Competencias para lo tecnológico. El sentido de los Trayectos Técnicos Profesionales en la Educación Técnica de nivel Medio de la Rep.Argentina.




Resumen:


Los Trayectos Técnico - Profesionales fueron crearon para incorporar a las escuelas técnicas en el marco de la transformación educativa de los años 90. Estos trayectos plantean una propuesta de formación basada en competencias profesionales que preparen a los alumnos para enfrentar al mundo laboral. Se elabora un análisis conceptual de los trayectos, de la educación tecnológica y de la educación y trabajo.


Contenido:



Los Trayectos Técnicos Profesionales.

Las profundas transformaciones en la sociedad contemporánea y la velocidad con que ellas se producen impactan en los sistemas socio-productivos y requieren de la formación Técnico-Profesional una dinámica de adecuación permanente de sus modelos pedagógicos, organizacionales y administrativos.

Esas transformaciones plantean nuevas demandas al sistema educativo expresadas en perfiles técnicos profesionales con características de polivalencia, adaptabilidad y posibilidad de actualización permanente. Se habla de un desempeño polivalente pensando en que el actual mundo de trabajo exige cambiar de función en forma continua; la incorporación de nuevas formas de trabajar, la incorporación de nuevas tecnologías, lleva a adecuar los conocimientos todos los días.

La propuesta en el diseño de los Trayectos Técnicos-Profesionales está basada en las competencias, que, partiendo del análisis del campo profesional, describen las capacidades que el técnico pone en juego en las grandes áreas de las distintas actividades.

El objetivo por el que fueron creados los TTP, fue generar un análisis, afinado y sistemático, del dominio de las competencias que debe desarrollar un técnico para ejercer su profesionalismo en situaciones concretas de trabajo, dando respuesta a las nuevas demandas y a los cambios constantes que se producen en las áreas ocupacionales más significativas.

Los Trayectos Técnico - Profesionales se presentan como ofertas formativas dirigidas a un campo profesional determinado, cuya complejidad requiere el dominio de competencias profesionales que el alumno pondrá en juego en situaciones reales de trabajo, dentro de los diversos ámbitos de desempeño que conforman áreas ocupacionales específicas, actuales y potenciales.1

Se pueden distinguir dos niveles de competencias: a) Las competencias de empleabilidad, o sea aquellas competencias necesarias para obtener un trabajo de calidad y para poder reciclarse siguiendo los cambios. Estas pueden resumirse en habilidades básicas tales como la capacidad de expresión oral y escrita, matemática aplicada (como capacidad de resolución de problemas), capacidad de pensar (abstraer características cruciales de los problemas, decidir sobre ellos y aprender de la experiencia). Estas competencias requieren una enseñanza sistemática y gradual. b) Se agregan a las anteriores otras relacionadas al uso de recursos (tales como trabajo, dinero, tiempo, materiales y equipos) para lograr objetivos; las competencias interpersonales (trabajo en grupo, enseñar y aprender, liderar, negociar, atender clientes, manejar la diversidad cultural); competencias de comunicación (identificar, adquirir y evaluar información, comunicarla a otros). Finalmente se señalan competencias sistémicas (aproximarse a la realidad en su complejidad de relaciones y no con un conjunto de hechos aislados); competencias tecnológicas (conocimiento y uso de tecnologías usuales) (SCANS, 1992).

Estos trayectos permiten iniciarse profesionalmente a través de una formación que prepara para desempeñarse en situaciones ocupacionales determinadas que exigen el dominio de competencias tecnológicas y profesionales específicas.

Su función es formar técnicos en áreas cuya complejidad sólo es posible desarrollar a través de procesos sistemáticos y prolongados de formación. La determinación de la competencia profesional de un técnico es el resultado de una tarea de construcción conjunta de los actores del mundo del trabajo y del mundo de la educación articulados en un mismo espacio.

La formación técnico-profesional que se desarrolla en los Trayectos Técnico - Profesionales retoma y profundiza la educación tecnológica.

