La incesante transformación de la radio

 

Emili Prado

 

La radio viene siendo la gran olvidada de los análisis prospectivos sobre el futuro del sistema comunicativo, expulsada del centro de atención de los estudiosos fascinados por el "bit!" "bit!" de los satélites, las fibras ópticas, el ordenador, etc. Considerada una anciana tecnología, ape­nas si merece alguna referencia en sus estudios, y la mayoría de ellas para pronosticarle un negro futuro frente al crecimiento de la videocomunicación.

 

Malos tiempos para la... radio" esta idea refleja el estado de ánimo con que afrontan su mirada al futuro, convencidos de que el "arcaico" me­dio no sabrá encontrar un espacio propio en el paraíso telemático. Ol­vidan sin duda que desde su nacimiento, la ra­dio ha sabido incorporar en su beneficio todas las innovaciones tecnológicas, desde que en 1948 se inventara el transistor que le liberó de la estaticidad y le otorgó lo que con el tiempo se convertiría en una de sus mayores virtudes: la movilidad.

Pero las negras previsiones sobre su futuro reaparecen cada vez que nace un nuevo medio. Cuando en los años 40 empieza a despuntar la televisión, los "expertos" se apresuraron a certi­ficar la defunción de la radio. El golpe fue duro, pero no mortal. El medio supo reaccionar, bus­car nuevos caminos, hacerse con un espacio en el nuevo ecosistema comunicativo, y fruto de esa reacción ha vivido algunos de los momentos más esplendorosos de su historia,

Ahora, volvemos a encontrar "mucho forense" con la pluma diligente para firmar una nueva defunción. Seguramente el resplandor de las nuevas tecnologías no les permite ver las cons­tantes vitales de la radio que da muestras de disponer de una excelente salud. Así vemos como, pese a la omnipresencia de la videoco­municación, el tiempo medio dedicado por los ciudadanos de los países desarrollados al con­sumo de audiocomunicación es similar al que dedican a los productos de la videocomunica­ción (Lelu, 1983) y concretamente en un país como Francia la escucha semanal media de la radio es de 15, 3 horas, mientras que la de la te­levisión es de 16, 7 horas. (Celle y Jouét, 1985). Vemos también como las cifras de creación de nuevas emisoras crece paulatina e inexorable­mente.

Pertrechada de esta salud la radio afronta el futuro, ávida de incorporar tantas innovaciones tecnológicas como sea posible para mejorar sus prestaciones y dimensionar sus configuraciones en función de las necesidades que reclame cada situación social, cada ámbito geográfico, cada grupo o cada individuo.

Desde el punto de vista tecnológico, las inno­vaciones pueden afectar a dos facetas del me­dio. Por un lado, aquellas que influyen en la emisión y por otro las que afectan a la produc­ción.

Para situarnos en el terreno de la emisión y comprender en toda su extensión el alcance de las innovaciones, conviene recordar los diferen­tes sistemas, sus prestaciones y características. La radio se sirve de la modulación de las ondas electromagnéticas para "transportar" las señales sonoras. La modulación efectuada es de dos ti­pos: aquella que se realiza sobre la amplitud de la onda y la que se ejerce sobre la frecuencia. La AM (modulación de amplitud) alcanza gran­des coberturas, la radiodifusión inicia sus pasos con este sistema y sobre él, especialmente en la gama de Ondas Medias (OM), se articula la gran radiodifusión hasta nuestros días.

La constante lucha por mejorar la calidad y la disponibilidad de canales lleva al descubri­miento de la FM (modulación de frecuencia) en 1936, que ofrece mayor calidad de sonido que la AM, pero en contrapartida tiene un radio de cobertura mucho menor y una gran dificultad para superar los obstáculos. La FM, con sus su­cesivas mejoras, vino a promover importantes innovaciones en el mundo de la radiodifusión, en primer lugar por la calidad, y en segundo por la diversificación de usos de la radio que ha permitido y permite.

