¿Tecnología educativa es tecnología y educación? Reflexiones sobre el espacio epistemológico de la Tecnología Educativa en el Área Didáctica y Organización Escolar

Manuel Area Moreira; Fátima Castro Leon; Ana L. Sanabria Mesa

Departamento de Didáctica e Investigación Educativa

Universidad de La Laguna

Con la pretensión de participar en el debate intelectual planteado en este libro sobre la problemática epistemológica y conceptual de la Tecnología Educativa en nuestro país, este trabajo consciente y explícitamente quiere incorporar a dicha reflexión argumentos de naturaleza política y cultural además de los específicamente científicos.

A continuación ofreceremos nuestro punto de vista sobre el sentido, alcance y significado del espacio de conocimiento pedagógico conocido como Tecnología Educativa que aglutina al conjunto de asignaturas de los actuales planes de estudio universitarios españoles denominadas «Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación»; «Medios de comunicación y currículum», «Informática Educativa», «Medios y recursos audiovisuales», «Materiales curriculares»... y por supuesto a la troncal de «Tecnología Educativa».

Nuestro análisis se apoyará por una parte en asumir y entender por «Tecnología» el conjunto de tecnologías de la información y comunicación1 existentes y por otra, circunscribiendo la «Educación» a lo que son los fenómenos educativos formalizados y desarrollados en contextos institucionales, es decir, a la «Educación Escolar».

Para ello comenzaremos con una lectura de nuestro pasado reciente. El pasado es siempre complejo, por lo que la síntesis aquí realizada debe entenderse como un marco de referencia para justificar el discurso y tesis que posteriormente desarrollaremos.

Nuestro pasado reciente: La Tecnología Educativa como racionalidad técnica

«Tecnología Educativa» es el nombre de una veterana disciplina pedagógica surgida y desarrollada en el contexto educativo norteamericano a finales de la II Guerra Mundial. Su implantación y expansión, en décadas posteriores, a nivel mundial fue muy amplio y relevante. Pero bajo el paraguas del concepto de «Tecnología Educativa» se desarrollaron un conjunto de prácticas y concepciones teóricas sobre la interacción entre la Tecnología y la Educación que, aunque respondían a un mismo tipo de racionalidad epistemológica, éstas fueron muy variopintas y dispares.

En unos casos Tecnología se equiparó a artefactos, a máquinas, a aparatos eléctricos ( retroproyector, diapositivas, proyector de cine, radio, ...) distintos de los tradicionalmente utilizados en los procesos de enseñanza (como son todos los medios de naturaleza impresa). De este modo la «Tecnología educativa» se convirtió en «tecnologías modernas en la enseñanza». Es decir, se conceptualizó la Tecnología Educativa como el estudio de los medios y recursos instructivos.

El desarrollo de esta perspectiva sufrió los avatares propios de la evolución de la Teoría de la Enseñanza. En las décadas de los cincuenta y sesenta el análisis de los medios se realizó desde un posicionamiento conductista lo que se tradujo en un conjunto de prácticas muy empiristas y con poca fundamentación teórica sobre el estudio de los medios (es el estadio denominado como enfoque técnico-empírico).

En los años setenta con la emergencia dentro de la Psicología del paradigma cognitivo, la Tecnología Educativa trasladó esta teorización al campo de los medios. De este modo se reconceptualizaron las bases de estudio de los efectos de los medios sobre el aprendizaje analizándose la interacción entre la cognición de los sujetos, los sistemas de representación simbólica de los medios y del contexto de uso de los mismos (es el enfoque denominado como simbólico interactivo).

Finalmente en la década de los ochenta se ha replanteado esta perspectiva, incorporando al currículum como principal marco o contexto para el estudio de los medios en la enseñanza (es el que denominamos como enfoque curricular).

En nuestro país esta visión de la Tecnología Educativa como medios de enseñanza comenzó a implantarse con la reforma educativa de 1970 (La Ley General de Educación de Villar Palasí. La creación de la red de los ICEs (y en concreto de sus divisiones de Tecnología Educativa), y las numerosas publicaciones pedagógicas sobre la enseñanza audiovisual propiciaron que en España, la visión de la T.E. como artefactos y medios pedagógicos se consolidara en importantes sectores relacionados con la educación (maestros, formadores del profesorado, teóricos e investigadores educativos, cuadros técnicos de la administración educativa), ... Y ha estado vigente, con sus lógicas evoluciones, hasta la fecha.