Los estudiantes de los Trayectos Técnicos - Profesionales tienen acceso a una base sólida de conocimientos y habilidades profesionales que no sólo les permiten iniciarse en el mundo laboral sino también constituyen el fundamento para continuar con una formación superior atendiendo al concepto de educación durante toda la vida.

El cursado y aprobación de todos los módulos de un TTP, como oferta educativa complementaria del nivel Polimodal, da lugar a la obtención del título de técnico.

Los TTP se articulan (están complementando) con el Polimodal desarrollando "competencias" profesionales que aseguren un desempeño polivalente en empleos cuya complejidad les exija haber adquirido una cultura tecnológica de base (una formación técnica básica) y, una educación tecnológica específica de carácter profesional en lo que van a recibir como "título" en el nivel.

Se garaniza así la base de polivalencia, capacidad de aprendizaje y reconversión permanente e integración de trabajos en equipos, que requiere hoy el mundo laboral. Debido que se el actual mundo del trabajo nos exige cambiar de funciones en forma continua; la incorporación de nuevas formas de trabajar, nuevas tecnologías que se incorporan a las fábricas, las empresas de servicios, entre otras actividades; que nos lleva a estudiar en forma permanente y a adecuar nuestros conocimientos a lo que se nos pide en nuestro trabajo de todos los días. La "polivalencia" debe concebirse como una base sólida de conocimientos propios de distintas disciplinas, que puedan aplicarse a la resolución de problemas en los diversos campos de acción y en las diversas situaciones de la realidad cada vez más compleja y cambiante.

La función propuesta entonces, para este nivel complementario del polimodal, es introducir a los estudiantes en una trayectoria de profesionalización garantizando su acceso a una base de conocimientos y habilidades profesionales que les permitan iniciarse en un primer trabajo dentro de un campo profesional determinado y continuar aprendiendo durante toda su vida activa.

De esta manera se permitiría que la transformación educativa prevista para este nivel sea un elemento de construcción del derecho social y no se convierta en un nuevo instrumento de la mercantilización de nuestra ciudadanía, es decir que no seamos como un producto que tiene un precio de venta en el mercado sino que se nos considere como una persona que tiene derecho a una calidad de vida digna y en igualdad de condiciones que los demás ciudadanos

Educación Tecnológica.

La influencia de la tecnología en el mundo contemporáneo es tal que hoy podemos afirmar que no hay aspecto de la vida humana que no esté influido por el desarrollo tecnológico. La tecnología condiciona nuestras actividades, nuestro comportamiento, el desarrollo social y, en consecuencia, nuestra cultura.

La complejidad y la extensión que ha adquirido el mundo artificial plantea el riesgo de aislar e incomunicar al hombre, impidiéndole la percepción del mundo natural.
Los seres humanos, ante la vastedad de este mundo tecnológico que hemos creado, debemos sentirnos sus dueños y no sus esclavos, pero para poder controlarlo necesitamos saber el por qué, el cómo y el para qué de su funcionamiento.
En consecuencia, resulta necesaria e indispensable la inclusión de Educación Tecnológica en la Escuela.

La mayoría de los docentes han sido capacitados para manejar y transmitir conocimiento científico: observar, describir, explicar, predecir. Salvo excepciones que dependen de su propia elección y tendencia hacia lo tecnológico, los demás han sido capacitados para comprender y operar con tecnología: identificar necesidades, encontrar recursos, diseñar procedimientos, organizar el funcionamiento de funciones complejas, crear, operar y mantener dispositivos, explorar nuevos modos de hacer.

De manera que aunque los docentes, están muchas veces desprovistos de las competencias para:

Es oportuno aclarar que toda apoyatura práctica, está basada en la teoría, algunos conceptos teóricos en los que se basa la educación tecnológica como: Técnica y Tecnología.