De todas formas su implantación no fue masi­va inmediatamente, y fue la aplicación de otra innovación tecnológica a la FM la que le lanzó a su definitiva consolidación. Estamos hablando de la estereofonía. La opción de la FCC (Comi­sión Federal de Comunicaciones de los USA) por un estándar de estéreo para la FM en abril de 1961, descartaba a la vez la noción de AM estéreo a causa de la mayor preocupación exis­tente en aquellos momentos por la superviven­cia de la FM. Y ciertamente, los fabricantes im­pulsaron con ahínco el nuevo servicio, con lo que la FM experimentó una impresionante ex­pansión en los años 60. (Sterling, 1984).

Hoy la AM libra una nueva batalla por recu­perar el terreno perdido y la implantación del estéreo en OM sólo se retrasa por la falta de una decisión definitiva sobre el estándar a utili­zar. En este sentido, la respuesta de la FM se encamina a la cuadrafonía.

 

Pero probablemente es la FM la que reúne mejores condiciones para la integración de las innovaciones tecnológicas en beneficio de la ra­diodifusión. La mejora del sonido puede aumen­tar notablemente con la aplicación de las técni­cas digitales en sustitución de las analogías. En esencia el sistema consiste en transformar las señales acústicas en señales digitales. Una vez convertidas en señales acústicas numéricas, las interferencias, los ruidos ya no pueden invadir el sonido o alterar sus cualidades originales. Es­tos avances en el plano de la emisión se verán notablemente potenciados con la implantación de las Redes Digitales de Servicios Integrados.

La RDSI integra cualquier transmisión sea de voz, telex, facsímil, o cualquier dato en un sólo camino, tras convertirlos en datos numéricos sin que se produzca entre ellos interferencia algu­na. "Cuando esta red exista, ‑ la transmisión de canales estereofónicos por las líneas telefónicas no requerirá el uso de complejos y caros equi­pos, como ocurre actualmente. Por el contrario una vez convertido el sonido en señal digital se podrá enviar a través de esta red con la misma facilidad que se enviarán la voz, el telex o cual­quier otro servicio. (Pardo, 1984).

 

RADIO POR SATÉLITE Y CABLE

 

Pero en tanto no llegan las RDSI, la FM ya ha ido integrando otras innovaciones tecnológicas para superar el handicap de la cobertura limita­da. Las más sencillas se refieren al aumento de potencia y a la mejora de las antenas. El desa­rrollo de válvulas de potencia ha permitido pa­sar de los primeros transmisores de 1 KW a los de 60 KW que se encuentran hoy en el merca­do con unos precios más que razonables. Esta potencia, combinada con las nuevas antenas de polarización circular, ha hecho que la FM res­ponda mejor a los obstáculos que se oponen a su propagación, sean las montañas o los gran­des edificios de las ciudades. Ello ocurre mer­ced a la polarización circular, aquella en la que la propagación de las ondas herzianas se pro­duce en sentido vertical y en sentido horizontal, con lo que se ha experimentado que su recep­ción es mejor en todo tipo de radioreceptores, consiguiendo alcances de hasta 200 Km.

En su particular batalla por superar sus limi­taciones espaciales, la FM ha encontrado tam­bién otros aliados dentro de las nuevas tecnolo­gías, especialmente los satélites y el cable, que además le permiten la transmisión del sonido en alta fidelidad.

El sistema de enlace en cadena mediante sa­télite está muy difundido en los Estados Unidos, especialmente reclamado por las grandes dis­tancias a cubrir. Se trata de Satélites de Distri­bución, que pese a ser poco conocido prestan servicios a la radiodifusión. No nos extendere­mos inútilmente señalando las características de los satélites, ya que este argumento ha sido tra­tado en profundidad en el cuaderno central de TELOS en su número 2, (abril‑junio, 1985) y a él les remitimos, .pero aquí nos interesa señalar que un sólo canal de satélite, cada trasponde­dor tiene capacidad para albergar 20 canales estereofónicos y 80 canales de OM.