En otros casos se entendió que la Tecnología era un concepto mucho más amplio y complejo que los recursos instrumentales de la enseñanza. Se asumió que la tecnología tenía que ver con el conocimiento científico aplicado a una determinada actividad humana con el fin de incrementar la calidad y productividad de dichas acciones. Es decir, se entendió a la «Tecnología Educativa» como «tecnología de la enseñanza o de los procesos educativos».

Dicho de otro modo, se definió a la Tecnología Educativa como un campo de estudio interesado por el diseño y control científico de los procesos de enseñanza. El énfasis en la pedagogía por objetivos, la preocupación por el diseño instruccional, el interés en convertir a la Tecnología Educativa en una «ingeniería» de la educación son algunas de las manifestaciones más genuinas de esta tradición.

Esta perspectiva tecnócrata sobre el currículum y la enseñanza fue el paradigma dominante en los años sesenta y setenta. Los psicólogos instructivos impusieron su liderazgo intelectual en el ámbito de la teoría e investigación sobre la enseñanza. Los nombres de Bloom, Gagné, Briggs, Chadwick, ... son de sobra conocidos como representantes de esta tendencia. En nuestro país, esta visión de la T.E. fue predominante en los programas universitarios de las asignaturas de Didáctica General durante la década de los setenta y parte de los ochenta.

No vamos a continuar ofreciendo evidencias para afirmar que el desarrollo de la TE como disciplina científica hasta la fecha ha sido bastante azaroso, ambiguo y en muchas ocasiones con planteamientos contradictorios.

Lo que ahora queremos resaltar no es sólo que las raíces académicas e intelectuales de nuestra disciplina hayan estado dominadas unas veces por el conductismo otras por el cognoscitivismo, unas veces por el reduccionismo próximo a la ferretería pedagógica y otras por el maximalismo de entender la TE como teoría de la enseñanza.

Lo que deseamos concluir de la revisión de nuestro pasado reciente es que a lo largo de estas décadas el campo denominado como Tecnología Educativa ha sido un espacio intelectual caracterizado por una parte por asumir una concepción epistemológica de corte positivista y tecnócrata sobre la educación y por otra se ha desarrollado como un conocimiento pedagógico poco comprometido con lo ético e ideológico de la práctica educativa.

Por esta razón, el conocimiento acumulado por la Tecnología Educativa en estos últimos 30640 años a través de las innumerables investigaciones realizadas, a través de sus múltiples publicaciones, a través de la documentación generada en Congresos no ha redundado en una mejora cualitativa ni del saber pedagógico ni de las prácticas profesionales de los agentes educativos. Con esta atrevida y exagerada afirmación no queremos decir que todo lo realizado anteriormente haya sido un ejercicio científico estéril. Al contrario. Hoy en día estamos en condiciones de replantear y definir nuevos horizontes intelectuales para la Tecnología Educativa gracias al esfuerzo y aportaciones realizadas por numerosos investigadores y grupos de trabajo en estos últimos años.

Los avances en el conocimiento sobre los sistemas de representación y codificación de la información en los medios, sobre los procesos cognitivos implicados en la decodificación y almacenamiento de información por parte de los sujetos cuando aprenden a través de medios, sobre los efectos y formas expresivas del lenguaje textual y audiovisual, sobre las formas de organizar y manipular las distintas variables implicadas en el diseño de medios para incrementar la eficacia comunicativa de los mismos, el uso y las actitudes del profesorado hacia los medios y nuevas tecnologías..., son aportaciones relevantes para el conocimiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje con medios.

Lo que estamos sugiriendo, es que la Tecnología Educativa, hasta la fecha, no ha generado un conocimiento suficientemente explicativo del conjunto de fenómenos culturales y escolares que están íntimamente vinculados con lo tecnológico ni el conocimiento disponible ha sido asumido y puesto en práctica por parte de los profesionales educativos.