Para desarrollar cualquier actividad (escribir, jugar al tenis, lavarnos la cara, tocar la guitarra, andar en bicicleta, planchar la ropa, fabricar un juguete), los seres humanos realizamos una serie de acciones que llamamos técnicas, y que nos permiten obtener un determinado resultado. Así, podemos hablar de técnicas para estudiar, para lectura veloz, para preparar una torta, para construir una caja de madera, para pintar una casa, para dibujar un objeto, para trabajar en grupos, para seleccionar personal, etc.
En general, en toda técnica intervienen una o más personas (técnicos) que realizan las operaciones, se utiliza una cierta materia prima (materiales), se sigue una serie de pasos (procedimiento) y se emplean algunas herramientas, aparatos y/o máquinas (recursos).
Cuando una persona conoce una técnica, sea clavar un clavo en la pared, escribir con una computadora, poner en marcha la video, fabricar un mueble, etcétera, significa que sabe hacer algo. Todos estamos empleando técnicas continuamente, para resolver las situaciones cotidianas del hacer, pues es “un conjunto de procedimientos puestos en práctica para obtener un resultado determinado” (Grau, J. 2001:p.6)

Estas técnicas han ido evolucionando a medida que el hombre aprendió a seleccionar y construir dispositivos, artefactos o herramientas para mejorar sus resultados. De manera que pronto comprendió que la ecuación:

Técnica = objetivo + dispositivo +herramienta + acción era la clave para obtener mejores resultados.

Existen diferentes clases de técnicas. Aquéllas que nos llevan a obtener un determinado producto tecnológico, tales como fabricar una biblioteca o una cama, construir una casa o una escuela, etcétera, se denominan técnicas de producción. Otras técnicas que nos permiten conducir o hacer funcionar la cocina, el televisor, el lavarropas, la plancha, etcétera y que aparecen en sus correspondientes prospectos, se llaman técnicas de uso. Para diseñar cualquier producto tecnológico (una lapicera, una casa, un motor eléctrico) se utilizan las denominadas técnicas de diseño. Cuando se trata de organizar las tareas de una empresa, se emplean técnicas de gestión. Con el propósito de hacer conocer un nuevo producto comercial se usan técnicas de publicidad.
En suma, podemos establecer que la TÉCNICA comprende el conocimiento de los procedimientos y el manejo de las habilidades requeridas para la fabricación de bienes o para la provisión de servicios.

Desde el punto de vista de la tecnología no sólo interesa saber cómo se fabrica un producto, sino también conocer para qué lo inventaron, qué necesidad de las personas satisface, quién lo inventó, cómo lo hicieron, qué materiales usaron y por qué, cómo funciona, cuánto cuesta, cómo evolucionó a través del tiempo, en qué cambió la vida de la gente ese producto, cómo se podría mejorar, de qué otro modo se podría hacer, si genera puestos de trabajo, cuáles son sus aspectos positivos y negativos, de qué modo influye en la sociedad y en el ambiente, etc. Entonces, podemos observar que la tecnología comprende un enfoque mucho más amplio que el de las técnicas: no solo las tiene en cuenta como tales, sino que las relaciona con la ciencia y con la estructura económica y sociocultural, a fin de solucionar problemas concretos: TECNICA,CIENCIA,
ESTRUCTURA ECONÓMICA Y SOCIOCULTURAL.

La tecnología presupone técnicas y procedimientos para la acción. No será una máquina, ni un programa para computadora. Va más allá: “es un conjunto organizado de conocimientos y acciones”, transformado en una actividad específica.

En la tecnología se puede distinguir el producto del procedimiento. La computadora es un producto de la tecnología, que se distingue del procedimiento tecnológico que lo diseñó.

En esa tecnología se han integrado:



Por lo tanto, la tecnología es un sistema complejo, cuyas partes integran:


Naturaleza-personas-procesos-sociedad.


De allí la necesidad de su enfoque interdisciplinario. para su comprensión y desarrollo,

En las actuales tecnologías se aplica cada vez más el conocimiento científico, llevando desde la producción artesanal a la producción industrial, con aportes de capital, equipamiento y organización. Abriendo el campo a nuevos productos, nuevas maneras de operar y nuevos equipos para nuevas formas de operar y producir.