En los EE.UU. se dispone en la actualidad de una treintena de canales para enlaces en cade­na de emisoras de radio mediante seis satélites, y cientos de estaciones en todo el país se están beneficiando de este sistema. "Todas las princi­pales cadenas distribuyen su emisión a sus afi­liados por satélite, los servicios de noticias son ahora en su mayoría vía satélite, y algunas ca­denas regionales están usando actualmente la transmisión por satélite (... ) es mucho menos costosa que por cables terrestres o microondas y es mucho más fiable". (Voron, 1984).

Otra categoría de satélites, los de difusión directa (SDD) podrán utilizar alguno de sus cana­les para la difusión de emisiones de radio. Cada canal de televisión de un SDD puede albergar un número elevado de canales de radio que varía según los sistemas. El TV‑Sat alemán tiene previsto situar 16 canales de radio estereofónica en el espacio de un canal‑TV, y el sistema in­glés C‑MAC puede contener ocho canales de radio por cada canal de televisión. En todo caso estas son las posibilidades técnicas que ofrece el SDD a la radio, pero no parece que su im­plantación sea inminente. Cuando esto ocurra la internacionalización será una consecuencia ine­vitable y el sueño de las coberturas ilimitadas una realidad palpable. También  reaparecerá una vieja limitación que la radio casi había olvi­dado: la exigencia de la recepción estática, aunque en contrapartida se asegura la alta fide­lidad. No obstante la restricción de la inmovili­dad será pasajera, ya que en la actualidad se está estudiando el desarrollo de antenas espe­ciales para la captación de las emisiones radio­ fónicas de los SDD desde los receptores de los automóviles.

El otro aliado de la radio dentro de las nue­vas tecnologías al que hacíamos referencia es el cable. Las redes en funcionamiento suelen tener capacidad para 25 canales de televisión y cada uno de ellos puede albergar hasta 10 ca­nales de FM. En USA "los sistemas de TV por cable en muchas partes del país llevan la señal auditiva a estaciones de FM locales suministrán­doles excelente sonido de alta fidelidad al abo­nado al servicio por cable, y en muchos casos trasportan emisiones de FM a áreas que la emi­sora de FM nunca podría alcanzar normalmen­te" (Voron, 1984).

La utilización de las fibras ópticas para el ca­bleado aumentará la capacidad de las redes, que no servirán solamente para el transporte de las señales de radio en el actual estadio. La multiplicación de canales permitirá continuar la tendencia a la localización de la radio sin su­cumbir a la escasez de frecuencias. Natural­mente con una desventaja: la recepción en este caso es inevitablemente estática; y paralela­mente una gran ventaja, el hecho de que en de­terminadas configuraciones en estrella se pue­de alcanzar un elevado grado de interactividad.

Por otra parte la radio por cable permitirá ofrecer servicios a grupos muy homogéneos y reducidos llegando incluso a la autoprograma­ción individual, especialmente en combinación con los magnetófonos programables. Pero uno de los servicios con más futuro resultante de la combinación de la radio y el cable es la radio­visión, resultante de asociar al sonido, textos y grafismos. "La Radio‑visión, las ideas existen, los dispositivos técnicos (decodificadores y servi­dores Antiope, codificación alfanumérica) están disponibles; sólo queda articular la colabora­ción de los hombres de radio, de los investiga­dores, de los industriales y los financieros..." (Lelu, 1983:192). Todo hace pensar que la im­plantación de las redes de cable comportará un importante incremento de la oferta de produc­tos sonoros, pese a que tal afirmación deba ha­cerse con todas las cautelas como veremos más adelante.