Expresado de otra forma, podemos afirmar que hasta la fecha el conocimiento que hemos producido sobre los medios y las tecnologías en la educación escolar es excesivamente fragmentado y ha sido de poca utilidad para generar procesos de mejora y cambio educativo. Y esto se ha debido, desde nuestro punto de vista, a que la estructura de racionalidad epistemológica hegemónica en la Tecnología Educativa ha sido de naturaleza técnico-racionalista obviando y dando la espalda a perspectivas más sociocríticas, políticas y culturales para el análisis de las relaciones entre las tecnologías y la educación. Es urgente y necesario cambiar este planteamiento y esta forma de pensar porque los tiempos están cambiado y los problemas no esperan.

Nuestro presente: La necesidad de repensar y reconceptualizar la Tecnología Educativa desde una perspectiva multidisciplinar y crítica de las Ciencias Sociales

La Tecnología Educativa después de sufrir a lo largo de la década de los 80 una cierta pérdida de horizontes conceptuales y de peso e influencia en los ámbitos académicos de la pedagogía española (por las causas anteriormente apuntadas: indefinición interna de los límites y objeto de estudio de la misma, cuestionamiento de sus aportaciones, rechazo de su visión eficientista de la enseñanza, poco impacto y utilidad de su conocimiento en la mejora de la educación escolar), en la presente década nuevamente, tanto en el plano nacional como internacional, la TE se ha vuelto a convertir en un centro de atención relevante dentro del campo educativo2.

El acelerado cambio económico, social, político y cultural en el que están inmersos el conjunto de países industriales avanzados —generado, entre otras causas, por el poderoso impacto y desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NINTT)— ha provocado que los investigadores y profesionales educativos hayan tomado conciencia y estén alerta de los efectos culturales y educativos de estas NNTT sobre la ciudadanía en general, especialmente sobre la infancia y juventud, y sobre la institución y procesos educativos escolares.

De este modo, la Tecnología y la Educación, se está convirtiendo en un foco de atención o programa de investigación y docencia claramente identificable en la comunidad pedagógica internacional que aglutina a distintas áreas de las Ciencias Sociales como son la Teoría de la Educación, la Teoría del Curriculum, la Sociología de la Cultura, la Psicología Social, la Teoría y Filosofía de la Comunicación y por supuesto a la Tecnología Educativa3.

Dicho de otro modo, los cambios que en el mundo occidental se están produciendo causados por el tránsito de un tipo de sociedades industriales a otro de naturaleza postindustrial provocan la aparición de ¿nuevos o viejos? Problemas educativos que tienen una vinculación muy estrecha con conceptos y términos muy conocidos en nuestro campo y a los que tradicionalmente nuestra disciplina ha prestado atención: lo tecnológico, lo mediático, lo audiovisual, la comunicación, la educación a distancia,

Nos encontramos pues, ante un contexto sociopolítico, cultural y educativo distinto que requiere lógicamente la identificación y formulación de los nuevos problemas educativos. Pero para ello precisamos de plataformas epistemológicas y perspectivas bien diferenciadas de la tradición teórica utilizada por la Tecnología Educativa en las décadas precedentes.

Lo que estamos apuntando es que por una parte debemos repensar, redefinir los problemas implicados entre las Tecnologías y la Educación en estos nuevos tiempos de postindustrialismo y de hegemonía de lo mediático sobre lo experiencial (es decir, identificar y definir cuál es nuestro objeto de estudio) y por otra, dotamos de unas bases teóricas distintas que integren de forma global y no fragmentada las aportaciones de diversas disciplinas del campo de las Ciencias Sociales preocupadas por las relaciones entre la Tecnología, la Sociedad, la Cultura y la Educación. Esta plataforma es la teoría crítica del conocimiento.

Cuál es el objeto de estudio de la Tecnología Educativa en el contexto del Area de Didáctica y Organización Escolar?

Llegados a este punto, es necesario que comencemos a dar respuesta a la pregunta planteada en el título de este documento: ¿la Tecnología Educativa es Tecnología y Educación?. Nuestra respuesta es, evidentemente, negativa.

Si la respuesta a esta pregunta fuera afirmativa entraríamos en un campo complejo ante el cual, nosotros, difícilmente podríamos elaborar un discurso intelectual airoso y coherente.

En el campo de las ciencias o áreas de conocimiento sociales y tecnológicas el concepto de Tecnología (sin adjetivos) es altamente ambivalente y tiene concomitancias más próximas a una teoría aplicada del conocimiento y de la acción humana que a un concepto vinculado con lo mediático.