Tecnología, compleja o no, sofisticada o no tanto, es una actividad que al abordarla, para encontrar los beneficios de sus resultados, se debe tener en cuenta:



Cada propuesta o alternativa para satisfacer una necesidad, se deberá considerar en forma clara y concreta, los recursos que se requieren , humanos y materiales y, por otro lado, los efectos que pueden tener sobre el cumplimiento de las demás realizaciones.

De poco serviría intentar abordar un proyecto tecnológico, si no se está dispuesto a considerar también la necesidad de un método tecnológico entendiendo como tal al “conjunto de criterios, reglas, procedimientos, técnicas que conducen a algún resultado y permite que sea verificado por otras personas” (Grau,J:2001). Aún comprendiendo su importancia, se deberá respetar su secuencia de acciones:



Los objetivos son el principio organizador de la solución. Los criterios de solución serán rapidez, costos, recursos. Estos criterios llevan a definir mejor el producto, proceso o servicio, lo más rápidamente y al menor costo.

Tener en cuenta la importancia de las estrategias para llevar a cabo la acción, no se deducen solo de los objetivos, sino que son una consecuencia de la relación objetivos- recursos-limitaciones.


En cuanto a educación tecnológica, conviene considerar en cuál concepción de enseñanza de la tecnología se encuadra. Debido que enseñar con tecnología difiere de enseñar contenidos de tecnología, por ende, el primero es enseñar desde cómo se habla hasta la aplicación de técnicas y tecnología, mientras que el segundo es enseñar los contenidos de este campo disciplinar.

Brindar educación tecnológica es abrir un campo mucho más amplio y complejo, es decir enseñar a actuar como un usuario inteligente o como consumidor crítico de productos tecnológicos.

Hoy se puede afirmar que la tecnología constituye por sí misma un campo de conocimientos en el que se logran definir con claridad lenguajes, contenidos, métodos y lógicas que le son propios y la caracterizan. Por lo tanto, haciendo educación tecnológica a través de los TTP, se estará dando la posibilidad a los alumnos de comprender, seleccionar, utilizar, adaptar, evaluar y crear técnicas y eventualmente de producir tecnologías.

Permitirá vincular este hecho educativo con el entorno tecnológico de sus vidas cotidianas para mejorar racionalmente su actuación, reunir el saber y el saber hacer, en un proceso. Prepararse para el trabajo y quizás para estudios superiores y ayudarlos en su orientación profesional.

Se habla entonces, de una educación tecnológica, basada en:



Educación y Trabajo.

En las concepciones clásicas, la formación era concebida como la transmisión ordenada y sistemática de conocimientos, habilidades y destrezas capaces de promover la elevación de las calificaciones personales del trabajador. Hoy se asiste a una superación de esta concepción aislada de la formación, descontextualizada del entorno y el tiempo en que se desenvuelve, y que lleva a una acción pensada en sí misma, no necesariamente articulada con los procesos de trabajo para los que está concebida.

Según las nuevas concepciones, la formación debe ser entendida en el entorno de un proceso por el cual las unidades productivas y los trabajadores acceden a un conjunto de conocimientos científicos y tecnológicos asociados a los procesos productivos. Las instituciones educativas que lo definen de tal modo, articulan la formación con el proceso de asistencia que brindan a las empresas.

"La educación para el trabajo es hoy la manera efectiva de hacer "más y mejor educación para todos", que permita el acceso a los códigos de la modernidad y la inserción productiva con equidad en la sociedad del futuro." (Cepal, 1992)

Tiempo atrás, cuando la escuela preparaba para el mundo industrial, la escuela entrenaba para obedecer, entrenaba en métodos repetitivos, porque sabía lo que se iba a hacer. El egresado de la escuela iba a trabajar en mundo previsto, entonces uno podía entrenar con la certeza de saber que bien o mal lo estaba entrenando en el uso de determinadas técnicas o de determinados métodos que son los que le iban a pedir en el mercado de trabajo posterior o los que iba a necesitar para desenvolverse de alguna manera en la sociedad. Eso desapareció.