 

INNOVACIONES EN LA PRODUCCION

 

Hasta aquí hemos revisado las aplicaciones de las innovaciones tecnológicas al proceso de la emisión radiofónica, repasemos ahora sus aplicaciones al terreno de la producción. La mejora en los equipos de baja frecuencia, sin tener la resonancia de los antes señalados, ha sido notable, lo que permite un incremento de la calidad. Los desarrollos registrados en los ecualizadores, los compresores, los limitadores, los reverberadores, y otros muchos equipos, permiten tratar el sonido de forma que se mejo­ra su calidad original, y posibilitan la creación de sensaciones sonoras subjetivas que incre­mentan la capacidad creativa del medio. De la misma forma influye la amplificación de la cali­dad de los equipos grabadores y reproductores que permiten una manipulación más eficaz de la señal y el aumento de la fidelidad. Todo ello siempre dentro del campo analógico.

Si nos referimos al digital, las proporciones del cambio serán aún mayores. Como queda di­cho, una señal tratada digitalmente no es sensi­ble al "ruido" y sus posibilidades de alteración son casi nulas. Hoy apenas si se utiliza en la grabación musical, con resultados excelentes, pero influye todavía poco en la mejora del pro­ducto radiofónico ya que tras su reproducción en el polo transmisor, los siguientes pasos le conducen por equipos analógicos. El siguiente peldaño, que no ha de tardar, es la digitaliza­ción de todo el proceso, es decir, a partir de que una señal sea captada por un micrófono, el estudio estará equipado de forma que maneje toda la señal numéricamente.

Otra innovación aplicable en este terreno es la informática y sus diversas generaciones. En primer lugar podríamos señalar la automatiza­ción de los diferentes componentes (giradiscos, cartucheras, magnetófonos, etc.) e incluso la au­tomatización de todo el estudio ‑que surge hace ya más de 20 años pese a tener poco que ver con los sofisticados equipos actuales‑ que puede regir el funcionamiento de una emisión diaria sin operadores.

El ordenador en las estaciones radiofónicas puede cumplir otras funciones importantes, ta­les como la ayuda a la selección musical, a la programación, el almacenamiento de documen­tos tanto textuales como sonoros, y de una for­ma muy especial, a la producción de informati­vos. El periodista radiofónico puede recibir la información por medio del ordenador, alimenta­do por las agencias, por sus compañeros perio­distas, por él mismo e incluso por las fuentes di­rectamente. Esa información aparece en su pantalla, clasificada según las secciones y espe­cialidades establecidas por su medio, o por su programa. El elaborará la información siguien­do sus criterios y las características del medio y para ello cuenta con un buen programa de tra­tamiento de textos que le permite modificar, añadir, suprimir, las partes deseadas, así como revisar errores, detectar repeticiones, y todo ello a gran velocidad. Pero todavía es más im­portante la facilidad para conectar con bancos de datos tanto el propio de la estación, como el centralizado de la cadena, u otros bancos acce­sibles, así como los archivos sonoros informati­zados, de tal manera que podrá contextualizar su información con un escaso esfuerzo.

La aplicación de estos equipos a las emiso­ras, podrá liberar mucho tiempo que con la ayuda de los nuevos equipos podría invertirse en la búsqueda de una mayor creatividad.

 

LA REUBICACION DEL MEDIO

 

Como se desprende del repaso hasta aquí efectuado, contrariamente a la imagen más di­fundida, las nuevas tecnologías no son una cosa ajena a la radio. Es más en su conjunto se apli­can más en este medio que en otros, y afirma­mos con A. Lelu que la historia reciente de los medios electrónicos muestra que la comunica­ción sonora ha jugado siempre un papel pione­ro prefigurando claramente el desarrollo de la televisión. Y ello ocurre tanto en los aspectos técnicos (redes, alta fidelidad, digitalización, etc.) como en los aspectos sociales (usos do­mésticos, pase a la abundancia de la oferta, ac­ceso de los no profesionales a la producción, etc.) Esta consideración es extensible también a la estructuración de los nuevos servicios de videocomunicación, especialmente porque téc­nicamente las dificultades de puesta en marcha de los servicios sonoros son menores que en el caso de las imágenes.