Por el contrario, si el concepto de tecnología lo circunscribimos a las Tecnologías de la Información y Comunicación4 estaremos conectando con nuestros tradicionales intereses sobre los medios a la vez que nos permitirá plantear problemas sobre lo mediático y lo escolar de más largo alcance intelectual5.

Por otra parte, el concepto de Educación es excesivamente amplio. Dentro de la Pedagogía existen áreas de conocimiento bien diferenciadas. En el contexto universitario español la Tecnología Educativa, como disciplina, está integrada en el área de Didáctica y Organización Escolar. Es decir, dentro del área que tiene como ámbito de estudio a la Educación Escolar o los procesos educativos formales e institucionales. Y este referente por sí solo ya es un argumento suficientemente potente como para justificar la propuesta de circunscribir nuestro espacio intelectual al ámbito de la educación escolar.

Otro argumento que justifica el acotar nuestro campo de estudio a la educación escolar viene dado porque la mayor parte de los trabajos e investigaciones que hemos realizado hasta la fecha los tecnólogos educativos españoles siempre han tenido como marco el estudio de los medios en relación a procesos de enseñanza-aprendizaje educativos formalizados y/o escolares. Por ejemplo, los trabajos sobre televisión educativa o radio escolar (es decir, la utilización de estos medios para desarrollar programas educativos formalizados); las investigaciones sobre la utilización de medios impresos, informáticos y audiovisuales en los procesos de enseñanza escolares; el diseño y elaboración de materiales y recursos para el autoaprendizaje a distancia; la aplicación de las NNTT a las necesidades educativas especiales, el diseño y puesta en práctica de programas curriculares de formación ocupacional y/o académica apoyados en las telecomunicaciones ..., y por supuesto toda la perspectiva de análisis de los medios en relación al desarrollo y puesta en práctica del currículum escolar y la formación del profesorado.

Aunque muchas de estas líneas de investigación no hayan utilizado como principal referente conceptual a la Teoría curricular, sino a otras teorías afines siempre hemos tenido como horizonte los efectos y utilización de los medios para la mejora de los procesos educativos y de aprendizaje intencionales y formalizados. Es decir, nuestras líneas de estudio e investigación han considerado, en mayor o menor grado, a la educación escolar como contexto para definir y usar los medios y tecnologías.

En definitiva, creemos que estos argumentos (muy esquemáticamente esbozados y que requieren, a todas luces, de una mayor fundamentación intelectual) nos permiten justificar en estos momentos que el territorio o ámbito de estudio de la Tecnología Educativa son las relaciones e interacciones entre las Tecnologías de la Información y Comunicación y la Educación Escolar.

Asumir esta tesis desde una racionalidad crítica del conocimiento significará que cualquier análisis de los problemas educativos que tengan relación con lo tecnológico deberán ser interpretados desde posicionamientos no sólo técnicos del conocimiento psicopedagógico, sino también desde plataformas ideológicas sobre el significado de la educación y de los procesos de cambio social,

En consecuencia, desde nuestro punto de vista, la Tecnología Educativa debe reconceptualizarse como ese espacio intelectual pedagógico cuyo objeto de estudio serían los efectos socioculturales e implicaciones curriculares que para la educación escolar poseen las tecnologías de la información y comunicación en cuanto formas de representación, difusión y acceso al conocimiento y a la cultura de los ciudadanos.

Por consiguiente, y en coherencia con lo que acabamos de señalar, los ámbitos específicos de estudio y de investigación de la Tecnología Educativa para los próximos años podrían ser los siguientes:

1. Los retos, metas y significado de la educación escolar ante un contexto social y cultural caracterizado por el predominio de las NNTF y los medios de comunicación de masas;

2. El papel y efectos de las tecnologías y medios en la configuración y difusión de la cultura y conocimiento escolar;

3. La naturaleza y funciones de las tecnologías, medios y materiales en el desarrollo de los proyectos, experiencias y programas educativos innovadores;

4. Los efectos educativos y potencial pedagógico de los medios y recursos tecnológicos que pueden ser usados en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Intentemos a continuación justificar y explicar la elección de dichos ámbitos. Como se verá los argumentos utilizados no sólo responden a criterios de naturaleza técnica, sino también a argumentos políticos y culturales derivados de la plataforma epistemológica utilizada.