Ahora se habla de trabajos interdisciplinarios, se habla de la posibilidad de que la gente migre, de que migren los campos de aplicación de una disciplina a otra según la s posibilidades. Por lo tanto se trata de favorecer todo aquello que obligue al estudiante a elaborar sus propias estrategias, a buscar sus propios caminos, a actuar con independencia intelectual, es lograr su autonomía. El desafío que se les presenta a los docentes, es cómo conseguir que los alumnos logren conseguir esa independencia intelectual, disciplina intelectual y capacidad de comprensión.

Los cambios, tanto tecnológicos como organizativos, que tienen lugar dentro del mundo laboral así como el contexto de globalización, están redefiniendo los parámetros de competitividad de los mercados. Los efectos de este proceso se hacen sentir no sólo en la estructura productiva sino también en el empleo y en las condiciones laborales.

Las constantes transformaciones tecnológicas que se están produciendo en casi todas las áreas productivas están potenciando progresivamente el rol de conocimiento.

Obviamente esta transformación tecnológica y organizativa está requiriendo de las instituciones educativas nuevas respuestas tendientes al logro de diferentes y mayores niveles de formación y capacitación. Y en el centro de esta problemática se encuentra la orientación que se debe dar a la formación y a la capacitación para que estén articuladas con los objetivos de productividad y competitividad de la población.

Debido a ello, la competencia laboral se convierte en un punto crucial, a partir del cual se vienen transformando los esquemas de educación, formación y capacitación de los alumnos.

En las escuelas técnicas tradicionales, la formación se orientaba a la calificación del trabajador (ej. técnico mecánico), comparada con un grupo de tareas; estos programas tenían un sesgo conductista, en la medida en que tenían un carácter instrumental.

Los procesos de cambio que se están operando en las instituciones de formación y en numerosas escuelas técnicas, toman en consideración otras dimensiones. No se reducen a transmitir conocimientos tecnológicos y destrezas manuales, sino que atienden aspectos culturales, sociales y actitudinales que amplían la capacidad de las personas.

Diversas instituciones educativas, antiguas escuelas técnicas, han aceptado el desafío de su transformación institucional. En última instancia, ello es consecuencia de la crisis de los viejos modelos de organización del trabajo, tanto como del impacto de la revolución tecnológica que devino a partir de la informática, los nuevos materiales y la biotecnología. En la redefinición de aquellas, parece hallarse una de las claves para el alcance de una posición operativa ventajosa. Redefinición que abarca objetivos, funciones y alcances, la inserción en el mundo laboral y una atención a las demandas de los mercados de trabajo.

Entendiendo que la construcción de una nueva cultura del trabajo y la producción se logra no sólo a través de los medios explícitos de formación, –cursos, programas, contenidos curriculares, metodologías –, sino que son fundamentalmente el ámbito y el clima productivo a que acceden las escuelas, los que lo hacen posible.

Por lo tanto, las nuevas competencias necesarias para un puesto de trabajo en una economía abierta a la globalización, en condiciones altamente competitivas, no pueden ser alcanzadas a través de formaciones que respondan a los antiguos esquemas de una organización taylorista.

Dichas competencias basadas en lograr capacidad productiva que se define en términos de desempeño en un contexto laboral, y no solamente, de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes son necesarias pero no suficientes por sí mismas para un desempeño efectivo.

Por consiguiente, sólo las propuestas que articulan educación y formación con trabajo y tecnología, en un ambiente apropiado, pueden armar el mecanismo mediante el cual se adquieran valores, hábitos y comportamientos inherentes a las competencias que las circunstancias actuales requieren a trabajadores, técnicos y profesionales.

La nueva modalidad de trabajo, centrada en la atención integral de las necesidades productivas, formativas y tecnológicas, expresadas en la demanda específica de las unidades productivas, permite satisfacer requerimientos ya conocidos, detectar otros ignorados y, lo que es más estimulante, desatar nuevas demandas.

