compartida de la cultura a través de la educación en la sociedad de la información es un problema que tenemos que resolver". Y para ello, hemos de ir cambiando nuestras concepciones sobre el rol de los formadores, el proceso de enseñanza-aprendizaje y los modelos educativos que han primado en la educación tradicional presencial y que se siguen reproduciendo en muchos casos en la educación a distancia (Gisbert et al, 1998) .

Esta experiencia nos ha hecho reflexionar sobre los conceptos y procesos fundamentales de la educación en general y considerarlos en su aplicación a la formación virtual, reconociendo que los retos en este ámbito no son prioritaria o exclusivamente tecnológicos, sino esencialmente pedagógicos. Es obvio que los avances tecnológicos permiten desarrollar nuevos y más variados recursos didácticos, pero poco pueden transformar la educación en la sociedad de la información si los educadores y formadores no nos planteamos los fines de nuestra tarea y los procesos educativos que desarrollamos para conseguirlos. Por lo tanto, consideramos que la tecnología debe ponerse al servicio de la didáctica y no al contrario. Posiblemente el diseño del campus virtual utilizado no estaba pensado para este tipo de metodología pedagógica y esto determinó en parte las actitudes de los participantes y las funciones de las formadoras.

Nuestra colaboración en este curso de Formación de Formadores nos ha servido para valorar la necesidad de una educación que promueva la comunicación, la cooperación, la responsabilidad y la autonomía como valores fundamentales en la formación virtual y en la educación en general.

BIBLIOGRAFÍA

ADELL, J. (1997) "Tendencias en educación en la sociedad de las tecnologías de la información. EDUTEC, nº 7, noviembre.

BOUDOURIDES, M.A. (1995) "Social and Psychological effects in computer-mediated communication". Documento electrónico: URL: <http://www.duth.gr/-mboudour>

COLLINS, M. (1998) "I know my instructional technologies: it's these learners that perplex me!" DEOSNEWS, vol. 8, nº 9, septiembre.

CROTTY, T. (1995) "Constructivist theory unites distance learning and teacher education", DEOSNEWS, vol 5,nº 6, junio.

DOWNES, S. (1998) "The future of online learning", Online Jounal of Distance Learning Administration, vol 1, nº 3, otoño.

GISBERT, M.; ADELL, J.; RALLO, R. Y BELLVER, A.J. (1998) "Entornos virtuales de enseñanza-aprendizaje: el proyecto GET." Cuadernos de Documentación Multimedia. Versión electrónica: <URL: http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/cuad6-7/evea.html>

HARRIS, J. (1998) Virtual Architecture. Designing and Directing Curriculum-Based Telecomputing. OR: ISTE Publications.

HILTZ, S.R. (1995) The virtual classroom. Ablex Publishing Corporation.

KLEMM, W.R. y SNELL, J.R. (1996) "Enriching computer-mediated group learning by coupling constructivism with collaborative learning". Documento electrónico <URL: http://www.usq.edu.au/electpub/e-jist/klemm.htm>

MASON, R. (1991) "Moderating educational computer conferencing", DEOSNEWS, vol. 1, nº 19, octubre.

PAULSEN, M.F. (1992) "The hexagon of cooperative freedom: a distance education theory attuned to computer conferencing", PAULSEN, M.F. (Ed.) From bulletin boards to electronic universities: distance education, computer-mediated communication, and online education. University Park, PA: The American Center for the Study of Distance Education.

PAULSEN, M.F. (1995a) "The online report on pedagogical techniques for computer-mediated communication". Documento electrónico URL:http://www.hs.nki.no/~ morten/cmcped.htm

PAULSEN, M.F. (1995b) "Moderating educational computer conferences", BERGE, Z.L. y COLLINS, M.P. (Eds) Computer-mediated communication and the on-line classroom in Distance Education. Cresskill, NJ: Hampton Press.

PORTER, L.R. (1997) Virtual classroom. Distance learning with the Internet. NY: John Wiley & sons, Inc.

SALINAS IBAÑEZ, J. (1999) "Enseñanza flexible, aprendizaje abierto. Las redes como herramientas para la formación". EDUTEC, nº 10, febrero.

STEELE, R.L. (1996) "Pedagogical Issues", BOSCHMANN,E. (Ed.) The electronic classroom: A handbook for education in the electronic environment. NJ: Learned Information.

TIFFIN, J. y RAJASINGHAM, L. (1997) En busca de la clase virtual. La educación en la sociedad de la información. Barcelona: Paidós.

TOURIÑAN LOPEZ, Jose Manuel (1999) "Fines, valores, sistemas educativos y redes. Problemas de diversidad desde la perspectiva de la sociedad de la información", TOURIÑAN, J. M. Y SANTOS REGO, M.A. (Eds.) Interculturalidad y Educación para el Desarrollo. Estrategias sociales para la comprensión internacional. Xunta de Galicia, pp. 39-69.

 

 oooooOooooo

 

UNA EXPERIENCIA DE EDUCACIÓN ON LINE: CURSO DE FORMACIÓN DE FORMADORES VIRTUALES

 

DATOS DE LOS AUTORES:

 

Auxiliadora Sales Ciges y Jordi Adell Segura (Universitat Jaume I Facultat d’Humanitats i CC.SS., Dpt. Educació, Campus Borriol-12071 Castelló)

RESUMEN

 

La presente comunicación describe las características de un curso de Formación de Formadores Virtuales organizado por la Cámara de Comercio de Valencia, para reflexionar acerca de la motivación y diversidad de sus participantes, de la enseñanza personalizada, sobre el desarrollo de los contenidos del curso, de las dificultades de la comunicación virtual y de la implicaciones de una metodología basada en la interacción entre formadores y participantes. Como primera experiencia virtual en el ámbito de la formación de empresa, los autores analizan los factores que han favorecido o dificultado la comunicación y apuntan los aspectos pedagógicos a considerar para el futuro.

 

DESCRIPTORES:

Formación virtual – formación de formadores- estudio de caso- comunicación virtual

 

SUMMARY

This paper describes the characteristics of a Virtual Trainers Training Course, organized by Chamber of commerce of Valencia. Our purpose is to reflect on participants motivation and diversity, on personalized teaching, on course contents development, on virtual communication barriers and implications of an interactive methodology. As our first virtual experience within training for business sector, we analize favourable and unfavourable communication factors and we point out pedagogical aspects to be considered in future.

 

KEY WORDS:

Virtual training – trainers training- case study- virtual communication