Ámbito 1: La educación escolar ante los efectos socioculturales provocados por las tecnologías de la información y comunicación

Uno de los principales problemas socioculturales que en estos momentos están manifestando las sociedades industriales avanzadas se deriva de la poderosa influencia cultural e ideológica que sobre los ciudadanos en general (y especialmente sobre la infancia y juventud) ejercen los mass media y las nuevas tecnologías de la información. En las actuales sociedades occidentales los medios y tecnologías han diseminado formas de vida, valores, costumbres, ideas afectando sustantivamente al modo de pensar y actuar de los ciudadanos. Asimismo la mayor parte de la población es una analfabeta funcional ante los nuevos lenguajes y medios desarrollados en estos últimos años.

Paralelamente en las sociedades postindustriales está emergiendo una poderosa industria que comercia con la cultura y cuyos fines se rigen casi exclusivamente por criterios y motivaciones económicas, sin que exista ningún control democrático ni ético sobre los productos culturales que ofertan.

Por ello se puede afirmar que la escuela, como institución socioeducativa, está perdiendo su papel hegemónico en la culturización y socialización de la infancia y juventud a favor de la influencia de la televisión y los otros medios de comunicación. Pero lo peor es que la educación escolar hasta la fecha ha obviado esta realidad.

Por lo tanto el replanteamiento de las metas, formas y contenidos de la educación escolar en las sociedades postindustriales o de la información, el análisis del impacto sociocultural de los productos de los medios de masas (informativos, telefilms, publicidad, vídeojuegos, ...) sobre los niños y jóvenes; la alfabetización de los escolares en el lenguaje audiovisual; la incorporación al curriculum escolar de contenidos específicos sobre los medios de comunicación; la formación de ciudadanos desde la escuela para que sepan ejercer sus libertades democráticas y su derecho a la privacidad en un contexto social dominado y controlado por las tecnologías informáticas ... son problemas suficientemente relevantes desde un punto de vista social y escolar como para que desde la Tecnología Educativa investiguemos y elaboremos propuestas curriculares para hacer frente a los mismos.

Ámbito 2: Los efectos de las tecnologías de la información en la transmisión y configuración de la cultura escolar

Las tecnologías de la información y comunicación son precisamente eso:

formas de representar y difundir el conocimiento y cultura. La selección de ese conocimiento y los modos de permitir su acceso al alumnado son una de las principales responsabilidades y tareas de la escolaridad.

Existen ya en estos momentos trabajos que han evidenciado que las tecnologías de la información y comunicación no son neutras ni en los valores que transmiten ni en las formas en que se organiza y se presenta el conocimiento al alumnado ni en las implicaciones sociales y de interacción personal que se producen por el uso de las mismas.

Por tanto, la elaboración de los productos culturales mediáticos con fines pedagógicos, el estudio de los efectos sociales y económicos en el mundo escolar de estos productos y tecnologías, el análisis de los valores y cultura implícitos en los mismos, la investigación sobre el impacto cognitivo y sobre el aprendizaje de los individuos, el desvelamiento de las implicaciones epistemológicas y efectos políticos que sobre el currículum escolar ejercen un tipo u otro de tecnologías, el impacto en la escolarización de los distintos tipos de tecnologías de la información tienen que ser necesariamente líneas de interés relevante para nuestro ámbito de estudio.

Ámbito 3: El papel de los medios y tecnologías de la información en los procesos de desarrollo e innovación de programas curriculares.

Todo proceso de desarrollo de programas educativos innovadores (como el impulsado actualmente por la LOGSE dentro del sistema escolar, o por programas de formación a distancia, fuera o paralelamente al currículum escolar) se apoya en el desarrollo de medios y materiales curriculares (libros de texto, guías del profesorado, paquetes multimedia, materiales audiovisuales e informáticos, etc).

Los medios y materiales son una de las principales estrategias para poner en práctica los objetivos, contenidos y metodología planificados en un programa educativo. La elaboración de estos materiales, el análisis y evaluación del existente, su utilización e integración en los procesos de enseñanza en el aula, ... son demandas de alto interés para los distintos profesionales educativos del sistema escolar: profesorado, asesores CEP, orientadores, inspectores,

Por consiguiente la elaboración, análisis y uso de materiales curriculares para las distintas etapas educativas, para los temas transversales, o para las áreas y materias de los programas educativos junto con la formación del profesorado en la utilización de estos materiales debieran ser un objeto de estudio preferente en nuestro ámbito.