Pero estas propuestas, parecen tener su objetivo en lograr destrezas y conocimientos de nuevas tecnologías y de aprendizajes basados en resolución de problemas, más que en lograr en el alumno, competencias profesionales requeridas en el mundo laboral.

La formación profesional entonces debe estar focalizada en familias específicas de ocupaciones en el mundo del trabajo integrando las competencias como comportamientos efectivos con las habilidades necesarias para el desempeño de las tareas ocupacionales, el uso del equipamiento y la tecnología, y el aprendizaje organizacional de las empresas y mercados.

Señala Ezequiel Ander-Egg, que no se trata de que la vida ingrese en la escuela y de que la escuela prepare para la vida, sino que es la educación parte de la vida y no un momento en que la vida parece ponerse entre paréntesis.

En suma, lo que es importante es que los alumnos tengan una buena base educativa general y que desarrollen capacidad de aprender y adaptarse en el mundo laboral. Debido que la formación para el trabajo incluye una formación general que se la da el sistema educativo, una formación más específica que se inicia en la educación tecnológica y se afianza en la universidad o institutos superiores con carreras cortas y, finalmente, una formación en el trabajo con capacitación corta y puntual proveniente del propio aprendizaje que se da en el lugar de trabajo.

En la sociedad actual, de la información y el conocimiento, la escuela ya no puede proporcionar toda la información relevante, porque ésta es mucho más móvil y flexible que la propia escuela: lo que sí puede formar a los alumnos para poder acceder y dar sentido a la información, proporcionándoles capacidades y estrategias de aprendizaje que les permitan una asimilación crítica de la información.

Asimismo, existen cambios culturales más profundos, de forma que prácticamente en ningún ámbito existen ya conocimientos cerrados o acabados. Además, buena parte de los conocimientos que puedan proporcionarse a los alumnos hoy no sólo son relativos, sino que tienen fecha de caducidad.

Al ritmo de los cambios tecnológicos y científicos en que vivimos, lo que se puede asegurar es que los alumnos van a tener que seguir aprendiendo después de la educación de nivel polimodal e incluso de la educación de nivel superior, ya que estamos inmersos en la sociedad del aprendizaje continuo.

Robert Reich señala que "los ganadores de esta nueva economía globalizada y volátil son aquellos que pueden identificar y resolver problemas, manipular y analizar símbolos, crear y manejar información."


A modo de conclusión.

En resumen, la cultura de la modernización productiva basada en criterios de calidad, productividad, eficiencia y competitividad, no puede ser abordada desde programas de capacitación exclusivamente centrados en la habilitación para puestos de trabajo determinados.

El cambio sustancial que se está operando en las escuelas e instituciones innovadoras, es la superación de un enfoque reduccionista, basado meramente en la capacitación pedagógica para adquirir calificaciones.

Esto implica que las nuevas competencias profesionales requeridas, no puedan adquirirse únicamente en un curso determinado. Deben ser el reflejo de un ambiente productivo, impregnado de la atmósfera de las empresas, de los códigos de conducta y funcionamiento que operan en la realidad, de las pautas de trabajo y de producción.


Finalizando este análisis, rescato el pensamiento de Jacques Delors de educación a lo largo de la vida basado en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.



Referencia bibliográfica:

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INET: Trayectos Técnicos Profesionales. Generalidades, INET, Bs.As.

INET: Trayectos Técnicos Profesionales. Orientación Equipos e Inst. Electromecánicas.. INET. BsAs.

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NOTA: Este trabajo corresponde a una parte del marco teórico del trabajo final presentado por mí en Mayo de 2003, de la Asignatura “Marco Sociopolítico y Jurídico de la Educación Nacional e Internacional” dictada por Lic. Claudia Cao de la Carrera Lic. en Gestión Educativa Universidad CAECE.


1 Entendiendo como competencia profesional al conjunto complejo e integrado de capacidades que las personas ponen en juego en diversas situaciones reales de trabajo para resolver los problemas que ellas plantean, de acuerdo con los estándares de profesionalidad y los criterios de responsabilidad social propios de cada área profesional.