Las nuevas tecnologías, en su aplicación do­minante a la radio han introducido cambios en el proceso pero, acostumbran a servir para dar más de lo mismo. "Tienen el potencial suficiente para cambiar la estructura y contenido más an­tiguo (radio, film, impreso), pero hasta ahora sólo han hecho impacto en la estructura. Para el consumidor ofrecen más control sobre el "cuán­do" que sobre el "qué revisar" (Sterling, 1984).

Qué duda cabe, la radio acusará el impacto de las nuevas tecnologías en dos sentidos prin­cipalmente. En primer lugar por las potenciali­dades que se desprenden de la aplicación de las innovaciones a la actividad del propio me­dio. En segundo lugar porque la implantación de nuevos medios afecta a los ya existentes que deben encontrar un nuevo espacio, resituar sus funciones en el ecosistema comunicativo. Como se puede desprender de la información que he­mos manejado, la radio cuenta con las ventajas que le ofrecen esas mismas innovaciones tecno­lógicas para efectuar su reubicación.

La radio había basado parte de su supervi­vencia en torno a tres ejes: La indiscutible efi­cacia como medio de información, la mejor cali­dad en la transmisión de música y su adapta­ción a lo local y la participación social. Pues bien, con las nuevas tecnologías, la radio se ve atacada en esos tres frentes por otros competi­dores.

El dominio tradicional de la radio como sumi­nistradora de información de actualidad tiene su competencia en los servicios de noticias CNN de la televisión por cable, aunque pese a este desafío la movilidad radiofónica le sigue otorgando ventaja en el suministro de primeras noticias. Por lo demás es bueno hacer la si­guiente constatación: "... la colección de des­lumbrantes avances científicos conseguidos en los últimos 20 años, radiodifusión por satélite, equipos electrónicos de poco peso, gráficos producidos por computadora, etc., no han cam­biado la naturaleza básica de las noticias por te­levisión; por el contrario, han venido a reforzar­la. Donde la Televisión era fuerte, o sea, en cu­brir grandes eventos, se ha robustecido todavía más. Donde era débil, especialmente en presentar esos eventos con sentido, la inmediatez que da la nueva tecnología ha venido en mu­chos casos a hacer más patente esa debilidad". Estamos de acuerdo con la argumentación ge­neral hecha por Friedman y recogida por Plo­man (1985), sólo que la incapacidad de la infor­mación audiovisual de presentar eventos con sentido, no se debe a la inmediatez que le pro­porcionan las nuevas tecnologías, o por lo me­nos no se debe fundamentalmente a ello.

Algunas de las innovaciones tecnológicas que hemos reseñado son potencialmente utilizables para profundizar en el tratamiento de la actuali­dad, para facilitar la documentación y contex­tualización de los acontecimientos, para indagar en sus consecuencias. Si no se utilizan de ese modo y se obstinan en usarlas para repetir más de lo mismo, del mismo modo, es por razones ideológicas que atañen a las necesidades de autorepresentación de las sociedades donde se implantan, y a razones económicas.

El coto musical de la radio también tiene nuevos competidores en los canales musicales (MTV) de las redes de cable. Es más, la radio ha pasado a ocupar un segundo lugar en la es­trategia de lanzamiento de las casas de discos. Hoy el disco basa su promoción inicial en un espectáculo visual, espléndidamente realizado, aplicando excelentes coreografías, magníficos decorados y las mejores técnicas de tratamien­to de imágenes, y naturalmente estas caracte­rísticas reclaman un soporte televisivo. Por su­puesto el disco sigue necesitando la radio, pero ahora sólo para la labor de penetración.

 

LA POSIBILIDAD DE UN CAMBIO DE RUMBO

 

Probablemente este cambio de papel de la radio respecto al disco sea el inicio de un cam­bio de rumbo. Si es así la radio puede dejar de ser una sirvienta que transporta productos ex­ternos y pasar a tener un papel activo en la creación de música y otros productos sonoros. Tras la digitalización total de los procesos de grabación y reproducción no existen obstáculos para una radio generadora de productos audio, destinados a ser grabados por los oyentes en sus equipos también digitales, para su posterior reutilización autónoma. La señal no perdería ca­lidad y podría contribuir a nuevos usos cultura­les menos pasivos, y a fomentar la creatividad.