Ámbito 4: La utilización de las nuevas tecnologías de la información para el desarrollo de procesos de enseñanza-aprendizaje

Otro foco muy importante de atención es el que se deriva del emergente mercado de la producción y el consumo de la cultura audiovisual e informática (CD-I, CD-ROM, telemática, vídeos, ...) que se traduce en la necesidad de disponer del conocimiento y de los profesionales que puedan elaborarlo, así como del conocimiento para utilizarlo en las aulas y los centros educativos con a finalidad de mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Los agentes educativos han tomado conciencia de la necesidad de que el currículum escolar incorpore las nuevas tecnologías de la información a sus procesos de enseñanza. Se ha escrito, investigado sobre el particular y nadie lo discute. Los problemas reales han surgido cuando el profesorado en sus aulas y las administraciones educativas lo han intentado poner en práctica y generalizar. En programas experimentales como Atenea, Mercurio, Alhambra, Abaco, Abrente y muchos otros se han realizado importantes inversiones tanto en formación de profesorado como en dotación de recursos audiovisuales e informáticos a los centros sin que ni el aprendizaje del alumnado ni la mejora de los procesos de enseñanza hubieran mejorado de modo proporcional a las inversiones económicas realizadas.

El problema sigue existiendo, por lo que una importante línea de desarrollo deseable en nuestro campo es la investigación y la elaboración de planes sobre las formas de uso e integración en la escuela de las nuevas tecnologías y recursos audiovisuales, sobre la utilización de las mismas para la enseñanza de materias curriculares (lengua, sociales, naturales, ...); sobre las metas, formas y contenidos de la formación del profesorado en el lenguaje audiovisual, en la informática; sobre las políticas y estrategias de apoyo a los centros en su proceso de integración de las NNTT; sobre el potencial pedagógico y curricular de la utilización de los servicios telemáticos; etc.

En conclusión creemos que se dan las condiciones necesarias para que exista consenso de que el estudio de las relaciones entre las tecnologías de la información/comunicación y la educación escolar sean nuestro objeto de interés preferente. Nuestras raíces y tradición investigadora así lo avalan.

Al principio trabajamos los medios como aparatos, luego nos interesaron los medios como soportes de comunicación y en especial los lenguajes a través de los que se simboliza y se representa la información, luego investigamos el impacto cognitivo de los mismos, y últimamente nos han interesado los medios como recursos usados en contextos escolares. Pero todavía poseemos una visión fragmentada y descoordinada de los medios y las tecnologías como objeto de estudio en relación a la escolarización como fenómeno social y cultural..

Es necesario (y es una idea ya expresada en nuestro país por otros autores) resituar y redefinir nuestro conocimiento e investigaciones con los medios y tecnologías ante la escolaridad: la lingüística, la cibernética o la psicología cognitiva no deben ser los principales referentes para la elaboración del corpus conceptual de nuestra disciplina como ha ocurrido en el pasado.

Una perspectiva más global e integradora del estudio de los efectos e interacciones entre las tecnologías de la información y la educación escolar reclama ubicarnos en otra racionalidad intelectual y epistemológica de las CC. Sociales más preocupada por las implicaciones socio-educativas de la tecnología en nuestra sociedad y en el ámbito escolar que interesada solamente en generar conocimiento técnico sobre los procesos educativos desarrollados con tecnologías.

Para ello será necesario asumir una racionalidad crítica del conocimiento y ampliar nuestro horizonte teórico hacia campos como la Teoría de la Educación para saber más de los valores y metas educativas; la Psicología educativa, cognitiva y social; la Sociología, especialmente, la Sociología de la Cultura; la Teoría de la Comunicación de Masas; la Teoría de la Información, pero teniendo como referente integrador a la Teoría del currículum.

La Teoría del Currículum es en la actualidad la construcción teórica más potente sobre la Educación Escolar. Y la misma debe ser el referente para que la Tecnología Educativa, en cuanto campo específico dentro del área de Didáctica y Organización Escolar, pueda constituir un discurso de encuentro e integración intelectual en torno a la mejora de los procesos educativos desarrollados con medios y tecnologías, así como para generar conocimiento y estimular la reflexión sobre las responsabilidades políticas, éticas e instrumentales de la institución escolar ante las transformaciones sociotecnológicos que están ocurriendo en este inicio del siglo XXI.