La dimensión local de la radio, ámbito en el que ha conocido su mayor expansión en el último decenio, está sometida a una doble tenden­cia: la concentración en grandes cadenas facili­tadas por los satélites de distribución y la crea­ción futura de estaciones de enorme cobertura servidas por los satélites de difusión directa con la consiguiente internacionalización por una parte; por otra la profundización en la dimen­sión local facilitada por el uso del cable y por el abaratamiento y sencillez de los equipos de emisión de FM que incorporan las innovaciones tecnológicas, y por las frecuencias liberadas de otros servicios que ahora pasan a ser cubiertos por los satélites o por la RDSl.

La dimensión local de la radiodifusión está ín­timamente ligada con la interactividad y los procesos de participación. Las nuevas tecnolo­gías pueden incrementar las ya tradicionales fa­cilidades que ofrecía la tecnología radiofónica al acceso de los no expertos. Y justamente bue­na parte de los nuevos medios y nuevos servi­cios derivados de las NTC reclaman un cambio en las actitudes de fruición de los receptores. Justamente desde la perspectiva de los usos, uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan los nuevos medios para su implanta­ción es el hábito de fruición pasiva impuesto por el sistema comunicativo tradicional. La ne­cesidad de consumo activo que requieren los nuevos servicios choca con esa costumbre. En este sentido la práctica de las radios locales y alternativas puede ser muy útil para la difusión de un comportamiento de consumo de comuni­cación activo. Es por ello que nos atrevemos a hipotetizar una mayor profundización en este desarrollo de la radiodifusión, que no excluye otras configuraciones naturalmente.

Claro que la perspectiva de una radio que, merced a las nuevas tecnologías, se comprome­te con la realidad sobre la que informa, se con­vierte en creadora de productos auditivos que estimulan la creatividad cultural activa de los oyentes y profundiza en los procesos de partici­pación en marcha hasta lograr una democratiza­ción real del medio, choca con otras perspecti­vas y configuraciones que ya están implantadas. Como la que nos relata Abe Voron (1984) "Yo he visitado recientemente una emisora que emite en FM, con muy buenos resultados, en la isla de Nantucket situada frente a las costas de Massachusets que está completamente desaten­dida. La programación básica se recibe por sa­télite desde un estudio central en Chicago. Los avisos publicitarios y otros anuncios son pre­grabados en un pequeño estudio en el conti­nente y enviados por avión a la isla dos veces al día, en vuelos de líneas regulares. Un ama de casa de la localidad va a recoger las cintas al avión, para insertarlas luego dentro de las re­productoras automáticas de la emisora de radio, siguiendo instrucciones escritas. En la estación no hay nadie. Nada se emite en vivo, todo está pre‑grabado y pre‑programado según señales sonoras. Toda la estación cubre un área con una población de aproximadamente dos millo­nes de habitantes abarcando un radio de alre­dedor de 85 Kms., y opera con sólo tres perso­nas. Muchos observadores creen que, para pe­queñas y medianas ciudades, ésta es la estación de radio del futuro. Controlada por control re­moto y completamente automatizada.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

Celle y jouét, "Practiques actuelles de Communication” en RE­SEAUX n.° 11, may 1985.

Lelu, A., "Communication Sonoré” en Images pour le Cable. París, La Documentation Française: 1983.

Sterling, C. "La nueva tecnología" en Radio US‑1984. Barcelona, IEN, 1984.

Ploman, E., Satélites de comunicación. Barcelona, Gil¡: 1985.

Pardo, F. "Radio en F. M., aspectos tecnológicos" en Prado, E. (Coj La FM en el marco del impacto de las nuevas tecnologías en la vida cultural española. Madrid, Ministerio de Cultura, 1984.

Voron, A. El impacto de la nueva tecnología en la radio norteame­ricana” en Radio USA‑1984. Barcelona, IEN: 1984.